Uno puede tener abismal distancia del quehacer político de Álvaro Uribe, e inclusive puede detestarlo, pero soy el primero en reconocer que el hombre sabe mover los hilos de las marionetas, como lo demostró cuando le impuso a Colombia un presidente de tan escaso nivel intelectual como Iván Duque, y ahora se inventó una consulta cuyo único fin era que en ella resultara triunfante la senadora Paloma Valencia.

Es curioso que los participantes no hayan caído en la cuenta del artificio de que se valió el expresidente para que la señora Valencia resultara vencedora entre los nueve que allí aparecieron, en algo que se llamó la Gran Consulta por Colombia.

Es posible que Mauricio Cárdenas, y de pronto otros de la lista no tuvieran ni idea de cómo es el manejo político que se utiliza en Colombia, y más el que emplea un astuto líder como es el dirigente antioqueño. Pero es raro que personajes como Juan Manuel Galán, David Luna y hasta el mismo Enrique Peñalosa, que están curtidos en las justas electorales no se hayan percatado de la treta utilizada por Uribe para ponerlos de comodines de la señora Valencia.

Cualquiera de ellos sabe que la única aspirante con fuerza en el grupo era la patrocinada por Uribe, y que el resultado de esa consulta estaba cantado, con una condición adicional y es la de que todos se comprometieron a que el vencedor recibiría el apoyo del resto, quienes además saldrían a la campaña en todas las tribunas públicas del país.

No muestra la senadora Valencia ninguna de las capacidades que ahora se requieren para desempeñar competentemente la presidencia de la República. La noble dama no ha desempeñado jamás una posición ejecutiva, y si bien es cierto que ha cumplido en el Senado las órdenes de Uribe, tampoco ha sido una parlamentaria destacada, aparte de sus gritos histéricos y de los insultos que suelta a sus contradictores.

Dudo mucho de que Valencia Laserna pueda ser capaz de acabar con la polarización que ahora padece Colombia, porque nunca ha mostrado ser persona tolerante en el ejercicio político, y para ella a todos los que no acatamos los dictados uribistas, nos considera una secta comunista.

Tampoco veo claro el escogimiento de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial, porque este caballero ha dado muestras de cierta independencia conceptual y todo parece indicar que no será un alzafuelles del exmandatario, y eso le traerá severas dificultades en el ejercicio del cargo para el que fue llamado. El solo hecho de haber dicho que no todo lo que ha ejecutado el presidente Petro es censurable, lo sitúa en el polo opuesto de la doctrina uribista, para la cual todo lo de este gobierno es perverso.

No aparece en el panorama electoral algo que demuestre que la dupla Valencia-Oviedo vaya a resultar ganadora tanto en la primera vuelta como en la segunda, si a esta hay lugar. Colombia hoy es un país completamente distinto del que hubo en los años en los que se impuso la doctrina derechista de Uribe. La gente joven, aquella que va de los 18 a los 30 años, no tiene ningún interés en llevar de nuevo a Uribe a la Casa de Nariño, así sea por persona interpuesta.

Las realizaciones incontrovertibles del régimen progresista de Petro, serán reconocidas por los electores, y de ninguna manera se irán para las toldas uribistas, y Cepeda terminará ciñendo la banda tricolor.