A pesar de los no pocos problemas que ha debido afrontar en los 17 meses que completa en la Casa de Nariño, el presidente Iván Duque está convencido de que tanto su gobierno como el país marchan por el camino correcto.

Esa convicción la basa en las buenas cifras económicas y en las realizaciones de su administración, como la Ley de Crecimiento, aprobada en diciembre por el Congreso.

A pesar de ese optimismo, Duque es consciente de que el país afronta problemas complejos. “Este Gobierno apenas lleva 17 meses y le ha tocado enfrentar muchos problemas que envejecieron en el país por décadas, pero lo hace bajo un sentido de poner la justicia social como una de sus principales banderas”, afirma.

Y dice que su gobierno seguirá liderando a todos los colombianos para solucionar esas necesidades aunque advierte que “somos una sociedad que entendemos que estas cosas no se solucionan ni con varitas mágicas ni con demagogia”.

Lea también: Iván Duque: “Hay que preguntarse si es necesario hacerle tanto daño al país”

Presidente, aunque los analistas destacan el valor real del incremento del salario mínimo, que -incluido el subsidio de transporte- quedó solo a $20.000 del millón de pesos, ¿por qué no se dio ese empujón adicional para lograr esa cifra emblemática?

Primero, el aumento que hicimos para el salario mínimo en el año 2019 y que hicimos para el 2020 muestra que este Gobierno es el que ha hecho el mayor aumento real en los últimos 38 años. Eso es un compromiso nuestro.

Segundo, nosotros tenemos todo el deseo de llegar rápidamente a ese millón de pesos. Yo creo que como quedó el salario, incluyendo el auxilio de transporte, estamos aproximándonos ya a esa cifra. Ya debemos esperar el impulso que le demos a la prima especial, la cual se está discutiendo en el Congreso y en donde hay una ponencia bastante constructiva; es así como esperamos lograr un salario mínimo de un millón de pesos para este 2020.

En términos generales, ¿qué fue lo peor y lo mejor de su gobierno en el 2019?

El año 2019 deja cosas positivas. Colombia logró consolidar un crecimiento económico por encima del 3%, cuando América Latina apenas creció el 0.5%. Eso también quiere decir que estuvo por encima del promedio mundial y del promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Ocde. La inversión extranjera en el país creció más de 20%. Tuvimos un crecimiento importante del recaudo de impuestos y profundizamos muchas inversiones sociales. De hecho, cerramos el año con casi 80.000 jóvenes que ingresaron de forma gratuita a las universidades. Llegamos a más de 130.000 viviendas mejoradas, logramos llevar energía por primera vez a más de 100.000 colombianos y agua y saneamiento a 300.000 colombianos. Y en términos de seguridad, logramos la segunda mejor tasa de homicidios desde 1974 y la menor tasa de secuestro en más de 35 años.

Ahora bien, el reto más grande que nos queda es ganarle la batalla al desempleo. Nuestro reto para el año 2020 es aumentar la generación de empleo y mejorar las oportunidades laborales para los jóvenes, por lo que lanzamos el decreto, derivado del Plan de Desarrollo, para que el Estado contrate jóvenes entre los 18 y 28 años sin requerir experiencia y que formen parte del 10% de las nóminas de todo el país.

Y el otro reto grande que tenemos está en la seguridad ciudadana, este año le ganemos el pulso al hurto a personas, y a lograr una mejor percepción en materia de seguridad por parte de la ciudadanía.

Vea también: El Dane indicó que la inflación de 2019 fue de 3,80%

Pero, Presidente, ¿es realista pensar en disminuir el desempleo con esta avalancha de venezolanos que demandan tanto trabajo?

Colombia ha mostrado una gran resiliencia económica. Hemos recibido más de 1.500.000 hermanos y hermanas venezolanas en nuestro territorio en los últimos tres años.

Además, el mundo debe darse cuenta de que esa crisis humanitaria debe parar, por lo que para el 2020 se necesita una gran confluencia del Grupo de Lima, de Grupo de Contacto, diferentes grupos multilaterales, para que se cumplan cuatro cosas: el cese a la usurpación, el fin de la dictadura, un gobierno de transición con participación amplia, la puesta en marcha de un plan de recuperación económica para Venezuela y la convocatoria a elecciones libres.

A propósito del tema de Venezuela, a pesar de sus esfuerzos, como el cerco diplomático que usted ha promovido, el Gobierno de Maduro aún se mantiene firme en el poder. ¿No es una frustración para usted esa situación?

Yo no soy persona de frustraciones. Lo que creo es que debemos avanzar en la perseverancia. Nosotros no hemos obrado solos, hemos obrado dentro del multilateralismo y siempre acorde con ser una nación democrática, signataria de la carta democrática interamericana. Creo que, sin duda, en el 2019 se vieron grandes expectativas de una transición más rápida en Venezuela; no se logró en su momento, pero justamente los países que creemos en la democracia y que entendemos que trabajamos por la recuperación de las instituciones en Venezuela, debemos perseverar en todos esos esfuerzos.

