Siempre estarás fuerte y animoso si repites estas oraciones y afirmaciones de modo constante en tu mente.

Recuerda que lo que se decreta, se concreta.

Lo que piensas o lo que dices es un decreto que crea tu destino, porque lo atraes.

Ora y afirma en tu mente sin cesar.

Para orar no hacen falta peroratas o largos discursos. Orar no solo es hablarle a Dios; es escucharlo.

Ama el silencio para escuchar a Dios y a sus ángeles.

Muchos hablan y le piden cosas a Dios. ¿Cuántos lo escuchan y hacen su voluntad?

Es necesario reafirmar lo que quieres para tu vida; hay que volverlo consciente.

Las afirmaciones o las negaciones son poderosas y atraen, como un imán, lo que dices y piensas.

No decretes lo negativo. Afirma sin cesar, porque la mente y las afirmaciones o decretos tienen un poder magnético.

Siempre se cumple esta ley de la vida:

Lo que se decreta, se concreta.

Afirma convencido:

“Hecho está”.