En 1999, a los cuatro años de estar viviendo en Cali, el escritor norteamericano Tim Keppel no acababa de incorporarse del todo a la cultura colombiana cuando ocurrió el sismo de 6,1 de magnitud que destruyó buena parte del Eje Cafetero y, en particular, la ciudad de Armenia. Años después, en su primer libro de cuentos Alerta de Terremoto (2006), el narrador comienza con una afirmación tajante: “En Colombia nada es seguro. Ni siquiera el suelo bajo tus pies”.

“Dicen que lo sientes venir. Hay algo en el aire. Los animales se inquietan. El sol irradia un brillo deslumbrante. Una brisa extraña y fría surge de la nada. Entonces, débilmente, aunque cada vez más fuerte, surge un rugido desde las entrañas de la Tierra”, describe más adelante en el cuento.

"Una anécdota es algo que pasó, pero un cuento es algo que debe tener significado que cambie la vida del personaje", Tim Keppel en Cali Lee 2026. | Foto: LCBG

Con 31 años de residencia en Cali, desde donde ha publicado la mayor parte de su obra literaria, Tim Keppel es una rara avis de la literatura colombiana, en tanto continúa usando su lengua materna, el inglés, para escribir y, luego de un trabajo riguroso de la mano con traductores de su confianza, publica sus libros en español.

De esta forma, los lectores conocieron libros como ‘Cuestión de familia’ (2009), ¿A dónde vas? (2015), y su novela Legado (2022).

El pasado 10 de agosto, como para todos los caleños, el comienzo del día fue traumático y marcó para siempre la historia de la ciudad. “Yo vivo en un conjunto residencial del sur, mi esposa y yo dormimos desnudos, así que mientras buscábamos algo para vestirnos el temblor cogió más fuerza, y estábamos en un quinto piso. No alcanzamos a bajar”, me cuenta mientras disfrutamos la brisa en el Bulevar del Río, donde se está realizando por estos días el Festival Internacional del Libro Cali Lee 2026.

Otras Aguas, cuentos nuevos y selectos, de Tim Keppel (PRH, 2026). | Foto: Penguin Random House

“Varios edificios a nuestro alrededor colapsaron, pero en nuestro conjunto no se presentaron daños severos, ni comparación con lo que aquí sentimos aquella vez de 1999. Esto fue terrorífico”, dice Tim.

“Muchos amigos me llamaron ese día y dijeron que recordaron mi cuento Alerta de Terremoto, pero yo ahora no sería capaz de escribir algo así, en esa historia el narrador se refiere con mucha distancia y un tono irónico. Después de lo que hemos pasado y seguimos sufriendo aquí, tantas personas sin hogar y que perdieron familiares, amigos míos entre ellos, no podría ahora mismo escribir sobre esta catástrofe”, reflexiona.

Pero describe el miedo que sintió como “una sensación en el estómago que me hizo recordar dos cosas. Uno, cuando me robaron en mi casa en Capri a punta de pistola, eso me hizo pensar que no se puede sentir uno seguro en su propia casa. Y el otro, cuando fuimos a pescar en la en el Caribe hace un par de años y nos metimos en una tormenta, había olas casi 2 metros, fueron como dos horas de náuseas y terror pensando que íbamos a caer en agua. Eso te hace pensar en la violencia de la naturaleza, como nos acaba de pasar”.

Tim Keppel presentará este viernes, 30 de octubre, a las 6:00 p. m., en el Auditorio TQ del Bulevar del Río, su nuevo libro Otras Aguas (Alfaguara, 2026), que reúne 36 cuentos nuevos y selectos, “que reescritos y estructurados para que puedan leerse como un conjunto coherente”.

“Escogí los cuentos que tenían un mismo narrador, para que se lean como episodios de algo más amplio, y otros que estaban en tercera persona los volví a escribir y tomé decisiones narrativas basadas en cómo funcionaba mejor para este libro”, detalla.

El volumen incluye cuentos seleccionados de sus anteriores libros, divididos en dos secciones relacionadas con historias de familia y de Cali, donde se encuentra Alerta de Terremoto.

"Trato de llevar el lector tan cerca al personaje como es posible, que pueda sentir lo que él siente", Tim Keppel, en Cali Lee 2026. | Foto: LCBG

En el capítulo llamado Carolina, están algunos de sus primeros cuentos, “nunca antes publicados en español, que escribí entre los 22 y 33 años, y que salieron en revistas. Los volví a leer como un profesor de escritura que analiza lo que escribió un pelado de su clase, encontré formas de mejorarlos y los volví a trabajar”.

Sobre su obsesión por la reescritura asegura que “no puedo leer mis escritos sin buscar formas de mejorarlos, así estén publicados, siempre quiero cambiar cosas. Soy perfeccionista en ese sentido, a veces noto que puedo expresarlo mejor, que se le puede dar más ritmo, o más compresión, o que hay una palabra que sobra. En una novela, eso no es tan importante, porque uno puede ser más expansivo, pero hace falta ser más exacto”.

Para Keppel, seguidor de la corriente del cuento intimista que consagró Antón Chéjov, “más que la trama, un buen cuento debe generar una atmósfera emocional y psicológica, que por un momento sientas lo que siente el personaje y te importe lo que le está pasando. Así, es como un encuentro breve con otra persona que logra conmoverte, terminas de leer ese cuento y queda resonando en tu propia vida”.