Hay ciudades cuyos nombres se han vuelto sinónimos de hechos trascendentales hasta el punto de adquirir una identidad propia más por lo allí ocurrido que por lo que en realidad son. Tal es el caso de Múnich, que se constituyó en sinónimo de apaciguamiento, tras la infausta reunión en la que el primer británico Neville Chamberlain y sus pares de Francia e Italia le entregaron un pedazo de Checoslovaquia a Hitler a cambio de que este no iniciara una guerra. La guerra igual llegó un año después y ‘Múnich’ quedó marcada como sinónimo de apaciguamiento.

Yalta, que mucha gente ni siquiera sabe dónde queda, se asocia a la división de Europa tras la Segunda Guerra Mundial entre Roosevelt, Stalin y Churchill. El mundo necesita otro ‘Yalta’ para reorganizarlo de nuevo ante el caos actual.

De Waterloo se sabe que fue el lugar de la derrota final de Napoleón y el término se usa para denotar derrotas absolutas. El ‘Waterloo’ de Brasil en su derrota 7-1 con Alemania en su mundial.

La ciudad alemana de Núremberg tiene la característica de haber sido el escenario de dos hechos opuestos en el marco del gran cataclismo de la Segunda Guerra Mundial, uno presagiando su comienzo y el otro sellando su final. Esto le da a la palabreja dos sentidos diferentes dependiendo del contexto.

Su primera acepción hace referencia a las leyes de Núremberg de 1935, las que sirvieron de hoja de ruta jurídica para el Holocausto. Allí se promulgaron los decretos que despojaron a los judíos de su nacionalidad alemana, convirtiéndolos en “súbditos del Estado”, así las familias hubieran vivido en esas tierras por generaciones. Tras más de mil años de presencia en tierras germanas, los judíos eran erradicados de la sociedad alemana, deshumanizados, convertidos en objetivos legítimos de violencia y marginación.

Para tal efecto se introdujo una definición racial de judío: no quien practicara la religión, sino quien tuviera abuelos judíos, así en ese momento fuera devoto cristiano. Famoso el caso de Teresa Benedicta de la Cruz, canonizada post mortem, nacida Edith Stein en el seno de una familia judía. Terminó su vida en Auschwitz tras haber sido arrestada por la Gestapo en su convento en Holanda. La Núremberg uno, conocida por las leyes raciales.

La segunda acepción de la palabra Núremberg, tal como la recrea la película proyectada en salas de cine por estos días, es la que surge del tribunal especial que juzgó a algunos criminales de guerra nazis, siendo Hermann Göring el de más alta jerarquía. En Núremberg nacen de cero conceptos jurídicos como el derecho internacional humanitario, los crímenes de guerra y contra la humanidad. Núremberg constituye el predecesor de los tribunales especiales de la antigua Yugoslavia, Ruanda, Camboya y del Estatuto de Roma que dio origen a la Corte Penal Internacional.

Antes de sus dos grandes eventos, Núremberg era conocida por ser gran fabricante de juguetes y relojes, entre otras, además de un pasado suntuoso en el Sacro Imperio. Hoy es la ciudad cuyo nombre es sinónimo de las leyes raciales y los tribunales de justicia internacional.