Los 'peshmerga' -la fuerza armada kurda- enfrentan al EI y han evitado su avance a Kobane. Historia de un pueblo sin país.

"Los kurdos no tenemos amigos, solo las montañas". Este dicho kurdo refleja la desconfianza de un pueblo sin país, separado en tribus en las fronteras de cuatro países y reprimido por diferentes gobernantes. Pero si los kurdos no tienen amigos, ahora muchos quieren ser amigos de ellos. ¿La razón?, en plena lucha de Occidente contra el Estado Islámico, son las milicias kurdas la principal fuerza de combate contra el avance de los yihadistas.Incluso, por encima de las fuerzas armadas iraquíes, con superioridad numérica, fueron los ‘peshmerga’ -la fuerza armada kurda- los que se enfrentan al EI y salvaron la ciudad de Kirkuk, uno de los principales centros petroleros del país, e intentan frenar el avance hacia Kobane, en la frontera de Siria con Turquía.Los kurdos empezaron a enfrentar al EI en agosto cuando el mundo se enteró de la fuerza que había tomado este grupo, que ya se había apoderado de ciudades iraquíes como Faluya y Mosul. La matanza de yazidíes, kurdos de culto cristiano, por parte de EI desató una crisis humanitaria que se conoció por los medios. Poco después, los ‘peshmerga’ empezaron a enfrentarse a los yihadistas.Para la académica de la Universidad Javeriana de Cali y experta en Medio Oriente, Victoria Fontán, se trata de una jugada en el ajedrez político y de intereses que es el Medio Oriente. “Los kurdos no hicieron nada para proteger a la minoría de yazidíes. Han tenido un papel ambivalente, incluso, permitieron que en Erbil (capital del Kurdistán iraquí) Turquía entregara recursos al EI y solo entraron en la disputa después para conseguir armas y apoyo de Occidente. Su interés inicial es lograr su independencia”.“Claro que ahora la situación ha cambiado, con las declaraciones del líder de los kurdos que asegura que su prioridad en este momento no es la independencia sino enfrentar al Estado Islámico”, explica.La batalla por KobaneLa batalla por Kobane, una ciudad perdida en el mapa entre Siria y Turquía, es crucial para el grupo Estado Islámico (EI), deseoso de extender su califato, y para los kurdos, que no pueden prescindir de ella para su soñada autonomía.Si los combates son tan intensos desde hace semanas es porque ninguna de las dos partes puede permitirse fracasar. Para los kurdos su pérdida sería “una tragedia para “el proyecto ideal de un Kurdistán autónomo en Siria”, afirma Cyril Roussel, investigador del Instituto Francés de Oriente Medio (IFPO) en Amman.Un fracaso imposibilitaría la creación de “un Rojava unido”, el Kurdistán sirio con el que sueña gran parte de los tres millones de kurdos de Siria, añade un geógrafo especialista en el país, Fabrice Balanche.Kobane es la capital de uno de los tres “cantones” de una región autónoma, junto con el de Afrine al oeste y Jaziré al nordeste, cuyas principales ciudades son Qamichli y Hasaka. La pérdida de Kobane, situada en el centro, “significaría la imposibilidad” de unir las otras dos, precisa Balanche.La caída de la ciudad asestaría un golpe a la legitimidad de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), la milicia kurda que la defiende a capa y espada desde hace casi un mes.“El grupo se encuentra bajo presión. Debe demostrar que no abandona a los kurdos, que está dispuesto a librar una batalla hasta el último hombre y hasta la última mujer”, explica Aron Lund, especialista de Siria en el Centro Carnegie.Desde que inició la guerra en Siria, los kurdos han creado una autonomía mediante comités locales que consideran una experiencia democrática en un país dirigido por una autocracia desde hace casi medio siglo.Principal partido kurdo de Siria, el PYD (Partido de la Unión Democrática) es un grupo laico, de tendencia socialista que concede un lugar destacado a la mujer, incluso en la rama armada. De hecho uno de los comandantes en Kobane es una mujer (ver nota anexa).El proyecto kurdo se encuentra en las antípodas del del EI, que defiende una versión extremista del islam y la resurrección del califato, desaparecido hace un siglo. Por eso no duda en decapitar, lapidar e incluso crucificar a los que considera sus enemigos.Los analistas también coinciden en que el debilitamiento del proyecto kurdo beneficiaría a la vecina Turquía, donde el conflicto kurdo ha causado 40.000 muertos desde 1984 y está acusada de haber cerrado los ojos ante la entrada de los yihadistas en Siria desde su frontera.La experta en Medio Oriente Victoria Fontán explica que Turquía no quiere que los kurdos tengan éxito en el proyecto de laboratorio democrático que tienen en Korbane, donde han logrado una integración.Turquía el lunes tomó medidas para ayudar a los combatientes kurdos de Iraq a llegar, vía su territorio, a la ciudad de Kobane, anunció el ministro turco de Relaciones Exteriores, Mevul Cavusoglu. Una historia de represiónLos kurdos son la minoría étnica sin Estado más importante de todo el Medio Oriente. Entre 30 y 40 millones de personas repartidas en Turquía, Siria, Iraqk e Irán.Aunque en su mayoría son musulmanes conservaron muchas de sus costumbres como pastores nómadas de las zonas montañosas de Anatolia y sus llanuras circundantes.Los kurdos, pueblo que lleva unos 200 años luchando por su independencia, han sido reprimidos por diferentes gobernantes. Sadam Huseim cometió la Operación An alfal, el llamado genocidio kurdo, en la década de los 80. Las cifras hablan de más de cuatro mil aldeas kurdas arrasadas en bombardeos y ataques, la muerte y desaparición de 17.000 personas y el desplazamiento de un millón.Años después, los ‘peshmerga’ apoyaron a Estados Unidos en la lucha contra Saddam Hussein. Y ahora, son quienes combaten al EI, en una espiral de violecia que parece no tener fin en Iraq.La comandante NarinUna mujer está al frente de los combatientes kurdos en su batalla contra los yihadistas del grupo Estados Islámico (EI), que tratan de apoderarse de la ciudad siria de Kobane.Mayssa Abdo, de 40 años, conocida bajo su nombre de guerra “Narin Afrin, está al mando de las YPG (Unidades de Protección del Pueblo, combatientes kurdos) en Kobane junto a Mahmud Barjodan”, afirmó aRami Abdel Rahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).“Quienes la conocen dicen que es culta, inteligente y tranquila. Se preocupa por la fuerza mental de los combatientes y se interesa por sus problemas”, afirma Mustefa Ebdi, un militante kurdo originario de Kobane.La presencia de mujeres entre las fuerzas kurdas no es un fenómeno nuevo. Los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que tomaron las armas en Turquía en 1984 para crear un Estado kurdo independiente antes de iniciar negociaciones de paz con Ankara hace dos años, cuentan desde hace mucho tiempo con mujeres entre sus filas.Las combatientes del PKK se dieron a conocer mundialmente en los años 1990 llevando a cabo, entre otras cosas, operaciones suicida.El 5 de octubre, la combatiente kurda Dilar Gencxemis, identificada por su movimiento con su nombre de guerra, Arin Mirkan, llevó a cabo un atentado suicida provocando la muerte de "decenas" de yihadistas en los alrededores de Kobane.