La Casa de los Títeres está ubicada en el número 4-55 del barrio San Antonio. Es un espacio dedicado a promover y conservar el arte de las marionetas, donde tienen su propio museo con títeres de diferentes culturas y técnicas; una biblioteca enfocada en el tema y, desde luego, un acogedor teatro para representar esta clase de obras.
Aquí, desde hace más de dos décadas, una familia brinda a caleños de todas las edades la oportunidad para reír, llorar, reflexionar y soñar con pequeños personajes que cuentan grandes historias.
Antes de ingresar a la sala de teatro, que fue nombrada Julio García Cordero en honor al gran titiritero y dramaturgo cubano, hay un pasillo en cuyas paredes cuelgan muñecos, afiches de obras y festivales de títeres. Y en un espacio está escrita la frase: “Dios creó al gato para permitirle a la humanidad acariciar al tigre, y la humanidad creó al títere para permitirse acariciar sus sueños”.
Si hay algo que caracteriza el teatro de títeres es su extraordinaria capacidad para hacer entrar al público en una especie de sueño colectivo. Por eso, los creadores del Festival Internacional de Títeres, los maestros Gerardo Potes y Leonor Amelia Pérez, decidieron desde un principio que su lema fuera: ‘Cali, un sueño con títeres’.
El evento, que ya cumple 25 años, tiene como sede principal la Casa de los Títeres y, en este 2026, se realizará del 24 de abril al 3 de mayo. Serán diez días durante los que se presentarán once compañías locales, nacionales e internacionales de títeres, con un total de diez obras originales y en 41 funciones.
La programación también llegará a otros escenarios de la ciudad como el Teatrino del Teatro Municipal Enrique Buenaventura y el parque de San Antonio, así como a comunas y corregimientos, entre ellos, Montebello, Pichindé, La Elvira, La Castilla, El Homiguero y la Comuna 16.
Dentro de la franja académica se llevará a cabo un taller de apreciación y creación del arte titiritero, con el maestro René Fernández Santana, director, dramaturgo, actor y pedagogo cubano, quien visita la ciudad junto al Teatro Papalote, una de las compañías internacionales que participará en el Festival, con la obra ‘Ochún y el espejo mágico’.
Otras compañías vienen de España, Argentina, Brasil, Perú y Ecuador, con obras de diferentes técnicas y estilos de títeres, como de sombras, guantes, marionetas con hilos, antropomórficos y zoomórficos, simbólicos y abstractos.
Cerca de 300 mil personas, entre caleños y visitantes, han soñado de la mano del Festival Internacional de Títeres durante este cuarto de siglo.
Para Leonor Amelia Pérez, cofundadora del Pequeño Teatro de Muñecos y directora del evento, “los títeres no tienen un rango de edad, son, como decimos nosotros: ‘para personas de 0 a 150 años’. Algunos piensan que solo se limitan a lo infantil, pero van más allá. A través de este arte se pueden abordar todos los temas y mover sentimientos muy profundos. Estamos convencidos del poder para sensibilizar que tienen los títeres, por eso llevamos 44 años como compañía y 25 con este Festival”.
El sueño cumplido de las marionetas
El Festival Internacional de Títeres es la demostración de que los verdaderos artistas trabajan más que nadie y son capaces de encontrar público en los contextos sociales más indiferentes.
Como cuenta la maestra Pérez, “Gerardo y yo nos formamos en la escuela de teatro del Instituto Popular de Cultura (IPC) y como parte de un grupo teatral viajamos a Costa Rica en 1982. Allá descubrimos un proyecto cultural de títeres en el que tenían una casa muy bella, un espacio grande donde albergaban sus marionetas, tenían un taller para fabricarlas y una biblioteca. En esa casa tenían todo lo que un grupo profesional necesita para llevar a cabo su actividad. Además tenían una carpa de circo, muy cerca de allí, donde todos los domingos hacían funciones para las familias”.
