En la noche del lunes 6 de abril, el descanso y la seguridad de los habitantes de la región del Catatumbo se vio sumamente afectado ante un ataque con drones cargados con explosivos que se presentó en zona rural de El Tarra, Norte de Santander.
El hecho ocurrió en la vereda Cuatro Esquinas, donde, según reportes de la comunidad, los artefactos detonaron cerca de viviendas, provocando incluso un incendio en una de ellas.
A través de redes sociales circulan varios videos como evidencia del incendio que se generó y la Personería Municipal confirmó que hay dos civiles gravemente heridos.
Finalmente, la Personería rechazó este ataque, resaltando que la comunidad civil sigue siendo víctima de este conflicto, e hizo un llamado a los grupos armados para que se abstengan de ejecutar este tipo de acciones en zonas habitadas, respetando las normas del Derecho Internacional Humanitario.
Por su parte, la defensora del Pueblo, Iris Marín, afirmó que los combates entre las disidencias de Calarcá (Frente 33) y el ELN en Filo Gringo no han parado y siguen vulnerando la paz de los habitantes del Catatumbo.
Violencia en el Catatumbo no para
Un poco más de un año después de la crisis humanitaria que provocó decenas de asesinatos y el desplazamiento de miles de personas en el Catatumbo, la Defensoría del Pueblo emitió una nueva alerta sobre la intensificación de la violencia en la región.
La nueva alerta, según explicó la entidad, tiene relación con “posibles reconfiguraciones y alianzas para hacer incursiones territoriales debido al recrudecimiento de la confrontación entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias del Frente 33”.
Las nuevas alianzas de las que habla la alerta se estarían dando entre el Frente 33 de las disidencias y la estructura criminal ‘Pelusos’.
La situación se agrava, de acuerdo con la alerta, por la expansión de las llamadas Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), que podrían entrar en confrontación con el ELN.
La expansión se está dando hacia el sur del Cesar en camino hacia Ocaña y Río de Oro. El propósito es controlar corredores estratégicos como la Ruta del Sol, así como rentas de economías ilícitas, como el narcotráfico y la minería ilegal.
Y el tercer hecho sobre el que advierte la alerta temprana de la Defensoría es la posible urbanización de la confrontación entre las ACSN y el llamado Clan del Golfo, entre Ocaña y Río de Oro, específicamente en el corregimiento Agua de La Virgen.
Con base en esta alerta, la Defensoría formuló 14 recomendaciones, que incluyen la necesidad de adoptar acciones para proteger a las poblaciones vulnerables e investigar los casos de homicidio y secuestro que ya se han presentado.
*Con información de Colprensa.