Cultura

El Obrero, el barrio que respira salsa: un ‘borondo’ imperdible por el corazón de Cali

Recorrer este legendario barrio del centro es vivir una inmersión en la historia de la salsa y la caleñidad, con murales y esculturas a cielo abierto, sitios y personajes icónicos y el asfalto como pista. ¡Camínelo!

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Barrio Obrero
Este barrio es una experiencia turística integral, fundamentada en una cadena de valor artesanal y cultural que no hay en ningún otro sector de Cali. | Foto: Aymer Andrés Álvarez

11 de oct de 2026, 11:34 a. m.

Actualizado el 11 de oct de 2026, 11:34 a. m.

“Si va al barrio Obrero se vuelve rumbero”, le cantó Guayacán en su Oiga Mire Vea; un guaguancó potente le compuso en piano Alfredito Linares; Fruko y sus Tesos se inspiró en La Chica del Barrio Obrero, y Mr. Afinque (Willie Rosario) y Chamaco Rivera popularizaron entre los caleños aquel estribillo que originalmente aludía a un sector de Puerto Rico, pero que se ha convertido en el himno de este rincón del mundo ubicado en el corazón de la Capital de la Salsa: “Del barrio Obrero a la 15”.

El Obrero, donde el son se danzó primero en Cali, un viejo sabio que a sus 107 años se resiste al olvido, prefiere el crujir de una mecedora sobre el andén o una partida de parqués al morir la tarde que el afán de la modernidad. En esta esquina del mundo, donde el tiempo no corre sino que baila, ese don caleño llamado “sabor” se transmite de generación en generación.

Cuenta la leyenda que todo comenzó el 20 de junio de 1919, cuando fue fundado por el Concejo, y albergó a artesanos, zapateros y trabajadores del ferrocarril. En ese entonces la vida se abría paso con el oficio de la partería y aunque algunos hijos de esa estirpe nacieron en otros lares, su esencia jamás se desprendió del Obrero de sus ancestros, que con el tiempo se volvió cuna de la rumba y de la salsa en la ciudad.

La ‘profe’ Patricia Fajardo invita a caleños y turistas a reconocer el corazón histórico de Cali, donde se ofrece una variada  programación cultural y salsera.
La ‘profe’ Patricia Fajardo invita a caleños y turistas a reconocer el corazón histórico de Cali, donde se ofrece una variada programación cultural y salsera. | Foto: Aymer Andrés Álvarez / El País

Entre esos niños que crecieron arrullados por boleros y sones cubanos está Ángela Villalobos, asesora de despacho del alcalde de Cali, Alejandro Eder. Ella, de la mano de gestores del barrio, se ganó la confianza de la comunidad para liderar el Recorrido Patrimonial del Complejo Musical-Dancístico de la Salsa Caleña.

Familia Villalobos en el solar del Obrero.
Familia Villalobos en el solar del Obrero. | Foto: Archivo de Ángela Villalobos

En la que muchos estigmatizaron como cuna de pillos buena gente y uno que otro Juanito Alimaña, no hay una infancia perdida frente a las pantallas, los niños juegan fútbol en la calle y recorren cuadras en bicicleta, bajo la mirada protectora de sus abuelos o, como melomanitos, programan a media lengua, con LP’s heredados, mientras anuncian ante el público cautivo: “¡Suéltalo cara e’palo!”.

Cómo no, si desde gateadores respiran música, el combustible para limpiar el polvo de los muebles mientras se baila.

Barrio Obrero
El último, a la derecha, es Mauricio Hurtado, quien ve con buenos ojos el impulso que está viviendo el barrio, conservando su esencia cultural. | Foto: Aymer Andrés Álvarez

En cada esquina se rinde culto al “bailador”, que danza con el corazón antes que con la acrobacia. El mismo que durante 30 años gastó suelas en El Chorrito Antillano, la Nelly Teka y La Matraca, donde aún acude una legión de la vieja guardia vestida a la usanza de la época, convirtiéndose en el show de la noche.

En este hábitat natural salsero coexisten en armonía la memoria de orquestas y leyendas vivas con semilleros y academias que moldean nuevas generaciones en el estilo de salsa caleña.

