Mañana 1 de abril no será un día cualquiera. Para este miércoles, la Nasa tiene planeado el inicio de una de las misiones más importantes en la historia de la exploración espacial a nivel mundial: el lanzamiento de Artemis II, con la que se espera poner nuevamente en la Luna a un grupo de personas, después de casi medio siglo.

Pese a que esta misión ha sido harto conocida por el mundo, poco se sabe de quienes hacen posible este milagro de la ingeniería moderna. Entre ellos, en el corazón de la compleja maquinaria, se encuentra un ingeniero colombiano, Iván Ramírez.

El ingeniero colombiano supo que quería hacer parte de esta gesta desde que vio en televisión esta operación, hace más de 50 años. | Foto: El País

Ramírez, nacido en Bogotá y egresado del programa de Ingeniería Mecánica de la Universidad Nacional de Colombia, se ha convertido hoy en día en una de las piezas fundamentales de cara al desarrollo de los sistemas de propulsión de los cohetes en la Nasa.

Su labor es crítica, como analista de propulsión en Boeing, se Ramírez se encarga de realizar las predicciones analíticas de vuelo para el sistema de alimentación de propelentes líquidos (es decir, de oxígeno e hidrógeno) que alimentan los motores del cohete Space Launch System (SLS).

El camino de Ramírez se remonta a su infancia. El 20 de julio de 1969, cuando apenas tenía 13 años, vio por televisión la llegada del hombre a la Luna, momento desde el cual se le convirtió en un sueño hacer parte de este equipo que hacía posible viajar por fuera del planeta. Si bien intentó en varias ocasiones ser quien pisara suelo extranjero como astronauta, fue rechazado por problemas de presión arterial.

Los trajes para los cuatro astronautas a bordo de la misión ya están listos. | Foto: NASA

Lejos de renunciar a su sueño, optó por otra alternativa cercana: su perseverancia lo llevó a diseñar las máquinas que llevarían a astronautas al espacio profundo. Hoy, dentro de sus responsabilidades está el analizar la telemetría post-vuelo para asegurar que no hayan anomalías y controlar el delicado “efecto pogo” durante el ascenso del cohete.

Más de media década después de aquel alunizaje que vio por televisión, está a pocas horas de convertir en realidad aquel sueño de infancia.

Y no es poca cosa, la misión Artemis II representa el regreso de la civilización humana al satélite, y tiene por propósito validar el desempeño del cohete SLS y la nave Orion en condiciones reales. Pese a que en esta ocasión los astronautas no aterrizarán en la superficie de la Luna en esta ocasión, sí realizarán una maniobra inédita: sobrevolar por la cara oculta de la Luna.