“Mi objetivo es contribuir a la recuperación de Santiago de Cali. Y ¿cómo lo hago? Aportando un granito de arena, llamado urbanidad de Carreño. O palabritas mágicas, como nos las enseñaron a muchos en casa: buenos días, buenas tardes, buenas noches, con permiso, disculpe, por favor, gracias, muy amable, con gusto, a la orden, que le vaya muy bien...”.

El hombre de las palabritas mágicas es José Aníbal Acevedo Mejía, un conductor de la empresa Blanco y Negro Masivo, que presta su servicio al MÍO, y que todos los días transmite un mensaje de civismo a sus pasajeros. Mensaje que ha causado admiración en las redes sociales, donde se viralizó y aplaudió la buena actitud de este pereirano de 43 años, que llegó de un año de nacido a Cali y que se declara caleño de corazón.

José heredó su oficio de su padre, conductor de la Azul Plateada de antaño. Todos los días, junto a su esposa, transmite a sus hijos la educación y la urbanidad, como infaltables en la vida. En su casa nadie se levanta sin saludar al otro, el ejemplo empieza por casa.

Seguramente esas palabritas mágicas que parecen tan sencillas, quizás no fuesen noticia en otrora, cuando Cali era eso que él añora: cívica. Pero hemos perdido tanto de ello con los años, que el video de José, hablando con respeto y sentimiento, sin esperar nada a cambio, se ganó elogios y agradecimiento.

Sí, no es nada fácil recobrar las buenas costumbres en una ciudad que ha pasado por momentos tan difíciles, que ha perdido la confianza en lo público, que ve cómo sus calles están llenas de desorden y huecos, y en la que se pasan por la faja todas las normas posibles.

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Estamos atiborrados de malas noticias, de videos de robos, de golpes a guardas, a conductores, a vecinos; de una percepción de inseguridad altísima, de escándalos por manejos dudosos del recurso público, de insultos por doquier... vivimos a la defensiva.

Diría uno que el discurso del buen José es eso, un buen discurso. Pero y ¿qué tal si lo convertimos en un discurso de ciudad, poderoso y ejemplar?, ¿qué tal si le apostamos al saludo, la cortesía, la solidaridad, el respeto... a esas cosas que son tan sencillas de replicar?, ¿y si le sumamos el detenernos ante la luz roja, no solo donde hay cámara, sino siempre?, ¿si dejamos la indiferencia y recuperamos nuestra Cali, entre todas las personas que aquí vivimos, foráneas o raizales, en lugar de llorar sobre la leche derramada?

Qué bueno que nos sorprendamos ante acciones positivas como la del buen José, quien hoy en este diario le pide a la Alcaldía “mejorar el servicio en el MÍO y la seguridad para los usuarios y operadores. Que nos acompañe en esta campaña para que Cali siga siendo una ciudad hermosa y cultural”.

Como optimista y creyente en esta ciudad, a la que hay que aprender a amar en las malas y en las buenas, me quedo con las palabritas mágicas de José, y con la ilusión de que las mismas sean el prólogo de una campaña que nazca a diario, en usted, en mí, así sencillita, sin tanto aspaviento, como él nos dice: “Contribuyamos con nuestro granito a la recuperación de Cali, porque en Cali somos más los buenos que los malos. Yo, José Acevedo, de corazón, lo hago para Cali y lo hago bien, que tengan una excelente día y que Dios los siga bendiciendo. Recuerden que un saludo no es obligación, pero sí representa mucho de nuestra educación. Dios los bendiga”. @pagope