Esto no es tema de orientación política, sino de imperativos categóricos morales. La dictadura en Venezuela está destruyendo cada vez más a una sociedad, generando la peor crisis migratoria y humanitaria que Latinoamérica ha conocido en la historia reciente.

“Los países que trabajamos por la recuperación de Venezuela debemos perseverar en todos esos esfuerzos”.

Volviendo a Colombia, Presidente, ¿qué opinión le merecen las 140 peticiones que plantea el Comité del Paro Nacional?

Ese tipo de peticiones hay que analizarlas de manera constructiva, entiendo todos los temas de contexto. Hay muchas cosas que ya están funcionando, que ya hacen parte del Plan de Desarrollo, y otras que hacen parte de otras agendas que deben discutirse en el plano de la democracia y no puestas a consideración como una exigencia o una confrontación con el Estado, pues hacen parte de unas transformaciones que solo se pueden adelantar en democracia a través del respaldo de las urnas y las instituciones ya vigentes.

Ningún país puede dejar de hacer grandes reformas sociales que contribuyan a darle mayor protección a la vejez y ahí hemos marcado los puntos del Gobierno Nacional, y ahí tenemos un Plan de Desarrollo legitimado no solo por las urnas, sino también por el Congreso de la República, donde hay una gran agenda de justicia social.

Algunos analistas piensan que detrás de ese pliego, más que satisfacer unas demandas, lo que busca el Comité del Paro es cambiar el modelo de desarrollo y político del país. ¿Qué piensa usted de esa percepción?

Por eso es que estamos haciendo una invitación a una gran conversación nacional en donde el país pueda participar. La conversación no es un ejercicio antagónico, es de construcción y colaboración colectiva. Es justamente para que tengamos claro que hay un Gobierno respaldado por la mayor votación de la historia, con un Plan de Desarrollo construido en las regiones, y por eso lo que hemos dicho es que no se trata de antagonismos ni de exclusividades, sino de que todos los colombianos trabajen para sacar adelante una gran agenda social. Este Gobierno apenas lleva 17 meses y le ha tocado enfrentar muchos problemas que envejecieron en el país por décadas, pero lo hace bajo un sentido de poner la justicia social como una de sus principales banderas.

Muchas personas temían que en Colombia se repitieran las situaciones de incertidumbre prolongada que se vivieron en Chile a raíz de las protestas sociales. ¿Por qué cree que eso no ha ocurrido en el país?

Este es un país que tiene una democracia sólida y vibrante. En medio de sus dificultades, tiene una gran agenda de realizaciones, pero también avances en materia de política social, de organismos de protección al adulto mayor, en donde ninguna pensión puede por estar debajo del salario mínimo, en donde tenemos una gran base de tratamiento condicionado para las familias más vulnerables.

Como sociedad, somos lo suficientemente constructivos para entender que hay inequidades y desigualdades que las estamos atendiendo. Somos una sociedad que entendemos que estas cosas no se solucionan ni con varitas mágicas ni con demagogia. Por eso yo destaco que hayamos logrado poner en marcha los tres días sin IVA en un año, lo que va ayudar mucho a la clase media colombiana. A esto se suma el instaurar el primer programa de devolución de IVA en las familias más vulnerables y bajarle del 12% al 4% el aporte a la salud por parte de los pensionados que ganan un salario mínimo.

Esas son las cosas que distinguen a Colombia frente al mundo y en las que debemos perseverar.

Lea además: Procuraduría pidió al Gobierno "tomar medidas urgentes" sobre situación de Bojayá

Presidente, a propósito de la Ley de Crecimiento, que sin duda su aprobación fue un éxito para el Gobierno, se dice que fue fundamental un acercamiento con Germán Vargas Lleras y con el partido Cambio Radical. ¿Hasta dónde llega ese acercamiento?

Es muy importante destacar que eso fue un ejercicio de construcción colectiva. Eso no es un triunfo del Gobierno, sino del país, pues, primero, se logró bajar la carga de tributación a la micro, mediana y gran empresa para que inviertan más, generen más crecimiento y contribuyan a la generación de más empleo formal en el país.

Y así como contribuyeron los partidos de gobierno (Centro Democrático, el Conservador, La U, Colombia Justas-Libres, Mira), también lo hizo bastante Cambio Radical con sus propuestas, con sus ideas. Pero también quiero destacar la participación del partido Liberal, tanto en las comisiones económicas como en las propias deliberaciones. Eso fue fundamental para sacar adelante una agenda que le sirve a Colombia.

Y frente a su pregunta de si hay que seguir profundizando las relaciones con Cambio Radical, debo decir que hemos tenido una buena relación y sí, algunas controversias que ocurren en todas las democracias, pero sobretodo una gran confluencia en temas; queremos que ellos sigan aportando. Lo que hay que pensar es en Colombia y no en la política coyuntural del momento.

