A los 14 años —hoy tiene 20—, Deiby Gómez comenzó a escribir. El mundo estaba encerrado por la pandemia del Covid y él, encima, pasaba por un momento oscuro, de ansiedad y depresión.
Deiby nació en Cali con una discapacidad que le impide caminar. En el colegio lo acosaban, le lanzaban frases dolorosas. Pese a que lo reportaba a los profesores, no hacían nada.
Entonces, de manera natural, y empujado por el tedio del confinamiento, comenzó a escribir. Era, antes de todo, un gran lector. Aprendió a leer desde muy niño para jugar su videojuego favorito, L.A. Noire: detectives que recorren una ciudad resolviendo casos, desde incendios hasta robos y asesinatos. Fue su mamá, precisamente, la que le inculcó el gusto tanto por la lectura como por el “gaming”.
Cuando aprendió a leer, Deiby cogía cuanto libro se encontraba en la casa o en el colegio. En esas empezó a tomarle un gusto especial a las historias de suspenso, después de que leyera, por internet, los libros del novelista estadounidense Stephen King, autor de casi 100 novelas de terror, policiacas y de misterio, muy al estilo de L.A. Noire. Deiby también vio las películas inspiradas en sus obras, como El resplandor, un clásico del terror, o IT, que narra la historia de un grupo de niños que enfrentan a un payaso demoníaco.
Entonces, abrumado por el bullying y, además, sin poder salir de la casa por el Covid, de manera natural comenzó a escribir una novela, la primera de una saga. Se llama El linaje oscuro.
Es la historia de un joven que tiene visiones y desarrolla la capacidad de encontrar secretos ocultos que guarda su familia. Después, sin embargo, empieza a dudar de sí mismo y comienza una búsqueda para encontrarse, para definir quién es, cuál es su propósito. En el camino encuentra una verdad que casi nunca se dice en voz alta.
Deiby explica que el personaje se inspira en su propia historia con la discapacidad física y el bullying. Escribía en las noches, después de las tareas cotidianas, y durante el día anotaba las ideas que le iban llegando para el libro. Después, ya en el computador, lo subía todo a Wattpad, una plataforma digital donde la gente puede leer y escribir historias de forma gratuita, especialmente novelas por entregas.
Funciona como una red social literaria: cualquiera puede publicar sus textos (cuentos, novelas, poesía) y otros usuarios pueden leerlos, comentarlos y seguir a sus autores favoritos.
Deiby envió su libro a un concurso de la editorial Infinito y ganó. El premio fue la publicación de su obra, que ya se lanzó en la Feria del Libro de Cali y, a partir de esta semana, sucederá lo mismo en la Feria del Libro de Bogotá.
Allí, explicará, entre otras cosas, cómo la escritura es una herramienta poderosísima, un escudo contra el acoso escolar.
Cuando escribía, me cuenta, ponía en palabras lo que le pasaba, reducía la intensidad de sus emociones negativas, las regulaba. Y eso le daba paso al pensamiento: tener claro que lo que le decían los demás no lo definía como persona. Escribir ayuda a sacar el miedo o la rabia para, en cambio, entender que el bienestar no depende de nada externo, de los dardos que mandaran sus compañeros de salón.
La psicología lo ha estudiado: la identidad la construimos a través de los relatos que nos contamos. Cambiar esos relatos a través de la escritura es una manera de modificar la forma en que nos vemos a nosotros mismos, sin importar cómo lo hagan los demás.
También, escribir es una forma de poner distancia, una barrera. Analizar, desde ese refugio, quién agrede y por qué. Permite pensar de forma crítica, tomar decisiones no desde el impulso inicial.
Además, escribir fortalece la autoestima. Cuando le pregunto a Deiby qué pasaría si alguien, ahora, le hiciera bullying, se sonríe. “Nada. No me afecta. A quien pasa por lo mismo, le diría que no se deje guiar por las emociones negativas”.
El escritor que venció el acoso escolar está blindado por la literatura.
PD: Deiby Gómez brindará una charla el próximo 29 de abril, a las 5:00 de la tarde, en el stand 313, pabellón 3, de Corferias, durante la Feria del Libro de Bogotá.