Con la banda presidencial aún puesta, el terremoto en Colombia pone a prueba el liderazgo de Abelardo de la Espriella, obligándolo a gobernar en modo crisis desde el primer día. Una emergencia que desde ya da luces sobre el tipo de mandatario que pretende ser.
La calamidad ya suma cientos de muertos y la reconstrucción de las ciudades afectadas exigirá enormes recursos, además del reto de tener que articular con alcaldes y gobernadores, en medio de otras necesidades urgentes que tiene el país.
Para Jorge Luis Yarce, analista de la Universidad Central, el desafío para De la Espriella se puede ver desde una perspectiva administrativa y otra política, ya que el Mandatario solo llevaba tres días en ejercicio cuando se presentó el lamentable hecho, y no se tenía un equipo que pudiera responder a la emergencia.
“Se notó, por ejemplo, la ausencia del director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, que fue nombrado en medio de la crisis. Si bien eso no significó un retraso para la atención del terremoto, sí se vio que faltaba ese brazo articulador desde la institución, que ha sido pensada para responder a este tipo de eventos catastróficos y que apenas se posesionó empezó a articular”, indica.
Además, “es un reto político porque justo dos de las zonas más afectadas, Chocó y Valle del Cauca, son nichos donde el Presidente no encontró un voto mayoritario. Entonces, tiene una mayor responsabilidad y creo que está respondiendo, porque no solo es atender la crisis, sino ver por todos esos colombianos que no confiaron en su propuesta política”, precisa.
Asimismo, parte del desafío para la administración de De la Espriella, en medio de esta crisis, es consolidar un liderazgo.
“Debe lograr que las diferentes agencias del Estado logren atender de manera coordinada y organizada las directrices que establezca el Gobierno como prioritarias para la atención de esta emergencia, en la que claramente tiene que haber un diálogo y una articulación entre los diferentes niveles del Ejecutivo, el nacional, el departamental y el municipal, pero donde también interviene la Fuerza Pública, el Ministerio de Salud, la Defensa Civil, etcétera”, señala Carlos Charry, director del doctorado en Estudios Sociales de la Universidad del Rosario.
Por ello, “el principal reto en esta situación está en lograr consolidar su liderazgo como primera autoridad del país y todo ha mostrado que lo está logrando, a pesar de que en algunas partes haya resistencia o cuestionamientos”, dice.
En opinión del analista Alejandro Echeverry, la verdadera prueba estará en el manejo que le dé al posdesastre, como la recuperación de las ciudades, la destinación de recursos y el manejo económico en general.
Se debe tener en cuenta que el Jefe de Estado decretó la Emergencia Económica para atender el terremoto. Entre las medidas está crear el Fondo Milagro, una entidad que va a canalizar los aportes nacionales e internacionales que se destinarán a la reconstrucción de hospitales, centros educativos, inmuebles, vías y aeropuertos que sufrieron afectaciones, según explicó en un pronunciamiento.
En ese sentido, Echeverry menciona que “la forma como se vayan beneficiando o afectando, en el corto o mediano plazo, a las poblaciones, determinará de alguna manera el talante de este Gobierno”.
“De la Espriella ha cometido evidentemente una serie de errores, pues gobernar no es fácil, pero esta situación lo tomó desapercibido porque no había hecho un empalme y esto demuestra que, más allá de las lógicas políticas y de los marcos ideológicos, siempre deben primar unos factores institucionales que no se respetaron adecuadamente y que llevaron a una serie de imprecisiones”, anota.
Una de las decisiones que más se le ha criticado al nuevo Presidente es el supuesto rechazo de apoyo de rescatistas internacionales para buscar a las personas que quedaron bajo los escombros, anuncio que ha sido negado por el mismo Gobierno.
El reproche se dio luego de que el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, David Tamayo, señaló que solo se iba a recibir equipos de búsqueda y rescate de los países que cumplen con los protocolos internacionales, como Israel, Ecuador, El Salvador y Estados Unidos.
El mismo presidente de El Salvador, Nayib Bukele, dijo que se le había informado que los equipos de rescate colombianos estaban atendiendo la situación, por lo que no se requería apoyo de personal.
Sin embargo, aunque el canciller colombiano, Omar Bula, aseguró que no se había rechazado ninguna ayuda por motivos ideológicos o políticos, la mandataria de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que a los rescatistas mexicanos sí se les impidió el ingreso al país, pese a su enorme experiencia en este tipo de emergencias.
Frente a esa polémica, Charry aclara que no es que el Gobierno haya rechazado la ayuda humanitaria, sino que ha solicitado de manera específica diferentes formas de apoyo, que no son los rescatistas.
“En ese campo también se establece una serie de protocolos y, hasta que la Administración solicitante de la ayuda no haya agotado el capital humano requerido para atender la emergencia, no se esperaría que solicite, por ejemplo, el uso de rescatistas, si no lo requiere de manera urgente. Además, esta ayuda de alguna manera tiene que ser coordinada y focalizada con los gobiernos locales y departamentales, entonces estamos viendo que esto es un proceso escalonado, progresivo y acumulativo”, explica.
