Elegimos bien, tanto a la gobernadora del departamento del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, como a la del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, dos mujeres que han asumido el gran reto que les impuso la suerte, tener que poner en práctica la ética del cuidado para sortear la difícil crisis causada por un terremoto de 7,4 en la escala de Richter. Dos mujeres profesionales, la una médica, la otra abogada.

Dilian ya a las 7:30 de la mañana tenía reunido a su gabinete en el piso 16 de la Gobernación cuando empezó el remesón y desde ese momento asumió como madre el liderazgo, primero dándoles tranquilidad a las personas que estaban con ella, luego repartiéndose con su gabinete los diferentes municipios afectados por el sismo. Como dice Francisco Tenorio, secretario de Gestión y Riesgo del departamento, la adrenalina fluía y en esos primeros días nadie dormía; era la carrera para salvar vidas. El alcalde de Cali, Alejandro Eder, con gran eficiencia condujo la ciudad; nunca nos sentimos abandonados.

Nubia Carolina estaba con su madre y alcanzó a salir con ella, abrazarla y luego correr a salvar vidas, visitar los municipios más afectados, algunos con escasas vías de acceso. El reto no era nuevo; el Chocó no podía seguir siendo la cenicienta del país. Entre las primeras presentes llegó Shakira inesperadamente y, sin mucho preámbulo ni espectáculo mediático, ofreció 1,25 millones de dólares gestionados a través de su Fundación Pies Descalzos en alianza con diversos socios. $500.000 dólares de Shakira y Live Nation, $500.000 del Fondo de Educación FIFA Global Citizen y $250.000 del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). Este dinero se destinará a la reconstrucción de 200 centros educativos destruidos y seguramente para becas universitarias que favorezcan a los estudiantes del Chocó.

También llegaron al Chocó el presidente De la Espriella con varios empresarios y la promesa de construir el canal del Atrato. Se habló de inversión empresarial, pero el Chocó no tiene infraestructura vial, y sin vías no hay desarrollo. El departamento cuenta con muy pocos kilómetros pavimentados y una dependencia absoluta de vías principales frágiles que sufren cierres constantes, por derrumbes y deslizamientos. No existen carreteras de peaje ni infraestructuras asociadas en la región debido al bajo desarrollo formal y la falta de carreteras pavimentadas extensas. Por lo tanto, el transporte es fluvial y aéreo. Ante la precariedad de las carreteras, gran parte de la movilidad interna entre municipios se realiza a través de los ríos, como el río Atrato.

Y he aquí el gran reto para la gobernadora: el Chocó registra un atraso en desarrollo de aproximadamente 50 a 60 años en comparación con regiones más industrializadas de Colombia como Antioquia o el Valle del Cauca. Esta enorme brecha estructural se hace evidente al contrastar la infraestructura, la economía y las condiciones de vida de ambos departamentos vecinos. Esta es la labor titánica que enfrenta la gobernadora Nubia Carolina y ahora a esperar el milagro.