Editorial

El clima y la canasta familiar de los caleños

Mantener la actividad del campo, apoyar a los productores con mejores opciones de riego y otro tipo de medidas, serán determinantes para garantizar el abastecimiento durante el segundo semestre.

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Llamado a agricultores y ganaderos del Valle a optimizar el recurso hídrico para prevenir afectaciones por el fenómeno de ‘El Niño’
Llamado a agricultores y ganaderos del Valle a optimizar el recurso hídrico para prevenir afectaciones por el Fenómeno de ‘El Niño’ | Foto: Gobernación del Valle del Cauca

30 de jul de 2026, 12:55 a. m.

Actualizado el 30 de jul de 2026, 12:55 a. m.

Los precios de los alimentos en Cali registraron en el primer semestre de 2026 la mayor variación entre las principales ciudades del país y esa realidad, más que una cifra estadística, representa una preocupación para miles de hogares que cada semana deben hacer rendir un presupuesto cada vez más ajustado. Lo inquietante es que el panorama para los próximos meses no invita precisamente al optimismo.

Las advertencias sobre la consolidación del fenómeno del Niño anticipan nuevas presiones sobre la producción agropecuaria, la disponibilidad de agua y los costos de diferentes actividades económicas. Es inevitable pensar que algunos productos agrícolas tendrán incrementos como consecuencia de menores cosechas o mayores gastos de producción.

Esa es una realidad que escapa al control de los consumidores y, en buena medida, también de los productores. Sin embargo, existen otros factores sobre los que sí es posible actuar y que pueden marcar la diferencia entre una inflación manejable y una espiral de precios que golpee con fuerza la canasta familiar.

El primer llamado debe ser a proteger la producción agrícola. El Valle del Cauca depende de una amplia red de municipios y de departamentos vecinos como Cauca, Nariño, Huila, Tolima, Quindío y Risaralda para abastecer sus plazas de mercado y supermercados. Mantener la actividad del campo, apoyar a los productores con mejores opciones de riego y otro tipo de medidas será determinante para garantizar el abastecimiento durante el segundo semestre.

También es indispensable que los alimentos puedan llegar a los centros de consumo sin contratiempos. Colombia ha aprendido, quizá de la manera más costosa, que cada bloqueo de una carretera termina reflejándose en el precio de los alimentos.

Por eso resulta fundamental que las vías operen con normalidad. El derecho de protesta no puede estar por encima del derecho de millones de personas a acceder a alimentos a precios razonables. Cada interrupción innecesaria en los corredores viales termina afectando especialmente a quienes menos ingresos tienen.

Otro reto está en el comercio. Los comerciantes cumplen un papel esencial en la cadena de abastecimiento y la inmensa mayoría desarrolla su actividad con responsabilidad. Pero, en época de incertidumbre, surge la especulación y esta no puede convertirse en la respuesta frente a un fenómeno climático.

Es entendible que algunos productos aumenten de valor cuando disminuye la oferta, pero una cosa es reflejar un mayor costo y otra muy distinta aprovechar el temor de los consumidores para obtener ganancias desproporcionadas.

También los ciudadanos tienen una responsabilidad. Prepararse para un periodo de mayores temperaturas implica adoptar medidas de ahorro de agua y energía que permitan contener otros gastos del hogar. Si el fenómeno del Niño incrementa el consumo eléctrico por el mayor uso de ventiladores o sistemas de refrigeración, el impacto sobre la economía familiar será doble: alimentos más costosos y facturas de servicios públicos más elevadas. La prevención también comienza en casa.

Es claro que el mercado funciona bajo las reglas de la oferta y la demanda, pero hay asuntos en los que todos podemos aportar, y ese es el llamado para los ciudadanos, para los productores, transportadores y comerciantes de que hay que hacer las cosas bien y de forma transparente.

De esta forma, se puede contribuir a evitar que una coyuntura climática se convierta en una crisis para el bolsillo de los caleños y para los colombianos. Se requiere un compromiso colectivo para superar lo que viene en este segundo semestre de 2026.

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Gonzalo Gallo

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