“A nosotros nos conmovió muchísimo todo el proyecto, nos pareció muy bello lo que habían logrado en su comunidad. Esa experiencia fue lo que más influyó para que, ese mismo año, decidiéramos ser titiriteros y crear nuestra compañía: el Pequeño Teatro de Muñecos en Cali”, complementa.
“Cuando empezamos, ensayábamos en la sala de mi casa. Luego Gerardo y yo nos casamos y continuamos en otra casa. Por esa época creamos nuestra primera obra, ‘Las orejas del pícaro tío conejo’, pero aún no teníamos un espacio propio”, cuenta la maestra.
Durante más de quince años la compañía se posicionó como uno de los referentes en este arte de la ciudad, participando en eventos locales del movimiento titiritero, creando sus propias obras, haciendo talleres y como invitados en otros países, hasta que en 1998, junto a otras ocho compañías locales, decidieron abrir la Casa de los Títeres en San Antonio.
Pero, al cabo de un año, solo los maestros Leonor Amelia y Gerardo, del Pequeño Teatro de Muñecos, y otros dos grupos, seguían vinculados al proyecto. “Los otros se habían ido por diferentes razones, principalmente económicas, y un año más tarde solo quedamos nosotros al frente de la casa”, dice.
La situación en ese momento era aún más complicada, porque el dueño del inmueble, que tenían en arriendo, acababa de ponerlo en venta.
“Estaba pidiendo como 95 millones, hace 28 años. Y, a pesar de todo, dijimos que nos quedábamos, porque confiábamos en lo que estábamos haciendo, y ya habíamos empezado con las ferias internacionales y con unas rondas de presentaciones nacionales. También comenzamos a programar funciones regulares en la casa”, recuerda Pérez.
Fue justamente en 1998 cuando nació el Festival Internacional de Títeres. “Nosotros veíamos que a Cali no llegaba nada de lo que se hacía en el mundo de los títeres y veíamos la necesidad de formar acá un público para este arte”, narra.
Y sigue: “Por complicidad del destino, creo yo, por esos días pasaron por aquí un par de titiriteros, uno de Chile, con su grupo El Zaguán, y estaba Adelett y sus títeres de Cuba. Gerardo les propuso que hiciéramos una muestra con ellos y tres grupos locales. Eso fue en noviembre, y así continuamos el siguiente año, realizando en paralelo también la feria. Y con mucho trabajo, visitando medios y convocando a la gente. Ya para la tercera y cuarta edición estábamos más fortalecidos y teníamos un pequeño apoyo institucional, y el público iba creciendo”.
Entretanto, Leonor y Gerardo buscaban formas de comprar la casa: “Cuando fuimos a decirle a los bancos que nos dieran un crédito, nos dijeron: ‘Muy lindo todo, pero ustedes no tienen capacidad de pago’. Así que nos tocó con personas que prestan dinero a interés, lo que se conoce como agiotistas. Con varios de esos préstamos y la buena voluntad del dueño en ese momento, un señor muy sensible que nos esperó, nos recibió el arriendo en pago y luego aceptó que saldáramos la deuda en partes, logramos hacernos a este espacio. Estamos muy agradecidos con él, se llamaba Francisco Domínguez; otra persona no lo habría hecho”.
Para el año 2001 ya la Casa de los Títeres pertenecía a la familia Potes Pérez y el Pequeño Teatro de los Muñecos, “pero teníamos deudas de los préstamos, con un señor por allá y hasta con familiares. Para pagar todo nos dedicamos a trabajar en lo que sabíamos, durante esos años hicimos muchas funciones no solo en el auditorio de casa y en el festival, conseguimos contratos con instituciones, empresas, con particulares para fiestas, trabajamos mañana, tarde y noche. Era impresionante la movida de nosotros, una lucha permanente por mantener este espacio y este arte vivo”.
