Lo que fue un momento de gloria para Shakira, ahora podría convertirse en un nuevo dolor de cabeza.
Y es que al parecer el haber hecho historia el sábado 2 de mayo de 2026, al ofrecer un masivo concierto gratuito en la playa de Copacabana, Río de Janeiro, y haber reunido a más de 2 millones de personas, terminó incomodando presuntamente a Gerard Piqué.
Para Shakira fue el espectáculo más multitudinario de su carrera, lo que la consolidó a nivel global y la llevó a marcar un hito para la música latina.
A pesar de tanta maravilla, este también sería el telón de fondo para una nueva controversia que podría darse en cuestión de días entre la expareja.
Según personas cercanas al futbolista, la presencia de Milan y Sasha junto a la cantante en tremendo evento fue el detonante para que Piqué, al parecer, decidiera emprender acciones legales.
Y es que al parecer la exposición pública masiva de los niños podría ser considerada como una vulneración de los acuerdos de custodia establecidos entre la pareja, los cuales buscan y pretenden proteger la intimidad y el desarrollo de los menores.
Para el exfutbolista, la presencia de los menores en los conciertos de Shakira les genera una sobreexposición difícil de sobrellevar.
Esta situación podría traer una nueva tensión, reavivando así los inconvenientes suscitados años atrás.
Aunque cabe mencionar que la cantante ya ha participado en varias ocasiones con sus hijos, cantando y arrasando con miles de aplausos.
Pero en esta situación, en caso de que se determine un incumplimiento de este acuerdo por parte de la colombiana, surgiría la posibilidad de un litigio complejo, en el cual un tribunal definiría si dicha exposición contraviene lo pactado.
Desde la separación de la pareja en junio de 2022, y luego de haber logrado superar meses llenos de tensiones, Shakira y Piqué han intentado mantener una relación cordial por el bien de Milan y Sasha.
Por ello, el deportista permitió que se trasladaran junto a su madre hasta Miami para garantizar el desarrollo de los niños en un entorno más estable y lejos de las controversias.
Pero lo que le ha jugado en contra al también empresario español es que la presencia de los adolescentes de 13 y 11 años de edad se ha incrementado de forma exponencial, situación que definitivamente no es del gusto de Gerard, quien considera que reciben una sobreexposición que podría afectarles considerablemente.