El barrio exhibe cicatrices de su historia, en fachadas donde está pintada su cultura, casas centenarias con solares, que reciben por estos días a sus hijos pródigos, quienes un día migraron y hoy regresan para invertir, recuperar y devolverle la gloria al ecosistema salsero.

Barrio Obrero
La Selecta, bar donde se fusionan el deporte y la salsa. Es frecuentado por estrellas del fútbol y amantes del género musical. | Foto: Aymer Andrés Álvarez

Al eco de campanas, güiros y congas se suman voces de melómanos, familias y grupos de amigos que corean canciones y azotan baldosa o asfalto. El Obrero suena a son montuno, mambo, guaracha, guaguancó y salsa clásica. Y sabe a champús, empanadas, frituras, café recién hecho, curao y raspao.

“El Obrero no es un secreto para el extranjero, y el caleño y el colombiano están volviendo a mirarlo con ojos de asombro”, dice Ángela. “En tiempos donde la identidad caleña tambalea por la fascinación con tendencias pasajeras, el barrio se levanta con su memoria viva, para jalar su tradición de sus entrañas hacia el mundo. El Obrero es el sello eterno del orgullo caleño”.

No exagera Verny Varela cuando le canta a su: “Barrio Obrero, barrio Obrero, el más famoso del mundo entero”.

Barrio Obrero
David Gallego ‘Mamut’, pianista, productor musical, fundador y director de la orquesta Clandeskina, le apuesta al Obrero con Senegal Salsoteca | Foto: Aymer Andrés Álvarez

La frase

“Los caleños, de todos los estratos, están redescubriendo al Obrero, donde la salsa llegó en vinilo en el siglo pasado y se conserva. No es una puesta en escena, es identidad caleña”.

David Gallego ‘Mamut’, músico.

“Todos vuelven”

“Todos vuelven por la ruta del recuerdo, / verán que a los pueblos del amor trasciende el alma,/ que todos vuelven al lugar en que nacieron, / al hogar de sus afectos”, canta Rubén Blades en Todos Vuelven, vals peruano compuesto por César Miró y llevado a salsa por la orquesta de Willie Colón.

Es así que en la décimo primera edición del Festival Salsa en el Barrio, el domingo pasado, al Obrero regresó uno de sus hijos pródigos: Mauricio Hurtado, caleño que a los 13 años empezó en este sitio como solador de zapatos. Esta vez no llegó solo, sino rodeado de un nutrido grupo familiar que, con claves, campanas y güiros corearon No te Quedes sin Bailar, de Ray Barreto.

Este obrereño se siente orgulloso “del cambio tan positivo que ha tenido el barrio y, aunque siempre hay roces en la Junta de Acción Comunal que impiden a veces el progreso, se ha avanzado muchísimo”.

Barrio Obrero
Barrio Obrero | Foto: Aymer Andrés Álvarez

Un cambio que viene gestando la comunidad desde hace doce años, pero que Patricia Fajardo, gestora cultural, bailadora y ‘profe’ de salsa, empezó a percibir desde que “el alcalde (Eder)” retomó el proceso y dio la orden de colocar la primera piedra, el 20 de junio de 2025: “Llegaron los murales, allí están plasmados los grandes: Jairo Varela, El Moncho Santana, el sastre Michino, la Choco Orta, Javier Vásquez y Tito Gómez. Dueños de casas y comerciantes soñaron en voz alta una Amparo Arrebato o un Carlos Paz bailando en su fachada”.

Alejandro Eder, alcalde de Cali, caminó las calles del barrio Obrero junto a António Leitão Amaro, ministro de la Presidencia de Portugal.
Alejandro Eder, alcalde de Cali, caminó las calles del barrio Obrero junto a António Leitão Amaro, ministro de la Presidencia de Portugal. | Foto: @alejoeder

Otro pidió una campana pintada y una historia de película se cuenta en las paredes de una casona: la de Tacones, del cineasta Pascual Guerrero Arana y producida por Clara María Ochoa. Toda una joya del cine caleño y la cultura de la salsa.

