Entretenimiento
Gratitud y bienestar: el arte de volver a valorar la vida
La gratitud gana espacio como herramienta científica y emocional para mejorar el bienestar y transformar la forma de vivir las dificultades.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

10 de may de 2026, 06:23 p. m.
Actualizado el 10 de may de 2026, 06:23 p. m.
Noticias Destacadas
Por: Krish Benvenuti, especial para El País
En medio de una cultura acelerada, hiperconectada y muchas veces dominada por la ansiedad, la gratitud ha dejado de ser vista únicamente como un gesto de cortesía espiritual para convertirse también en un tema de interés científico, psicológico y emocional.
Cada vez más estudios relacionan la práctica consciente de la gratitud con mayores niveles de bienestar, regulación emocional, mejor descanso, resiliencia y una percepción más positiva de la vida.
Pero quizás lo más interesante es que la gratitud no elimina el dolor ni niega las dificultades. Más bien transforma la manera en que atravesamos la experiencia humana.
La autora y conferencista Sofía Spaggiari explora justamente esa idea en su más reciente libro, El poder de la gratitud, nacido después de una experiencia límite: haber permanecido doce días en coma.
Según los relatos del libro, fue justamente durante ese proceso de recuperación donde descubrió la gratitud como una “medicina invisible”, capaz de cambiar la relación con la vida incluso en medio de la vulnerabilidad.

Su propuesta no gira alrededor del positivismo tóxico ni de la obligación de “estar bien todo el tiempo”. Más bien invita a entrenar la mirada para reconocer aquello que todavía sostiene, nutre y acompaña.
Y la ciencia parece respaldar esa intuición.
Una revisión y metaanálisis publicada en el International Journal of Applied Positive Psychology encontró que las prácticas de gratitud pueden generar mejoras significativas en el bienestar psicológico y emocional.
Otras investigaciones han asociado la gratitud con disminución del estrés, mejor calidad del sueño y una mayor capacidad para enfrentar momentos difíciles.
Incluso desde la neurociencia y los estudios sobre meditación se ha observado cómo las prácticas contemplativas y los estados emocionales positivos pueden influir en áreas cerebrales relacionadas con la regulación emocional y la percepción del bienestar.
Sin embargo, la gratitud auténtica no siempre nace en grandes momentos. A veces aparece en lo cotidiano: un cuerpo que respira, una conversación honesta, el sol entrando por la ventana o un alimento servido con presencia.

En muchas tradiciones orientales —particularmente en India— el acto de comer ha sido considerado durante siglos una práctica profundamente espiritual. No se trata solamente de nutrición física, sino también de conciencia.
El comunicador y coach de bienestar Krish Benvenuti, quien años atrás se formó en India en tradiciones de bienestar inspiradas en la filosofía oriental, ha hablado posteriormente en Colombia sobre la relación entre alimentación consciente, bienestar emocional y gratitud.
Esa visión también estuvo presente en los programas de televisión que condujo, donde cocinar no era simplemente preparar recetas, sino abrir conversaciones sobre equilibrio, salud integral y conexión humana alrededor de los alimentos.
Según ha compartido en distintos espacios, en muchas comunidades de India el alimento no se consume desde la prisa, sino desde la presencia y la gratitud: agradeciendo a la tierra, a quien cocina, al cuerpo y al momento presente.

“Desde esa mirada, cocinar puede convertirse en una práctica meditativa. Comer deja de ser un acto automático y se transforma en una forma de conexión con la vida”, añade Krish Benvenuti, quien además actualmente lidera procesos, encuentros y eventos como guía de Longevidad Consciente.
Porque quizá el bienestar comienza justamente ahí: cuando dejamos de vivir en automático y volvemos a agradecer incluso aquello que parecía obvio.
La gratitud no cambia necesariamente las circunstancias externas. Pero sí puede cambiar profundamente la manera en que habitamos la vida.
6024455000








