Piensa: con una palabra animo y con otra desaliento; con una palabra sano y con otra hiero; con esta acerco y con aquella alejo.

Hay palabras que reconcilian y otras que enfrentan.

Unas son agua que apaga un incendio y otras son gasolina que lo aumenta.

Mis palabras deben ser un bálsamo, no un veneno.

Con una palabra alabo y con otra maldigo; con una edifico y con otra destruyo.

Quiero ser bien consciente de mis palabras.

Al hablar, verifica y no hagas suposiciones.

Un piloto no dice en pleno vuelo: “Uy, pasajeros, qué falla, supuse que el avión tenía gasolina”. Eso lo verifican antes de carretear el piloto, el copiloto y los que están en plataforma.

Verificar y dejar de suponer es un modo de amar y evita conflictos estériles y problemas innecesarios.

De tus buenas comunicaciones dependen tus buenas relaciones.

Pilas con el inmenso poder de las palabras, que jamás se las lleva el viento.

@gonzalogallog