Barrio Obrero
Se pintaron las fachadas, con el apoyo del sector privado y fundaciones. | Foto: Aymer Andrés Álvarez

Dice la ‘profe’, mientras baila raspando su güiro y moviendo sus zapatos de charol, que “entre más uno camina el barrio, más cosas descubre”, y señala un mural que, a través de un código QR, se puede apreciar en realidad aumentada y es un abrazo de otras capitales del país a Cali.

Razón tienen los maestros Nino Caicedo y Alexis Lozano cuando cantan: “Si va al barrio Obrero, se vuelve rumbero”. Y cómo no, si es que allí nació el aguaelulo, llegó la salsa por radio en los años 30 y en LPs transportados por ferrocarril en los 40. Y hoy en día es un universo salsero, donde el visitante vive una inmersión en su cultura, donde puede aventurarse a tocar un violín, una campana o a programar en un tocadiscos.

El renovado barrio Obrero los espera con calles llenas de vida, cultura, gastronomía y música, para demostrar que la renovación urbana también se celebra bailando.
El renovado barrio Obrero los espera con calles llenas de vida, cultura, gastronomía y música, para demostrar que la renovación urbana también se celebra bailando. | Foto: Foto: Alcaldía de Cali

El local o el turista despierta en Melassa al melómano y coleccionista que lo habita, con la variedad de LPs y vinilos de todas las épocas al alcance de la mano.

Otro disfrute es visitar los talleres de calzado, donde se confecciona el zapato para bailador, y a sastres modistos, como Diego Possú Escobar, ‘Michino’, de 68 años, quien confeccionó trajes a leyendas como Piper Pimienta Díaz, Fanny Mikey y Jairo Varela. No hay que irse sin recibir una master class de baile en academias como Nuestra Herencia o Zúmbale, que moldean los semilleros en el auténtico estilo caleño.

Recién llegada está Mira Vé, tienda de artesanías y souvenirs del Museo de la Salsa, donde este género musical y la cultura se convierten en souvenir, artesanía o camiseta con frases como: “Ven pronto a guarachar”, “Salsa en el Barrio, no te lo pierdas” y letras de canciones: “Si te interesa, te invito a una fiesta que te gustará”.

De ahí salen turistas con camisetas estampadas con ídolos salseros como Lebron Brothers, Fania All Star, Ray Barreto, Celia Cruz, Jhonny Pacheco y Héctor Lavoe, así como con gorras de Cali, el Museo de la Salsa, el barrio Obrero y el Grupo Melaza; o tocando campana, porque hasta clases le dan.

“El barrio ha sido renovado, estamos reconociéndolo como la cuna de la salsa en Cali, para que locales y visitantes vean lo bello y variado que es el bulevar, tenemos murales, emprendimientos raizales y antojitos típicos”, dice su anfitriona, Viviana Tello.

Barrio Obrero
Barrio Obrero | Foto: Aymer Andrés Álvarez

Abierto de lunes a domingo y lunes festivos, en el Museo de la Salsa Carlos Alfredo Molina Salas y Carlos Molina Castellanos, padre e hijo, atienden tours compartiendo historias de grandes del género y llevan al canto, a la risa y al baile a visitantes de muchas latitudes.

Otros sitios imperdibles son Cali Vynil, con sus jueves especiales; Aterrizaje 3, donde se escuchan boleros todos los días; en Borondo Oper se vive la salsa; en Barola, la vieja guardia, y en La Matraca se viaja al tango, al fox, a la milonga y a la antillana.

Barrio Obrero
Carlos Alfredo Molina Salas y Carlos Molina Castellanos, papá e hijo. El primero, fundador del Museo de la Salsa, y el segundo, actual director, quien continúa con el legado. | Foto: Aymer Andrés Álvarez

Más nuevos, pero entusiastas son La Selecta, que la trasteó del Sucre al Obrero Julián Andrés Aristizábal, un bar que fusiona salsa de golpe y fútbol y cuenta con una colección de astros del balompié.

Muy bienvenida ha sido Senegal Salsoteca, de David Gallego, ‘Mamut’, director de Clandeskina Orquesta, que “retoma el sonido de las salsotecas de los años 80 y 90, que hicieron tan fuerte a Cali en cuanto a melomanía”.

