Ahora que, en buena hora y luego de años de demora, se están reparchando y hasta repavimentando hasta el momento 320 kilómetros en 145 barrios, sería bueno que nos preocupáramos por los andenes de nuestra ciudad.
Para quienes, por necesidad o como medio de locomoción deben caminar hasta cuadras y kilómetros, nuestros andenes son un desastre.
Mientras hay preocupación por las calles, de los andenes no se acuerda nadie y así las cosas lo que tenemos son colchas de retazos con unos desniveles impresionantes, huecos y obras a medio hacer.
Entiendo que los andenes corren por cuenta de los propietarios de las urbanizaciones, condominios y constructores dejándole a albañiles y maestros de obra tan delicada responsabilidad porque allí lo que está en juego son vidas humanas, niños, ancianos y discapacitados porque los deportistas lo hacen por las calles y avenidas lo que les resulta más seguro.
Es aquí donde entraría a jugar el Estado llámese Planeación o no sé que otra dependencia para hacer que se cumpla la ley y no sigamos teniendo esas trampas mortales sobre todo en casco viejo y en barrios ya centenarios de la ciudad.
Hace muchos años hubo una dependencia, la Inspección General Urbana que manejó eficientemente el ya fallecido Álvaro Escobar Navia con excelentes resultados. Pero estamos hablando de una Cali pastoril y de una parroquia que se podía manejar eficientemente.
Yo los invito a que miren los andenes de sus casas y sus barrios, que pongan en conocimiento de los ediles esta grave situación y se expida o se haga cumplir las normas que estoy seguro que existen porque no podemos seguir con estos andenes matapersonas, y no es una exageración.
Porque, insisto, Cali no puede seguir con estos remedos de andenes.
Lo anterior para no hablar de popo-Cali, materias fecales que muy pocos recogen y que terminan impregnándonos de malos olores, y ni hablar de la invasión de los andenes que ya existentes que impiden la libre circulación por parte de ferreterías, cambia llantas, talleres de la más diversa índole y hasta mesas de restaurantes improvisados
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Posdata: Si seguimos con la peleadera los Palomistas con los Aberlardistas seguro que las bodegas van a aprovechar estas coyunturas para que nos enfrentemos, y en río revuelto, ganancia de pescadores y vuelvo con el mismo sonsonete de siempre: nos unimos o nos hundimos. Una división sería suicida.
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Posdata 2: Una buena forma de hablar bien de Cali es preocuparnos por nuestros andenes.