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Donde el civismo nos lleva

La posesión presidencial en Cali no solo le da visibilidad a ella, al Valle y a la región Pacífico, sino que denota la voluntad de apoyar los objetivos de seguridad y condiciones de trabajo para recuperar y mejorar la vida de sus habitantes

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Helena Palacios
Helena Palacios | Foto: El País

30 de jul de 2026, 12:57 a. m.

Actualizado el 30 de jul de 2026, 12:57 a. m.

Es trascendental la proyección de abrir el país a las regiones para conjurar la condena al centralismo gubernamental y a la falta de presencia institucional en regiones periféricas que inspiró la popular frase, en Colombia hay más territorio que Estado.

Desde ese propósito, la decisión aprobada en el Congreso de la República de posesionar el próximo 7 de agosto al presidente electo, Abelardo de la Espriella, en la sede de la Universidad Santiago de Cali, es un paso en la dirección correcta. Es además un reconocimiento a la importancia y valor de la ciudad y de la región del Valle del Cauca, por su ubicación estratégica de cara al puerto de Buenaventura, por su biodiversidad y la pujanza de su gente que impulsa la economía, el trabajo y la inversión.

Cali se apresta así a albergar a los actores e invitados a ese acto solemne de la democracia, justo cuando acaba de conmemorar 490 años de su fundación un 25 de julio de 1536, y en cuya celebración se destacó el civismo local que en sus mejores tiempos disfrutamos y hoy nos empeñamos en restablecerlo. Así lo ha demostrado la ciudadanía con su comportamiento en grandes eventos, como lo fue la COP16, cumbre de la biodiversidad del mundo que reunió delegados de 196 países y miles de visitantes, además de ofrecer una ciudad con gran capacidad logística y administrativa para asumir retos.

La posesión presidencial en la ciudad no solo le da visibilidad a ella, al Valle del Cauca y a la región pacífico, sino que denota la voluntad de apoyar los objetivos de seguridad y condiciones de trabajo para recuperar y mejorar la vida de sus habitantes que han tenido que lidiar con la anarquía, la violencia y la inseguridad que afecta la vida de sus familias y sus ingresos, así como con la indolencia del gobierno saliente que dio la espalda a esenciales proyectos de beneficio común.

La ciudad lucha por preservar y valorar sus realizaciones acudiendo a la cultura y a la historia, para demostrar que lo que hoy tenemos, no fue gratuito. Solo gracias a pioneros y gente con esfuerzo y espíritu cívico, Cali pudo forjarse y construir las obras y programas que la distinguen y aprovechan sus moradores, dotándola de esplendor y funcionalidad. Diversos medios y textos hacen posible el conocimiento de esas ejecutorias - para mencionar solo uno muy valioso, “Cien Años de Civismo” - al alcance de la juventud que desee una visión integral y en contexto de la realidad, lo que nunca logrará en las redes sociales.

A partir de sus experiencias enlazadas en el desarrollo de Cali durante un siglo, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali ofrece un aporte al conocimiento de la construcción y embellecimiento de la ciudad en su publicación, “Cien Años de Civismo”, desde la mirada de su autor Oscar Gerardo Ramos Gómez. Se trata de una publicación que reúne la maestría del escritor y fotografías que enaltecen la arquitectura de la casa de la Sociedad, con vista a la iglesia de la Merced. Su contenido transcurre por los diversos cometidos y obras en las que participó, los cuales dan cuenta de hitos de una ciudad en progreso. Estos representan para los habitantes de la ciudad un hábitat que les genera sentido de pertenencia e identidad, convirtiéndola en el punto al que siempre queremos regresar.

En ese sentido, para la ciudadanía es motivo de orgullo y momento para demostrar su voluntad y capacidad de respeto por la convivencia, las normas legales y la ciudad, como único medio eficaz para garantizar la paz, el bienestar y la prosperidad de los ciudadanos, antes que ir a lomo de ideologías obtusas y radicales que buscan constreñir y dividir la sociedad, para reinar con palos de ciego.

Nos corresponde apreciar a Cali y a la región con sus bondades y complejidades, así como sus buenos propósitos de generar oportunidades y trabajar unidos en proyectos para beneficio de la comunidad. Y como bien lo dice la Sociedad de Mejoras en la presentación del libro, “es fundamental que quienes sienten la necesidad o el deber de contribuir a su mejoramiento cultural y cívico sean actores dinámicos y comprometidos”.

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