Este 2026 arrancó con una noticia muy grave para Colombia, pero en especial para el Valle del Cauca, con el anuncio del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, de imponer una tasa del 30 % a las importaciones y exportaciones entre su país y el nuestro. El motivo: la difícil situación de seguridad en la frontera y, según él, la poca proactividad del gobierno colombiano para solucionar ese problema.

La relación comercial entre ambos países no es menor. Colombia tiene con Ecuador un superávit en el balance comercial cercano a US$1016 millones, uno de los más relevantes dentro de la Comunidad Andina. Para el Valle del Cauca, además, Ecuador es el segundo socio comercial en términos de exportaciones, después de Estados Unidos. Por cercanía geográfica y estructura industrial, este mercado resulta estratégico en sectores como manufactura, alimentos, químicos, empaques y preparaciones capilares y para higiene bucal.

Ecuador es el mercado natural de la industria vallecaucana y de todo el suroccidente colombiano, pero también es un proveedor importante para su industria, si tenemos en cuenta que el Valle concentra 17,8 % del total de importaciones desde Ecuador hacia Colombia; es decir, casi 1 de cada 5 dólares que llegan desde ese país terminan en la región y gran parte de estas importaciones son insumos para nuestras cadenas productivas.

Las primeras señales de impacto por esta medida ya son visibles: entre enero y febrero de 2026, las exportaciones colombianas a Ecuador cayeron 27 %, afectando cerca de 2700 empresas exportadoras del país. Esta afectación no es solo para las grandes empresas; en muchos casos se trata de empresas que están iniciando su trayectoria exportadora y que encuentran en Ecuador un primer paso por su cercanía, costos logísticos y afinidad comercial. Como si el panorama no fuera ya difícil, todo lo anterior se agravó aún más con el anuncio del gobierno ecuatoriano hace un par de semanas del aumento al 100 % de los aranceles entre los dos países. Como vallecaucanos debemos ser muy conscientes de la gravedad de los efectos de esta situación.

Por esto debemos pedirle al Gobierno Nacional una respuesta estratégica, que active todos los mecanismos diplomáticos y de cooperación existentes, no solo para mitigar los efectos inmediatos, sino para atender las causas estructurales de esta compleja situación. Algunos piensan que el Gobierno Nacional no puede hacer nada para solucionar esta situación; sin embargo, como colombianos debemos exigirle una posición más proactiva en la búsqueda de la solución, entendiendo que la decisión la tomó el presidente de Ecuador.

La experiencia internacional muestra que la negociación y coordinación pueden solucionar estos problemas. Un ejemplo reciente fue el aumento de aranceles que impuso el presidente Donald Trump en Estados Unidos y que llevó a muchos países, incluido Colombia, a volcarse a buscar -a partir del anuncio- negociaciones para tener tarifas más beneficiosas para sus países. Según lo han registrado los medios, lo que está pidiendo el presidente de Ecuador es más coordinación y acción binacional en la frontera frente a las acciones de violencia y lucha contra el narcotráfico. Esta solicitud no debería ser tan difícil de atender, sobre todo entre dos países históricamente hermanos. En conclusión, esta situación con Ecuador no puede ser un problema de unos pocos, sino un llamado de toda una región.