La inauguración de las obras de ampliación y modernización del Aeropuerto Golfo de Morrosquillo, en Santiago de Tolú (Sucre), terminó envuelta en la polémica luego de que el presidente Gustavo Petro aterrizara en la terminal aérea, pero no descendiera del avión presidencial para participar en el acto protocolario previsto por el Gobierno nacional.
De acuerdo con la agenda oficial, el mandatario encabezaría la ceremonia de entrega de las obras junto con autoridades nacionales y regionales. Sin embargo, tras tocar pista, la aeronave permaneció varios minutos en tierra y posteriormente volvió a despegar, lo que obligó a cancelar el evento al que habían asistido funcionarios, líderes locales, representantes del sector turístico e invitados especiales.
En el lugar no se entregó una explicación oficial sobre las razones por las cuales el jefe de Estado no participó en la inauguración. Horas después, Petro se pronunció a través de su cuenta en X, donde confirmó que aterrizó en la nueva pista y destacó la ejecución del proyecto.
“Aterrizo en el avión presidencial en la pista aérea de Tolú hecha en mi gobierno. Falta el encerramiento de la pista ya adjudicada y la empresa que ponga la gasolina para jet, que debería ser Ecopetrol”, escribió el mandatario. En el mismo mensaje también cuestionó el manejo de la petrolera estatal, aunque no explicó por qué no descendió del avión ni por qué se suspendió la ceremonia.
La Presidencia de la República también publicó imágenes del aterrizaje del avión presidencial y presentó la llegada de Petro como parte de la entrega de las obras del aeropuerto. No obstante, tampoco emitió un comunicado aclarando los motivos de la cancelación del acto oficial ni anunció una nueva fecha para su realización.
El proyecto de modernización del Aeropuerto Golfo de Morrosquillo representa una inversión superior a 136.000 millones de pesos e incluyó la ampliación y adecuación de la pista, que ahora cuenta con 2.200 metros de longitud y 45 metros de ancho, permitiendo la operación de aeronaves comerciales con capacidad de hasta 180 pasajeros. La iniciativa busca fortalecer la conectividad aérea del Golfo de Morrosquillo e impulsar el turismo y la economía de municipios como Tolú y Coveñas.
Sin embargo, la situación puso bajo la lupa el estado real de la infraestructura. Mientras las cuentas oficiales presentaron el aterrizaje como la entrega del aeropuerto, se conoció que aún existen trabajos pendientes, entre ellos el cerramiento perimetral y otros frentes de obra que habían sido mencionados por el propio presidente.
Hasta el momento, el Gobierno nacional no ha entregado una explicación oficial sobre las razones que llevaron a cancelar la inauguración ni ha informado cuándo se realizará el acto protocolario de entrega de la terminal aérea.