Los casos de abuso sexual en menores han ido en aumento desde el inicio de la pandemia. De acuerdo con informes de Medicina Legal, en el presente año solo entre enero y abril se iniciaron 5.483 exámenes médico legales por presunto delito sexual a menores de edad. La ciudad que más investigaciones ha realizado es Bogotá con 1.281, seguida de Cali con 255.

La semana pasada fue capturado en Cali alias Búho, un hombre señalado de haber abusado sexualmente de 10 mujeres, entre ellas una menor de 13 años.

Como si fuera poco un par de semanas atrás también fueron capturados cuatro sujetos a quienes se les señaló de almacenar más de 1.500 archivos digitales con material de explotación infantil. Estas personas se dedicaban al abuso de menores de edad, la difusión y posteriormente, la comercialización del contenido.

Es importante que los padres mantengan un fuerte vínculo afectivo con sus hijos para lograr una gran confianza y comunicación eficaz con ellos. Según el Icbf, uno de los factores que incrementan el riesgo de que una niña, niño o adolescente sea víctima de una agresión sexual es la falta de educación sexual. No hablarles sobre ello desde temprana edad, impide que los menores aprendan a identificar los riesgos a los que están expuestos y que, por ende, no desarrollen acciones de autocuidado ni establezcan límites con relación a las manifestaciones de afecto.

El abuso sexual infantil es una forma de maltrato al menor. Incluye un amplio espectro de acciones entre un menor y un adulto, o con adolescentes. Con frecuencia, aunque no siempre, implica un contacto físico. Exhibir los órganos genitales ante un niño o presionar a un niño o niña a tener relaciones sexuales es abuso sexual.

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El aislamiento aumentó en los menores sentimientos de ansiedad mental. Una de las maneras como se está canalizando esta emoción es por medio de su sexualidad.

No existe un perfil como tal del abusador que permita realizar una caracterización específica del mismo, puesto que cualquier persona, independientemente del entorno en que se encuentre, su apariencia, puede ser un agresor sexual. Su modo de operación varía dependiendo del contexto en el que se encuentre, por esta razón resulta tan complicado detectar a un posible agresor.

Según la Fiscalía, generalmente, estos se encuentran en entornos cercanos o dentro del mismo núcleo familiar. Los más recurrentes corresponden a padrastros, tíos, padres, primos o personas conectadas a relaciones parentales. Por ello resulta más sencillo enfocarse en las conductas que puedan tener estos sujetos con los menores, en sus formas de captar a los niños, niñas y adolescentes.

Con la asesoría de diferentes expertos, El País le brinda a los padres de familia características de las conductas de los abusadores sexuales para identificarlos y así evitar que más casos de abuso sexual en menores se presenten.

1. Estos sujetos suelen ganarse la confianza de los menores de edad mediante regalos, atención, elogios y demás. Al encontrarse tan cercano a la familia se le facilita obtener su confianza, incluso, la de los padres.

Según Zenaida Conde González, psiquiatra infantil y docente de la Universidad del Valle, los abusadores tienden a mostrar comportamientos extremos de celos y sobreprotección, también tratan de ser muy cercanos. En ocasiones inventan actividades lúdicas y recreativas con el propósito de compartir mucho tiempo con el menor.

2. Electra González, asistente social, subdirectora y profesora asociada del Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente de la Universidad de Chile, plantea en su artículo ‘Características de los abusadores sexuales’ de la revista Sogia, que, en general, estos sujetos presentan distorsiones cognitivas, dificultades en el desarrollo de empatía. Tienen especial habilidad para identificar niños vulnerables. Si bien el consumo de alcohol y drogas es parte del debate abierto en torno a las características de los abusadores y no se puede negar el efecto desinhibitorio de algunas drogas, se considera importante tener en cuenta que muchas veces el abusador justifica su comportamiento inadecuado por el uso de drogas, en un intento de no responsabilizarse del hecho. Una de las conductas más típicas de los abusadores es la de no responsabilizarse del hecho que cometieron. Algunos depositan la culpa en la víctima, aduciendo que fue esta quien lo sedujo, asignándole un poder casi “demoníaco” que lo provoca y “enloquece”.

Según el artículo 208 del Código Penal, el que acceda carnalmente a una persona menor de 14 años, incurrirá en prisión de 12 a 20 años.

