— En Taiwán nací, pero renací en Santo Domingo. Soy un caribeño aplatanado. Con esa contundencia y poesía define su identidad un autor que desafía las fronteras geográficas y creativas. Nacido en Taiwán, de padres taiwaneses, el escritor y poeta Yuan Fuei Liao emigró a la República Dominicana a los siete años. Hoy, naturalizado y arraigado en la cultura isleña, se describe como un “exniño aspirando a ser más niño y un ser humano en constante búsqueda de su humanidad”.
Confiesa que su viaje literario comenzó con historias escolares sencillas. Sin embargo, el nacimiento de su primogénito marcó un punto de inflexión. Fue entonces cuando asumió con rigurosidad la literatura infantil, publicando con sellos destacados como Santillana y SM, y obteniendo en 2022 el Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil del Ministerio de Cultura de la República Dominicana. Posteriormente, su pluma se expandió hacia la poesía, sumando ya tres poemarios publicados.
Para este autor, la fórmula de la creatividad es indisoluble del hábito lector. Su padre le regalaba libros antes de que aprendiera a leer, sembrando una semilla que defiende con vehemencia: “Una persona que no lee conoce un solo mundo, el mundo limitado en el que vive. Cuando uno lee, se expande el universo”. Para él, ese Big Bang inicial se reactiva progresivamente con cada nueva lectura.
De su cultura oriental de origen, admite que conserva una mirada contemplativa: esa capacidad de detenerse y dejarse asombrar por el entorno. Aunque admite, entre risas, haber perdido la famosa paciencia oriental, compensa esa carencia volcando en sus presentaciones recursos del ilusionismo y la prestidigitación. Asegura que el estupor de un truco de magia equivale al impacto de descubrir un buen libro: “La imaginación necesita un choque porque es explosiva, y los choques provocan explosiones”.
Macondo en el ADN de América Latina
Este escritor que ama despertar la imaginación de niños y jóvenes, no duda en afirmar que hay una estrecha conexión entre el Caribe dominicano y el realismo mágico de Gabriel García Márquez, “Macondo está en todas partes”, advierte. “Incluso en metrópolis masivas como Santo Domingo o Bogotá, el espíritu macondiano sobrevive. Los latinoamericanos están habituados a convivir con el realismo mágico como un mecanismo para sobrevivir a las tragedias cotidianas”.
Una biblioteca de mundos diversos
El escritor repasó para El País el corazón de sus obras, un catálogo que transita entre la narrativa infantil lúdica y la poesía urbana:
- Caramba, caramba, Cristi Capalamba: Una novela corta infantil sobre una pececita que busca salvar el océano. El título nació de la divertida pronunciación que uno de sus hijos hacía de Christopher Columbus (Cristóbal Colón).
Un rebulú en la ebanistería: Un relato que utiliza el término dominicano “revolú” (embrollo o lío) para narrar las disputas y posterior unión de las herramientas de un carpintero.
- Epigrafitis: Un poemario que funde los epigramas clásicos con la estética y el lenguaje de los grafitis urbanos contemporáneos.
- Grafemas sin protector solar: Editado en Madrid, este poemario rescata la poesía oculta en las vivencias del día a día. “La poesía ya está, lo que falta es personas que sepan verla”, apunta.
- 50 retratos de un mismo intruso: Coescrito con 49 adolescentes como resultado de un taller de escritura creativa.
- Tuit-ficciones: Relatos brevísimos que respetan el límite clásico de los 140 caracteres de Twitter.
- Hacer oír tu voz, cuentos sobre los derechos de los niños y las niñas: orientados a divertir y educar a la niñez sobre sus derechos fundamentales.
- Cuentos sin ningún porqué: Su ópera prima en la literatura infantil, escrita sin afán moralizante, apostando por el valor puramente lúdico y el disfrute del niño.
- Infi/Mitos: Publicado inicialmente en República Dominicana y luego editado por una editorial académica de Puerto Rico, explora los mitos de la vida urbana moderna.
- El macuto mágico: Un libro de literatura infantil. Narra la historia de un cocodrilo muy gruñón que, a lo largo de sus páginas, termina descubriendo que la magia principal de la vida está en el acto de compartir.
A través de la combinación de la mística oriental, el dinamismo caribeño y trucos de magia, el autor continúa expandiendo el universo de sus lectores, demostrando que la literatura, ante todo, es un acto de ilusión compartida.
Para él, “la imaginación se desarrolla desde el vientre de la madre. Tenemos que dejar que el niño interior nos saque a pasear a nosotros.
Para Yuan Fuei Liao, la creatividad no es un músculo que se empieza a entrenar en la escuela; “es una capacidad innata que los adultos, con frecuencia, limitan al imponer sus propios esquemas”.
El secreto del binomio fantástico: el choque de dos mundos
— ¿Cuáles son las formas de desarrollar el “binomio fantástico” para crear cuentos?
— El binomio fantástico es un método que nos enseñó Gianni Rodari, un tremendísimo escritor italiano de literatura infantil galardonado con el premio Hans Christian Andersen. Consiste en escoger dos palabras, o más bien dos objetos, que no sean de la misma familia. Por ejemplo, “silla” y “mesa” no pueden ser un binomio fantástico porque ambos son muebles. Pero si yo digo “silla” y “zapato”, ahí sí funciona. Una vez que tienes esos dos objetos, los unes e inventas una historia. Por ejemplo: La misteriosa historia de la silla que se consideraba un zapato. Ahí ya tienes un motivo de inspiración para escribir.
— ¿Desde qué edad se puede desarrollar la imaginación en los niños y de qué manera?
— Yo creo que desde el vientre de la madre. Soy de los que piensan que el niño tiene altas capacidades desde siempre; desde la concepción hasta la muerte el ser humano tiene la capacidad de imaginar. A temprana edad, esa imaginación todavía no está contaminada por los esquemas que los adultos solemos imponer.
Por eso aprendo mucho de los niños pequeños, sobre todo de los de 3 a 6 años. Ellos tienen una imaginación sin límites: son capaces de ver un meteorito en una lágrima que cae, o de pensar que el ventilador se puede marear de tanto dar vueltas. Nosotros tenemos que recuperar ese niño interior; no se trata de sacarlo a pasear, sino de dejar que ese niño nos saque a pasear a nosotros.
— En Colombia, algunas regiones sufrieron sismos recientemente. ¿Cómo se puede hacer catarsis con los niños a través del cuento o de esta metodología?
— Ante cualquier tragedia, ya sea natural o provocada por el ser humano, tenemos que mantener la capacidad de asombrarnos ante la belleza. En el caso de un terremoto, lo que me conmueve sobremanera son los gestos heroicos de solidaridad, que terminan siendo mucho más impactantes que la propia tragedia. Al niño hay que darle esperanza. El hecho de que nazca un niño o una niña es una señal de que la humanidad sigue confiando en que todo va a estar mejor. Los cuentos y la ficción nos ayudan a canalizar y a expresar nuestro interior. Nos permiten entender mejor las dificultades, sobrellevar el dolor y ser más resilientes.