Política
¿Autoridad o exceso?: lo que hay detrás del estilo de comunicación del presidente De la Espriella
Aunque las imágenes que muestran al nuevo Jefe de Estado armado y caminando entre cadáveres han sido cuestionadas, analistas advierten que es una táctica mediática, altamente efectiva.
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4 de oct de 2026, 11:14 a. m.
Actualizado el 4 de oct de 2026, 11:14 a. m.
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Armado, patrullando calles y exhibiendo cuerpos en bolsas: esa es la imagen y el lenguaje con el que el presidente Abelardo de la Espriella ha empezado a mostrarse ante el país, lo que ha generado debate entre sectores que rechazan sus formas y otros que lo aplauden.
Aunque su narrativa de autoridad y confrontación se había venido perfilando desde la campaña electoral como el elemento central de su estrategia de comunicación, ahora que es presidente ha levantado mayores cuestionamientos éticos.
Si bien esas demostraciones no constituyen por sí solas una conducta ilegal por parte del Jefe de Estado, las críticas recaen en la manera en que el Mandatario nacional decide comunicar los resultados de su lucha contra la criminalidad.
“De la Espriella llegó a la Presidencia con un discurso de mano dura y autoridad en seguridad. Lo que se ve ahora es a un mandatario que quiere mostrarse directamente involucrado y preocupado por esa política”, menciona Germán González, consultor y analista político.
“Hay, además, una fuerte carga simbólica: los pantalones cargo y las gorras con el logo de las Fuerzas Armadas, hasta el walkie-talkie y el arma de fuego. Todos estos elementos buscan proyectar la imagen de un presidente cercano a la problemática, involucrado directamente en su atención y, al mismo tiempo, dispuesto a mostrar sus resultados con cierta espectacularidad”, añade.
Las fuentes consultadas están de acuerdo en que su estrategia comunicacional está siendo muy efectiva y que cada elemento visual o de su lenguaje corresponde a un plan perfectamente estructurado.
Carlos Charry, PhD. en Sociología y profesor de la Universidad del Rosario, insiste en que este escenario ya se veía venir: “Se preveía que íbamos a tener un presidente dirigiendo operativos y un vicepresidente encargado de cosas más ejecutivas. Al mostrarse en terreno como un mandatario que está ejerciendo la autoridad, sí puede presentarse una discusión moral, pero a nivel jurídico no está desautorizado para aparecer armado o en medio de bolsas con cadáveres”.
“Los operativos son para el presidente Abelardo lo que para Gustavo Petro eran los discursos en tarima. Es su manera de comunicar”, indica.
El docente recuerda que una situación similar se dio durante la campaña con la camiseta de la Selección Colombia y se ve ahora con el mensaje que emite al final de sus alocuciones: ‘¡Que viva Cristo rey!’.
“Lo que ha mostrado principalmente este Gobierno es que hay una coherencia entre lo que prometió que iba a hacer y lo que está haciendo, por lo menos para su electorado. Claro, hay una parte del país que no está de acuerdo con eso, pero es permitido por la ley y lo va a seguir haciendo”, anota.
La defensora del Pueblo, Iris Marín, ha sido una de las principales críticas de la exposición de cadáveres en videos compartidos por el sistema de medios de comunicación de la Presidencia de la República.
Recientemente, ella sostuvo que “el Estado no necesita parecerse a quienes combate para demostrar su fortaleza”, criticando que cuerpos de personas muertas hayan sido utilizados como parte de la “escenografía” pública de los resultados militares.
A pesar de eso, este rechazo perdió fuerza poco después, cuando el Juzgado 30 Civil del Circuito de Bogotá declaró improcedentes las acciones de tutela que buscaban impedir la difusión de esas imágenes, luego de que se cuestionara, por una parte, la exposición de niños, niñas y adolescentes a las imágenes, y, por otra, una posible afectación de los derechos a la dignidad, la intimidad familiar, el duelo y la memoria de las personas fallecidas.
¿Cómo lo lee la ciudadanía?