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3. La gran mayoría de abusadores tienen ciertas características preestablecidas a la hora de seleccionar a sus víctimas, es decir, que dicha escogencia no sucede por azar. El abusador tiende a fijarse en familias monoparentales o reconstituidas, caóticas y desestructuradas, en donde los padres de familia usualmente se encuentren ausentes y sean emocionalmente poco accesibles, explica Edwin Olaya, psicólogo y experto en criminalística.

Teniendo en cuenta el entorno en el que se encuentren, el sujeto va a buscar establecer una relación de confianza, principalmente con el menor y miembros de su entorno, con el objetivo de reducir la defensa de los familiares y no levantar ningún tipo de sospechas.

4. Al ya instaurarse la confianza entre el abusador y el menor, el sujeto empieza a integrar componentes relacionados con el sexo durante una conversación: realiza comentarios o chistes con respecto a los genitales, actos sexuales y posteriormente, empieza a naturalizarlos. Las aproximaciones sucesivas del abusador hacia el niño o la niña ya no solo consisten en un comentario o un chiste, sino que sobrepasan a un tocamiento que desensibiliza al menor y este empieza a pensar que así funciona su relación con esa persona.

5. Para Elka Milena Quintana, oradora TEDx y experta en prevención de delitos informáticos con menores de edad, una de las estrategias más comunes para captar a los menores es el ‘Grooming’, que se trata de un proceso en el que se produce un vínculo de confianza entre el menor y el acosador por medio de las redes sociales. Este intenta aislarlo poco a poco, lo consigue al separarle de su red de apoyo (familiares, amigos, etc.) generando un ambiente de secretismo e intimidad con la finalidad de abusar de él.

Esta práctica tiene diferentes niveles de interacción y peligro: desde hablar de sexo y conseguir material íntimo, hasta llegar a mantener un encuentro sexual. En otros casos, en las redes sociales, los pedófilos pueden llegar a suplantar a un artista o influencer, haciéndole creer al niño o niña que se encuentra hablando con una celebridad. Luego el farsante procede a pedirle fotos íntimas al menor para extorsionar y así seguir abusando de él.

Expertos recomiendan fortalecer los vínculos de la familia por medio de la comunicación y el entendimiento por parte de los padres hacia sus hijos. Hay que insistir en el diálogo.

Recomendaciones

“Los padres deben tener un especial cuidado en la administración y gestión de los recursos informáticos. Es muy común ver que menores entre los 10 y 13 años ya tienen un celular, manejan planes de datos, redes sociales, esto representa un riesgo para ellos. En lo posible hay que limitar el acceso a internet, bloquear ciertas páginas donde el menor pueda tener el riesgo de toparse con un abusador. Los padres deben estar al lado de sus hijos, monitoreando el uso que ellos hacen de los recursos”, aseguró Alexandra Sánchez Parra, psicóloga criminalística y docente de la Universidad del Área Andina.

Con ella coincide el exdirector del Icbf, Jhon Arley Murillo, pues dice que las restricciones de los dispositivos y redes a los menores son necesarias si se busca evitar que casos de abuso sexual infantil se presenten, ya que estos medios son la principal fuente que tienen los abusadores para captar a los niños.

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Aunque la cuarentena nos haya puesto al lado de nuestros hijos, señala Elka Quintana, oradora TEDx y experta en prevención de delitos informáticos con menores, si no hacemos un monitoreo, si no aplicamos una política de comportamiento digital responsable los menores seguirán estando solos.

El psicólogo criminalístico Edwin Olaya advierte que la verdadera prioridad para los padres a la hora de evitar casos de abuso sexual en menores, más allá de las restricciones y prohibiciones de los recursos tecnológicos y las relaciones que puedan sostener los niños y niñas, es empezar a construir una comunicación efectiva y eficaz que permita crear un ambiente de confianza entre los padres y el menor, hay que escucharlos con atención.

A propósito

Un pedófilo es un agresor sexual que padece un trastorno psiquiátrico y accede carnalmente a un menor. Se excita a través de actividades sexuales con niños o jóvenes, con frecuencia entre los 8 y 12 años. Sin embargo, no todos los agresores sexuales padecen pedofilia, según Edwin Olaya, experto en criminalística. Los delitos sexuales contra menores de edad que son perpetrados por personas que padecen pedofilia representan un porcentaje bajo.

Estos sujetos se aprovechan de la edad del menor para que acceda a sus pretensiones sexuales. Ese tipo de conducta puede darse por condiciones psiquiátricas; ya sea una enfermedad mental o por condiciones psicológicas.