Spirit Airlines, la aerolínea conocida por su modelo de tarifas ultrabajas en Estados Unidos, confirmó que inició un proceso de cierre ordenado tras no lograr un acuerdo de rescate financiero.

Y es que la compañía, durante 33 años, marcó una transformación en el mercado al ofrecer precios base reducidos y cobrar por servicios adicionales. Sin embargo, no logró sostener su operación en medio de dificultades económicas acumuladas.

Por medio de un comunicado difundido en sus redes sociales, la empresa expresó su pesar por la decisión y destacó el impacto que tuvo en la democratización de los viajes aéreos. Sin embargo, la falta de liquidez y el fracaso de las negociaciones con acreedores afectaron sus operaciones.

¿Qué pasará con los pasajeros?

“Con gran pesar, Spirit Airlines ha comenzado a cesar sus operaciones globales con efecto inmediato. Todos los vuelos han sido cancelados y el servicio al cliente ya no está disponible”, dice el inicio del comunicado.

La suspensión total de vuelos ha dejado varados a millones de viajeros. Sobre esto, la aerolínea instruyó a sus clientes a no presentarse en los aeropuertos y confirmó que no podrá reprogramar trayectos con otras compañías.

“Si bien nos esforzamos por ayudarle a reservar su vuelo con otra aerolínea, procesaremos automáticamente los reembolsos de los vuelos comprados a través de Spirit con tarjeta de crédito o débito al método de pago original”, indicó la empresa.

Cabe mencionar que los viajeros que ya estaban en tránsito deberán asumir costos adicionales para completar sus itinerarios, pues la empresa aclaró que no cubrirá gastos derivados de cancelaciones. Algunas aseguradoras podrían responder en estos casos, dependiendo de las pólizas contratadas.

Ante la contingencia, Avianca anunció un plan de protección para mitigar el impacto en la región. La aerolínea informó que facilitará el retorno sin cobro de tarifa aérea a los pasajeros que ya hayan iniciado su viaje con Spirit y tengan tiquete de regreso.

La medida aplica para vuelos entre el 2 y el 16 de mayo de 2026, y permitirá a los usuarios presentarse en el aeropuerto para ser reubicados según disponibilidad.

“Avianca pone a disposición de la autoridad y de los pasajeros afectados su red de rutas y sillas disponibles, con el fin de mitigar el impacto y facilitar la continuidad de los planes de viaje de los usuarios”.

Impacto laboral tras el cierre

Por otro lado, Spirit arrastraba problemas desde la pandemia y había advertido sobre su situación financiera en varias ocasiones. Aunque en febrero anunció un acuerdo para reducir su deuda, el contexto internacional cambió drásticamente tras el inicio de la guerra en Irán, que afectó el suministro global de petróleo y elevó el precio del combustible.

Este incremento impactó con fuerza a toda la industria aérea, pero especialmente a las aerolíneas de bajo costo, cuyo modelo dificulta trasladar el aumento de costos a los pasajeros. El combustible, segundo gasto más alto del sector, se convirtió en un factor determinante en el colapso de la compañía.

Finalmente, el cierre implica la pérdida de aproximadamente 17.000 empleos y, como se mencionó anteriormente, la cancelación de miles de vuelos programados. Solo en mayo, la aerolínea tenía previstos cerca de 9.000 trayectos, equivalentes a 1,8 millones de asientos.

Incluso, en medios internacionales, expertos manifiestan que la salida de Spirit reducirá la oferta de vuelos y podría provocar un aumento en las tarifas en Estados Unidos, afectando especialmente a los viajeros que dependían de opciones económicas.