El Obrero, dice Ángela, “no es solo un barrio bonito con oferta cultural, patrimonial y experiencia de identidad salsera, así como surgió la Feria de Cali tras la explosión del 7 de agosto de 1956, está llamado a sanar y recuperar el alma del caleño”.

La frase

“La gente antes no venía al Obrero, decían que había mucho ladrón y vicio, pero, con la renovación, están llegando al bulevar, a disfrutar en un ambiente tranquilo de la oferta salsera”.

Humberto Córdoba, propietario de Barola

20

mil millones de pesos se invirtieron en el Recorrido Patrimonial y Bulevar de la Salsa.

72

murales y 12 esculturas conformarán la gran galería a cielo abierto.

Aquí están algunas de las sedes de la Ruta de la Salsa, pero hay más.
Aquí están algunas de las sedes de la Ruta de la Salsa, pero hay más. | Foto: Alcaldía de Cali

“Del puente pará acá”

“San Nicolás y barrio Obrero, váyase a Pance un lunes primero” cantó Niche en su homenaje a la rumba caleña: Del Puente Para Allá, en los años 80.

Ya en el 2009, cuando se pretendió hacer con el Obrero y sectores vecinos del centro una “agresiva” intervención de renovación urbana, su empoderada comunidad -ante el temor de ser borrada del mapa- desplegó una estrategia de resistencia jurídica y cultural de largo aliento para frenar la demolición que se planteaba y conservar su patrimonio y esencia.

Para el 2016 se dio vida a la Mesa Camino Centenario, iniciativa que se convirtió en una escuela para el Gobierno local, enseñándole desde las bases cómo se defiende y se gestiona el patrimonio.

Una década después la comunidad del Obrero acogió el megaproyecto de renovación urbana llamado ‘Recorrido patrimonial del complejo musical-dancístico de la salsa’, y popularmente conocido como el Bulevar de la Salsa o el proyecto de transformación del Obrero.

“Como en todo proceso humano existen diferencias y debates internos, pero la premisa es inamovible: las decisiones se toman por acuerdo comunitario”, advierte Ángela Villalobos.

Barrio Obrero
Barrio Obrero | Foto: Aymer Andrés Álvarez

El 10 de julio de 2025 empezó la demolición de vías, andenes y subterranización de redes de servicios públicos, que se finalizaron en el primer semestre de 2026. Más tarde inició la intervención artística, con muralismo, fachadas y adecuación cultural junto a la comunidad.

La renovación transformó seis cuadras estratégicas dispuestas en forma de T, que conectan hitos icónicos desde La Matraca hasta Pa’ Borojol. Andenes ampliados a nivel de la calzada para dar prioridad al peatón, adoquines nuevos, redes soterradas, paisajismo y mobiliario temático inspirado en la cultura salsera de Cali conforman hoy el paisaje del barrio.

Lo demás es magia, como el dibujante y el poeta que ofrecen su arte en clave de salsa. O sucede que, después de ver plasmado en la pared al bailarín Carlos Paz, ‘el resorte colombiano’, a la cuadra el artista de Delirio, el gran showman de salsa caleño, esté sentado disfrutando de un helado con amigos. O que luego de visitar a ‘Michino’, modisto de estrellas de salsa, lo encuentre inmortalizado en un mural.

Barrio Obrero
Barrio Obrero | Foto: Aymer Andrés Álvarez
Barrio Obrero
Barrio Obrero | Foto: Aymer Andrés Álvarez

El propio ‘Michino’ confiesa que en un principio las obras de renovación afectaron su negocio, “pero ahora estamos cosechando la siembra”.

Los habitantes soñaron juntos con más visitantes —que ya están llegando— y con un Obrero más verde, y ayudaron a sembrar más de 80 especies nativas y 4000 plantas ornamentales, que custodian los 104 árboles del sector y que, junto a la brisa que llega de los Farallones de Cali, mitigan la calidez de la tarde.