La maestra Leonor Amelia Pérez concluye que “todo eso valió la pena. Por eso hoy existe este espacio que las familias de Cali quieren y nos acompañan todo el tiempo, siempre a la expectativa de nuestras obras, del Festival Internacional, y también porque aquí está renovándose la tradición con nuevos titiriteros, como nuestro hijo, Juan Sebastián Potes Pérez, y hasta mis nietos”.
Juan Sebastián tiene 40 años y es todo un maestro titiritero. No solo conoce los secretos del artesano para fabricar las marionetas, es escritor y diseñador de obras en este género.
“Desde niño, animado por sus primos, empezó a colaborar con nosotros y terminó animando las marionetas. Luego estudió teatro y ahora lo buscan otras compañías para que las asesore. También mi hermano Manuel está vinculado desde que empezamos en la parte de escenografías, y dos de mis nietos ya están estudiando teatro”, cuenta la maestra.
En ‘Malevo’, una obra de Juan Sebastián Potes Pérez que subvierte el tradicional cuento de ‘Caperucita roja’, hay una marioneta que reflexiona sobre su condición de títere y concluye: “Estos brazos cortos, estas cabezas gigantes, estos pasos sin pies que si caminan dejan una huella profunda. Nuestros cuerpos de cartón lo entienden todo, la ausencia, la muerte, la alegría. Señalamos siempre una esperanza, una quimera, una salida que invita hacia nuestra dimensión; la fantasía. Por eso, avanzamos hacia ese horizonte llamado realidad, para que la humanidad no muera por el frío traidor de la monotonía”.
Obras recomendadas:
Una Estrella Bajo la Tierra
La compañía ecuatoriana Sariri Teatro y Títeres presentará la obra ‘Una estrella bajo la Tierra’, que entreteje la tradición oral de la cultura Zenú con una historia de aventura y transformación.
Tendrá funciones los días 25 de abril, a las 11:00 a. m. y a las 7:00 p. m., en la Casa de los Títeres. Y el 30 de abril, a las 2:00 p. m., en la Comuna 16 de Cali.
Para Liara Barco, actriz y titiritera, fundadora de la compañía en 2022, “el de los títeres es un arte muy noble, tierno, sensible, lúdico y a la vez trascendente. Siento que es un espacio donde los sueños pueden materializarse, un lugar de libertad”.
Juanito y las Semillas Mágicas
Rayuela Teatro, de Pasto (Nariño), llega a Cali con una nueva versión del tradicional cuento folclórico. Juanito es obligado a vender su vaca para remediar el hambre de su familia, pero en su camino encontrará toda clase de personajes y uno de ellos dará un giro inesperado a su historia.
Tendrá función el 28 de abril, a las 9:30 a. m., en la Casa de los Títeres y también allí presentarán la obra ‘Decamerón’, el 1 de mayo, a las 7:00 p. m.
Salomón Gómez, quien dirige esta compañía fundada hace 30 años, considera que los títeres “ayudan a formar una sociedad más amable con la niñez”.
“Pienso que los títeres deberían ser parte de la canasta familiar, algo básico y, en ese sentido, destaco la importancia de realizar un festival en Cali, puesto que contribuye a la formación cultural integral de toda la ciudadanía”, comenta Salomón Gómez, de la Fundación Cultural Rayuela.
El Muchaspatas
La compañía anfitriona del Festival Internacional de Títeres, el Pequeño Teatro de los Muñecos, participará con una obra clásica de su repertorio original: ‘El muchaspatas’, inspirada en el cuento ‘El cangrejo volador’, del escritor cubano Onelio Jorge Cardozo.
Cuenta la historia de un cangrejito travieso que vive con su abuelo, junto al mar. Con su testarudez, el joven “muchaspatas” romperá los esquemas de lo que esperan de él, buscando “un buen vivir”.
Tendrá una función el viernes 24 de abril a las 9:30 a. m., en la sede principal del evento. Programación y boletería en: casadelostiteres.com