Asimismo, Yarce menciona que “la atención del riesgo empieza por lo municipal, pasa a lo territorial, en los departamentos, y asciende al nivel nacional. Antes de que se agote el nivel nacional, el Gobierno ya está consolidando los apoyos internacionales que fueron ofrecidos por distintos países. En los protocolos de asistencia internacional a los que Colombia está adherida por sus relaciones exteriores, estos grupos deben estar certificados, especialmente cuando el servicio que se va a prestar es el de rescate”.
Sobre cómo califican la gestión del presidente De la Espriella durante esta emergencia, aunque aún continúa, los analistas consultados coinciden en que se está logrando un buen despliegue del Estado.
“El trabajo que han hecho los organismos de socorro territoriales, las secretarías de Gestión del Riesgo y las mismas gobernaciones de alguna manera aminora un poco el impacto y eso muestra que la institucionalidad siempre debe primar por encima de los gobiernos”, advierte el analista Echeverry.
Comenta que la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo se ha venido fortaleciendo en los últimos diez años y, a pesar de los escándalos de corrupción, tiene un aparato institucional que logra reaccionar adecuadamente ante las emergencias.
“Evidentemente la reacción ante un desastre y ante un fenómeno natural, que es impredecible, nunca va a estar exenta de que se cometan errores pero, más allá de eso, y creo que este es un gobierno que apenas iba a tener su primer día laboral el lunes 10 de agosto, ha actuado dentro de los márgenes posibles que permite todo lo impredecible del desastre”, añade.
De acuerdo con él, Charry agrega que, en medio de esta situación, el Ministerio de Hacienda solicitó al Congreso derogar el proyecto de presupuesto impulsado por el Gobierno anterior, “y parte de ese liderazgo en esta coyuntura tiene que ver mucho con el manejo de los recursos y lo que se vaya a hacer a futuro en términos de inversión pública a nivel social”.
Anota que “si bien estamos en un país que está desfinanciado presupuestalmente, la inminencia de esta situación obliga a que la inversión pública se focalice para atender la emergencia, y esto no va a ser algo momentáneo, sino que la atención a los damnificados va a requerir de un esfuerzo de mediano y largo plazo”.
Los otros pendientes del Presidente
Aunque la atención de la emergencia por el terremoto debe ser la prioridad del nuevo Gobierno, hay otros desafíos administrativos, políticos y de seguridad que es necesario que sean abordados rápidamente por el presidente De la Espriella.
En consideración de Jorge Luis Yarce, analista de la Universidad Central, esos retos serán el restablecimiento del control de la seguridad territorial, el saneamiento de las cuentas del Estado y la estabilización del sistema de salud.
“El primero definitivamente se está cumpliendo con creces; mientras se atiende la crisis en una región del país, en otras se está combatiendo frontalmente a las organizaciones criminales, inclusive con resultados operativos específicos de cabecillas y líderes que han sido capturados o abatidos, sin desatender la crisis en el centro occidente del país”, dice.
Sobre el saneamiento fiscal, señala que “se ha entrado en un punto mucho más crítico, si bien se logró que se regresara el proyecto de Presupuesto que había dejado el Gobierno saliente, lo que permite maniobrar con un poco más de tranquilidad sobre la distribución del presupuesto para el próximo año, la situación de desastre nacional va a poner bajo mucha presión todo el sistema fiscal y las ayudas en dinero no necesariamente van a entrar de forma inmediata, porque deben surtir sus propios trámites de nacionalización de sus capitales y eso puede tardar”.
El tercer reto que menciona, estabilizar el sistema de salud, anota que es aún más complejo en medio de la emergencia por el terremoto, que ha dejado miles de heridos y varios hospitales con daños importantes en la infraestructura.
Sobre ese punto, el analista Alejandro Echeverry recuerda que, a pesar de la actual situación de la salud en Colombia, “afortunada y paradójicamente el sistema está en alerta roja, pero no ha colapsado y, al menos lo que uno puede notar en Cali, Medellín y Pereira, el sistema hospitalario está funcionando adecuadamente”.
“Entonces, lo que habría que ver es realmente si la crisis era tan grave como lo estaban manifestando o había unos intereses diferentes, o efectivamente el sistema no ha colapsado producto de esa fortaleza institucional que también se ha desarrollado en los últimos 30 años, más allá de las discusiones y de los cambios que haya que hacer”, añade.
En cuanto a la seguridad, insiste en que está dentro del escenario público el reto de la ofensiva militar que se estaba haciendo contra algunos grupos ilegales: “Claramente, el Mandatario está siendo coherente con lo que había establecido tanto en campaña como en los discursos dominicales que estaba realizando antes de su posesión”.
Finalmente, el docente Carlos Charry menciona que no se puede olvidar la prioridad de lograr una coalición mayoritaria en el Congreso para la aprobación de sus principales proyectos. Parte de ese entendimiento puede pasar por la declaratoria del Legislativo de devolver el proyecto de Presupuesto para que el Gobierno pueda hacer una proyección mucho más técnica y realista de las necesidades en función de esta emergencia”.