El circuito insignia del sector es el ‘Recorrido patrimonial del complejo musical dancístico de la Salsa’, una experiencia transitable las 24 horas del día, los siete días de la semana, de manera gratuita. Son 117 predios, de los cuales más del 40 % tiene una vocación netamente salsera.

Barrio Obrero
Barrio Obrero | Foto: Aymer Andrés Álvarez

Lo primero que impacta al visitante es un cielo abierto y liberado de las marañas de cables aéreos, gracias a un riguroso trabajo de subterranización de redes eléctricas.

A partir del 12 de octubre, el corredor exhibirá doce esculturas a tamaño real seleccionadas mediante un minucioso comité curatorial comunitario. Estas obras se distribuirán por bloques temáticos (el de Puerto Rico, el de Cuba, el de cantantes y personajes de antaño) y retratarán a figuras históricas que van desde el escritor Umberto Valverde hasta la guarachera Celia Cruz.

El Obrero cuenta, asimismo, con el Centro Cultural de la Salsa: 1300 metros cuadrados de la Calle 22 con Carrera 11. Había sido una correccional antes de pasar a manos de administraciones anteriores, pero se había convertido en centro de expendio de drogas.

Recuperar ese espacio fue una victoria de Ángela, con más de 20 alianzas y la ayuda de los vecinos. Ahora es un sitio de encuentro, ensayos y talleres de salsa y deporte. Y otro hito: Infraestructura Cultural de Secretaría de Cultura está construyendo allí la Primera Biblioteca Cultural de la Salsa.

J Balvin en La Matraca, centro de Cali.
J Balvin en La Matraca, centro de Cali. | Foto: Raúl Palacios - El País

En medio de esta charla y otros decibeles, el barrio susurra al fondo, cerca al parque, acordes de melancolía rioplatense en La Matraca, un templo del tango y la milonga, que este mes celebra 74 años. Su público custodia una tradición que abrió los horizontes musicales del sector antes del estallido salsero.

El propósito con el Obrero es emular procesos históricos que nacieron como pequeños festivales musicales y maduraron hasta consolidar ecosistemas culturales masivos y dinámicos, como el Petronio Álvarez. De ello da fe Villalobos, salsera por vocación y convicción.

Barrio Obrero
Barola es uno de los sitios emblemático de la salsa de golpe en el Obrero. | Foto: Aymer Andrés Álvarez

Se busca revivir aquella época donde el vestuario portaba una identidad, motivando a locales y turistas a desempolvar los armarios de padres y abuelos para lucir pantalones bota campana y la elegancia de los trajes de los antiguos aguaelulos.

En las instituciones educativas públicas del sector, como la Policarpa Salavarrieta y la República Argentina, se promueve que los alumnos realicen guianzas patrimoniales al Obrero.

Y aunque las redes sociales suelen capturar la rumba nocturna, el encanto del barrio es desde el amanecer, cuando la vecina sale a regar sus plantas mientras en su radio escucha con fuerza una salsa clásica.

El florecimiento del Obrero viene acompañado de actividades coordinadas por las secretarías de Cultura y Turismo. Hay activaciones periódicas de danza, música y procesos formativos cada quince días y eventos como los Lunes de Zapatero, impulsados por establecimientos icónicos como Chorrito Antillano y La Nelly Teka.

El cierre del año tendrá una intensa movida cultural y artística, con la Semana del Patrimonio, que se tomará el barrio del 24 de octubre al 1 de noviembre y ofrecerá conversatorios y talleres pedagógicos para todo público.

El Festival Mundial de Salsa tendrá una parada histórica en el Obrero en noviembre, y en diciembre, en Feria de Cali, regresarán los aguaelulos y la Calle de la Feria a la 25.

En datos

La obra va en la Calle 22A desde la Carrera 11 (La Matraca) hasta la 12 (los zapateros). Y en la Carrera 11B, desde la Calle 22A hasta la 25.

Renovaron 13.000 metros lineales (ML) de servicios públicos y se cambió el alcantarillado de cien años.

Isabel Peláez. Escribo, luego existo. Relatora de historias, sueños y personajes. Editora de cultura, entretenimiento y edición de contenidos digitales.

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