La buena noticia económica de la semana fue el crecimiento del 21 % en las exportaciones colombianas en el mes de marzo. Fueron US$918 millones más que en el mismo mes de 2025, y en el acumulado del primer trimestre son US$ 1854 millones más de ingresos que el año anterior. No hay duda de que esta disminución de nuestro déficit comercial parece una buena noticia, así haya presionado un poco a la baja el precio del dólar.
Sin embargo, al mirar en detalle la composición de estas exportaciones, baja el optimismo, pues, contrario a lo que dice el dicho, en este caso todo lo que brilla sí es oro y no se ha producido ningún cambio sustancial en nuestra oferta exportable que reduzca de manera permanente la vulnerabilidad externa del país.
En efecto, el 95 % de los mayores ingresos se explica por las ventas de oro dorado y oro negro (carbón y petróleo). En marzo, las primeras aumentaron US$ 514 millones (145 % frente al año pasado) y las de hidrocarburos US$ 355 millones. En consecuencia, el crecimiento de las demás exportaciones fue de un magro 2 %. Las magnitudes son similares para el acumulado del primer trimestre.
El aumento de los hidrocarburos es consecuencia de la ‘fácil expedición’ de Trump a Irán, que se convirtió en una guerra sin final claro y disparó el precio. En petróleo, el aumento de precios compensó la caída del volumen exportado (-16,8 %), mientras que en el caso del carbón sucedió lo contrario, pues las toneladas vendidas aumentaron 157 %, mientras que los ingresos solo 107 %.
La bonanza del oro ha sido impresionante. En un año su precio subió casi 70 %, lo que ha incentivado la producción y las ventas, que en el mes de marzo crecieron 145 % respecto del año anterior, y en el trimestre llegaron a US$ 2355 con un crecimiento anual de 130 %. Hoy el oro es el segundo producto de exportación colombiano, representando el 17% del total, mientras que el café solo es el 10 %.
Estados Unidos se ha convertido en el principal comprador del oro colombiano. En lo corrido del año ya ha comprado US$ 800 millones, 136 % más que el año pasado. Este año, el segundo destino fue Italia, que compró US$ 583 millones, mientras que en 2025 solo había comprado US$ 58 millones, de manera que superó a Canadá, que compró US$ 390 millones en el trimestre. Algo extraño sucede en el camino del Foro Romano.
Como señalé la semana pasada, una gran parte de este oro viene de minería ilegal y alimenta los ingresos de narcotraficantes y terroristas, que limpian su origen en un sofisticado sistema de lavado de dinero en el que participan refinerías norteamericanas y hasta agencias del Gobierno de ese país. La hipocresía es evidente: los mismos países que lideran la lucha global contra el narcotráfico participan, de facto, en la legalización de uno de sus principales mecanismos de lavado de activos.
Otro dato interesante es que en el trimestre el mayor aumento de los ingresos de exportaciones se dio por la aduana de Medellín (120 %), mientras que las toneladas registradas en esa aduana disminuyeron 31 %. La única explicación es que se trata de ventas de oro, que son muy pocas toneladas, que provienen de territorios del departamento y el norte del país donde los grupos ilegales tienen el control de la minería ilegal.