El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a endurecer su postura frente a Irán al descartar cualquier posibilidad de un alto el fuego en medio del conflicto que ya completa varias semanas. Desde la Casa Blanca, el mandatario dejó claro que su administración no contempla frenar las operaciones militares en curso.
Durante una intervención ante medios de comunicación, Trump afirmó que no considera viable una tregua en el actual escenario. Según explicó, detener las acciones no tendría sentido cuando, desde su perspectiva, las fuerzas estadounidenses mantienen una posición dominante en el conflicto.
“No quiero hacer un alto el fuego”, aseguró el mandatario, quien insistió en que este tipo de decisiones no se toman cuando se está “aniquilando” al adversario. Sus declaraciones se dieron en compañía del secretario de Estado, Marco Rubio.
El conflicto, que involucra a Estados Unidos e Irán, ha generado impactos más allá del plano militar. Uno de los puntos más sensibles ha sido el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Teherán, lo que ha provocado un incremento significativo en los precios internacionales del petróleo.
Este corredor marítimo es considerado estratégico para el comercio global, ya que por allí transita cerca de una quinta parte del crudo mundial. La interrupción del flujo ha encendido alertas en mercados internacionales y ha generado presión política sobre la administración estadounidense.
En medio de este contexto, Trump aseguró que su gobierno está cerca de cumplir los objetivos planteados desde el inicio de la ofensiva. Incluso, dejó abierta la posibilidad de una reducción de fuerzas en el futuro, aunque sin detallar plazos ni condiciones específicas.
Sin embargo, de forma paralela, se ha conocido el despliegue de más efectivos militares en la región. Reportes indican el envío de entre 2.200 y 2.500 Marines estadounidenses, lo que ha sido interpretado como un movimiento de refuerzo ante una posible escalada.
Aunque el mandatario evitó confirmar una intervención terrestre, tampoco descartó escenarios relacionados con puntos estratégicos de Irán, como la isla de Kharg, clave en la exportación de crudo. En ese lugar, fuerzas estadounidenses habrían atacado objetivos militares sin afectar infraestructura petrolera.
El discurso del presidente también incluyó fuertes críticas a aliados internacionales, especialmente a la OTAN. Trump calificó a algunos de estos países como “cobardes” por no respaldar las acciones de Washington en la protección del estrecho de Ormuz.
En esa línea, cuestionó la falta de apoyo de potencias europeas y señaló que, sin la participación de Estados Unidos, la organización pierde peso en el escenario global. Las declaraciones reflejan un momento de tensión diplomática dentro del bloque.
El mandatario también se refirió al papel del Reino Unido, al que considera un aliado clave. Aunque Londres autorizó el uso de bases militares para operaciones defensivas, aclaró que no participará directamente en los combates, lo que generó cuestionamientos desde Washington.