Juan Nicolás Garzón, docente de Ciencia Política de la Universidad de La Sabana, responde que en el ciudadano del común se genera la sensación de que es un presidente omnipresente, que está encargándose de los asuntos que requiere el país, liderando y ejerciendo justicia, no por propia mano, pero sí de manera directa.
“Sus mensajes son bastante altos, amenazantes, que intentan, en cierto grado, sembrar temor o alerta en las organizaciones criminales, pero que principalmente le hablan al ciudadano común, en especial a sus votantes”, explica.
Comenta que “De la Espriella ha aprendido que es fundamental hablarles a quienes son su base, como lo hacen figuras como el presidente estadounidense Donald Trump y como en su momento lo entendió Petro. Los gobernantes que tenemos hoy en el mundo saben perfectamente que es más efectivo hablarles a sus votantes que hacerlo a los que no lo son”.
Para Germán González, los métodos de comunicación aplicados por el Presidente buscan marcar un contraste con el Gobierno anterior “y construir una narrativa de resultados: una administración que actúa, enfrenta a los grupos criminales y muestra su capacidad operativa”.
Sin embargo, advierte que “el reto va mucho más allá de hacer operativos o dar de baja a líderes criminales. La seguridad también depende de que el Estado llegue a los territorios, funcione y genere alternativas frente a las economías ilegales que alimentan el conflicto”.
“La verdadera prueba será la sostenibilidad de esta estrategia. Si los resultados no se traducen en una reducción efectiva y duradera de la violencia, las mismas expectativas que hoy está generando el Gobierno pueden convertirse, con el tiempo, en una fuente de desgaste político”, agrega el consultor.
Algunos sectores, además, han alertado sobre los riesgos de posicionar una narrativa de “rendición o muerte”, como lo está haciendo De la Espriella en un país históricamente marcado por la violencia.
Por ejemplo, se puede recordar el pronunciamiento durante la extradición de alias Araña, cuando el Mandatario amenazó que lo mismo pasaría con todos los delincuentes: “Es una cárcel en Estados Unidos o una bolsa, no hay más caminos”.
“Esto, sin duda, incide en la forma en la que la gente entiende la seguridad y la justicia. Hoy existe muy poca tolerancia frente al crimen y la violencia. La elección de De la Espriella también puede leerse en ese contexto: como una expresión del cansancio frente a la política de seguridad del Gobierno anterior”, analiza González.
Para este analista, lo anterior ha llevado a que una parte de la sociedad esté más dispuesta a respaldar políticas de mano dura, siempre que se traduzcan en una mejora concreta de las condiciones de seguridad.
“Incluso, frente a críticas que puedan surgir por sus implicaciones en materia de Derechos Humanos, existe una disposición a tolerar mayores niveles de fuerza si los ciudadanos perciben que el Estado está recuperando el control y enfrentando efectivamente el problema de la seguridad”, analiza.
El docente Charry considera que las alusiones que está haciendo el presidente ratifican los conceptos que las personas tienen de la justicia.
“Uno podría llegar a pensar que la representación que el ciudadano tiene en la cabeza sobre la justicia es mucho más cruel, con opiniones como ‘el que a hierro mata, a hierro termina’, y ‘ojo por ojo’”, dice.
“Más bien, creo que Abelardo de la Espriella está tomando una serie de referentes que están instalados en la cultura popular y los utiliza estratégicamente como arma de comunicación política. Lo que pretende es transmitir que sí hay alguien en el ejercicio del poder”, agrega.
En esa misma línea, Garzón cree que, aunque genera un rechazo por parte de la oposición, las personas que votaron por De la Espriella se sienten muy cómodas con este tipo de actos, aunque también hay algunos que creen que es un exceso o una forma innecesaria de mostrar resultados”.
“El Presidente ha promovido mucho la idea de que verdaderamente está cumpliendo lo que prometió. Cuando habla de ‘la era del Tigre’ y de que todo va a cambiar, sale a hacer este tipo de actos y normalmente va acompañado de declaraciones de que se están mostrando resultados muy rápidos y muy contundentes”, finaliza.
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