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‘El gato que pintó Cali’, un viaje al espíritu lúdico de Hernando Tejada, lo presenta Sebastián Valencia en CaliLee
El cineasta y artista Sebastián Valencia Sayín presenta, el martes 27 de octubre, en la Feria del Libro, ‘Tejadita. El gato que pintó Cali’, obra biográfica y afectiva sobre su tío abuelo, el creador de la escultura más icónica de la capital vallecaucana. Un libro para recordar, descubrir y celebrar a un creador irrepetible.
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26 de oct de 2026, 10:30 p. m.
Actualizado el 26 de oct de 2026, 10:30 p. m.
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La memoria de Hernando Tejada, uno de los artistas más polifacéticos, decimonónicos y queridos de Colombia, cobra una nueva y vibrante vida. Este martes 27 de octubre a las 6:00 p.m. en el Auditorio T de la Feria del Libro de Cali, se presentará oficialmente Tejadita, el gato que pintó Cali, un libro escrito por su sobrino nieto, el también artista Sebastián Valencia Sayín. La presentación de la obra estará a cargo de Javier Tafur González, autor del prólogo.
La obra es mucho más que una cronología tradicional; se trata de un tejido de memorias, recuerdos y aspectos biográficos entrelazados con profundas reflexiones sobre el arte y la singular personalidad del maestro.
Construido a través de los testimonios de familiares y amigos cercanos que lo recuerdan con amor, el volumen rescata el espíritu lúdico, divertido y original de un hombre que, en palabras de su autor, merece ser narrado y difundido para “alegrar y armonizar a la humanidad al compartir la belleza de su obra creativa”.

Una mirada desde el afecto y el viaje
La narración adopta una perspectiva íntima y entrañable. Valencia Sayín —quien desciende de una dinastía artística invaluable que incluye a sus abuelos Antonio Valencia y Lucy Tejada, y a su padre, el escultor Alejandro Valencia— evoca sus propias vivencias desde la infancia, la adolescencia y la adultez al lado de su tío.
A través de los ojos de ese sobrino que observa la evolución del genio, el lector descubrirá los viajes de Tejada, su fascinación por el Pacífico y el Caribe, el descubrimiento de San Andrés y Providencia, y cómo guardaba celosamente sus impresiones sobre la fauna, la flora y la música en sus infaltables libretas de apuntes.
El libro está profundamente enriquecido con imágenes de archivo del artista y sus creaciones, cartas, notas personales y valiosas entrevistas con colegas y maestros del arte nacional. Este esfuerzo de recopilación contó con la colaboración de Ángela Neuhaus, esposa del autor y fundadora del Museo Hernando Tejada en Cali.
El resultado es una semblanza completa y cercana que invita a quienes conocieron al maestro a recordarlo con nostalgia, y a las nuevas generaciones a descubrir al creador de El Gato del Río, un personaje irrepetible que definió la identidad visual y el alma de Cali.
Para entender la magnitud del universo que rescata Tejadita, el gato que pintó Cali, es indispensable recorrer la trayectoria de Hernando Tejada Sáenz (1924–1998). Aunque nació en Pereira, su corazón y su legado artístico echaron raíces definitivas en la capital del Valle del Cauca, ciudad a la que transformó visualmente y dotó de una identidad inconfundible. Su obra, vinculada al realismo mágico latinoamericano, transitó con absoluta libertad entre el dibujo, la pintura mural, la fotografía, el cine experimental y la escultura policromada.
La genialidad de “Tejadita” se alimentó de una dinastía profundamente artística —siendo hermano de la célebre pintora Lucy Tejada— y de una curiosidad insaciable que lo convirtió en un viajero incansable. Sus recorridos por el Pacífico, el Caribe y las islas de San Andrés y Providencia quedaron plasmados en bitácoras llenas de apuntes sobre la fauna, la flora y la cultura afrodescendiente, insumos que moldearon sus etapas creativas más memorables.
Durante los años 60 y 70, sorprendió a la crítica pop al tallar en maderas blandas como el balso y el cedro figuras femeninas exuberantes que funcionaban como objetos útiles, dando vida a piezas icónicas como Sacramento, Abigail, Paula y Estefanía, la mujer telefonía.

En sus últimas décadas, recreó los intrincados ecosistemas de las costas del Chocó mediante tallas pintadas en témpera llenas de cangrejos, pelícanos y vegetación tropical. Esta serie representó con éxito a Colombia en la Exposición Universal de Lisboa en 1998.
El punto culminante de su idilio con la ciudad llegó en 1996 con El Gato del Río, una imponente escultura en bronce de 4.5 metros de altura y tres toneladas de peso. Ideada como un regalo de amor para embellecer las riberas del río, la obra se convirtió en el monumento y símbolo turístico más querido de los caleños.
Con la reciente apertura del Museo Hernando Tejada en Cali para conmemorar su centenario, este nuevo libro de Sebastián Valencia Sayín llega en el momento perfecto para revivir, desde el afecto familiar, el espíritu lúdico de un artista irrepetible.
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