Esta semana, mientras Jeff Bezos ordenaba la eliminación de un tercio de la planta del Washington Post, cerrando su sección de deportes, su sección de libros, su podcast insignia, y desmantelando sus corresponsalías internacionales, en El País de Cali hicimos exactamente lo contrario: expandimos y revivimos una marca que sigue viva en el corazón de todo caleño. Regresó el Q’Hubo.
La yuxtaposición habla a volúmenes. Un Washington Post sin cubrir a los Commanders (que apenas el año pasado llegaron al Campeonato de Conferencia de la NFC) y sin cubrir a los Wizards, es como El País sin cubrir al América ni al Deportivo Cali. Inconcebible. Pero allá, en la capital del periodismo estadounidense, el hombre más rico del mundo decidió que la solución a sus problemas era mutilar su producto. Aquí en Cali, decidimos que la solución es fortalecer el nuestro.
El Q’Hubo, que dejó de imprimirse en 2023 hoy vuelve a circular en nuestra ciudad. Y este regreso no responde únicamente a una decisión comercial. Responde directamente a nuestra misión y visión estratégica.
El País y sus marcas viven en el corazón de los caleños, y con 76 años de tradición periodística, somos el narrador de Cali, el storyteller de esta región a través de plataformas que seguimos expandiendo con mucho esfuerzo. Nuestra esperanza es que estas contribuyan a la construcción y fortalecimiento de los sentimientos de unidad, identidad y orgullo caleño y del suroccidente colombiano.
Lo nuestro, además, se suma a una tendencia global. Muchos medios que apostaron agresivamente por la transformación digital están lanzando, de manera estratégica y bajo modelos sostenibles, productos impresos asociados a marcas de renombre. La clave: tirajes reducidos, distribución optimizada y comercialización innovadora que genera valor agregado para los sectores público y privado.
El Q’Hubo regresa los viernes, antesala de la rumba y el descanso, con información lista para pasar un buen fin de semana y darse una última enteradita de los temas populares. Lo distribuimos en el MÍO con diez mil ejemplares y una recirculación estimada de cuarenta mil lectores: alguien lo toma, lo lee, lo deja en la silla, y otro pasajero lo recoge para leer.
Nuestro objetivo era acercar el periódico a audiencias que se fueron alejando, y qué mejor forma que poner el Q’Hubo, de manera gratuita, en las manos de las decenas de miles de caleños que cada viernes viajan a sus lugares de trabajo por última vez en la semana.
Mientras el dueño del Washington Post, con una fortuna de 261 mil millones de dólares, les dice a sus periodistas que el futuro está en achicarse, nosotros les decimos a los caleños que el futuro está en crecer juntos. Allá, el exeditor ejecutivo Marty Baron llamó estos recortes “uno de los días más oscuros” en la historia del periódico. Acá, estamos viviendo uno de los días más luminosos en la historia reciente de El País.
Quizás lo que necesita Bezos es darse una vuelta por Cali para ver cómo se hacen las cosas.