La luna ha sido una musa constante en la música: símbolo de misterio, romanticismo, renovación y reflejo de las emociones humanas desde la antigüedad. Ha inspirado géneros que van desde la música clásica hasta el pop, el rock, los boleros y el vallenato.
En la música clásica, una de sus obras más representativas es Claro de Luna, la célebre sonata de Ludwig van Beethoven. La luna ha sido una fuente permanente de inspiración para artistas, poetas, escritores y la danza, además de un referente en la cultura popular, el cine y la televisión.
Hoy vuelve a estar vigente con la incursión de la NASA en la misión Artemis II, que busca acercarse nuevamente a nuestro satélite, sin alunizar, como ocurrió hace 56 años, el 20 de julio de 1969, cuando el astronauta Neil Armstrong pisó la Luna por primera vez.
El influjo de la luna en la historia de la música es excepcional. Pocos artistas han resistido la tentación de cantarle, de explorar su azul infinito, de pintarla con todos los colores posibles o de bailar bajo su luz y sus sombras. Caminar embelesado bajo su brillo intenso, que ilumina cada rincón, es una experiencia casi universal.
Escuchar a Frank Sinatra o a Atahualpa Yupanqui con su icónica Luna tucumana; contemplar ese resplandor plateado que atraviesa el cielo nocturno; o recordar El toro y la luna, popularizada como bolero por Javier Solís, que narra la historia de un toro que abandona la manada para contemplar la luna reflejada en el río.
Y cómo olvidar Los aretes de la luna, interpretada por Vicentico Valdés: “Los aretes que le faltan a la luna los tengo guardados para hacerte un collar”. También está Rayito de luna, del trío Los Panchos, que compara la luz de los ojos de la amada con un rayo de luna que ilumina la vida; o Luna lunera cascabelera, en la voz de Leo Marini, un ruego amoroso que atraviesa generaciones.
En Colombia, los cantos a la luna tampoco se quedan atrás. Estercita Forero le cantó a La luna de Barranquilla, interpretada por artistas como Nelson Henríquez, Juan Piña y Pacho Galán:
“Luna de Barranquilla tiene una cosa de maravilla… luna bonita, chiquita, tiene amores con el río Magdalena; los he visto besarse en la arena en una noche de cumbia y palmeras”.
El vallenato también le rinde homenaje con Luna sanjuanera, de Roberto Calderón, interpretada por los hermanos Los Hermanos Zuleta:
“Luna de diciembre, luna sanjuanera, dile que regrese porque no aguanto… vuelve mi negra”.
¿Quién no se ha recostado sobre la grama, mirando el cielo, contemplando la luna y las estrellas, tomado de la mano de alguien, pidiéndole que acompañe un amor infinito?
Mi madre me enseñó una oración a la luna en las noches de verano, cuando está llena. Decía:
“Luna, dame pan, que tus hijos no me dan”.