Para este mes se rumora que usted está preparando cambios en su gabinete con el fin de darle mayor cabida a otras organizaciones políticas y ampliar la gobernabilidad. ¿Eso está en marcha?

Nosotros siempre hemos sostenido una buena relación con las distintas fuerzas de Colombia para integrarlas al gabinete, más allá de tener en cuenta la representación política de las mismas. Se trata de buscar personas comprometidas con sacar adelante las agendas por el país. Y, de hecho, hay muchas personas al interior del Gobierno que tienen filiaciones política, que simpatizan con diferentes partidos, pero eso no es impedimento para mantener esa visión constructiva, de la mano de personas con gran conocimiento y voluntad de servicio.

Tras la liberación de los secuestrados por parte del ELN existe la expectativa de que el Gobierno reanude los diálogos de paz con esa guerrilla. ¿Está en realidad cerca ese paso?

Por un lado, al día de hoy, gracias a la reforma constitucional, ni el narcotráfico ni el secuestro son anexables al delito político y, por ende, no son amnistiables. Es decir, frente a esos delitos solo puede haber justicia implacable.

Segundo, si ellos quieren tener una aproximación de confianza, no con el Gobierno sino con la sociedad colombiana, deben liberar a todos los secuestrados y ponerle fin a los actos criminales. Pero llamemos las cosas por su nombre: el ELN no puede hablar ahora de liberaciones para lavar su cara, cuando sabemos claramente que esos fueron secuestros extorsivo y cobraron millonarias sumas por la liberación de los secuestrados.

Cuando yo llegué a la Presidencia dije que en 30 días íbamos a analizar cómo fue el proceso con el Gobierno anterior, 17 meses estuvieron conversando y ¿qué ocurrió? Más de 400 actos terroristas, más de 100 asesinatos y más de 10 secuestros. Si el ELN no demuestra voluntad, esta guerrilla será enfrentada por la institucionalidad de manera implacable.

¿Cuándo aspira su gobierno a reanudar la fumigación de cultivos ilícitos con glifosato?

Nosotros hemos dicho que la aproximación con el narcotráfico es integral y lo mismo ocurre con los cultivos ilícitos. Es algo que parte de la base de combinar todas las herramientas: la sustitución, la erradicación manual, el pago por servicios ambientales... Pero también seguir los lineamientos ordenados por la Corte Constitucional para hacer una aspersión aérea con precisión y precaución; es en ese sentido que hemos elaborado un borrador de decreto para recibir comentarios de la ciudadanía.

También debe recordar que el 2019 cerramos con cifra récord de erradicación manual (un total de 92.500 hectáreas), aparte de hacer lo mismo con las incautaciones a cultivos ilícitos y tuvimos avances claves en los programas para la sustitución voluntaria. El propósito es reducir la mitad de los cultivos ilícitos de todo el país para el año 2023.

Ante los últimos hechos ocurridos en Bojayá, como el confinamiento de comunidades por la presencia de actores armados al margen de la Ley, existe la percepción ciudadana de que el Estado volvió a abandonar el territorio. ¿Eso es así?

Primero, lo que usted vio y vio todo el pueblo colombiano es una reacción rápida de la Fuerza Pública. Bojayá es un municipio que tiene más de 3700 kilómetros cuadrados, es decir, puede ser tan grande como todo el departamento del Atlántico. Tan pronto escuchamos que había unas preocupaciones en el territorio, autoricé de manera inmediata el envío de tropas por parte del comandante de la Séptima División, Juan Carlos Ramírez, lo mismo que con el general Eduardo Enrique Zapateiro, comandante del Ejército, y el general Luis Fernando Navarro, ministro de Defensa encargado.

Allá estuvieron en las veredas donde la población había visto personal armado tratando de hacer intimidación. Hemos aumentado el pie de fuerza y la presencia de la Fuerza Pública. Y dentro de las próximas horas, estarán yendo al sector funcionarios de carácter civil del Gobierno para todo lo referente a la atención integral.

Bojayá tiene el compromiso mío de defender su ciudadanía, pero sobretodo que no vuelvan esos momentos aciagos y oscuros del terrorismo, como fue el terrorismo de las Farc, que atentó contra la tranquilidad de la ciudadanía. Pero lo que también quiero dejar claro es que los fenómenos que se han presentado en algunos puntos de Bojayá o del departamento del Chocó obedece a guerras de estructuras del narcotráfico como el ELN y Clan del Golfo, estructuras que hemos venido enfrentando y desmantelando y que no dejaremos de hacer ni un solo minuto durante nuestro Gobierno.

Lea además: Procuraduría pidió al Gobierno "tomar medidas urgentes" sobre situación de Bojayá

En sus discursos de posesión, la nueva gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán, y el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, coincidieron en sacar adelante el proyecto del tren de cercanías. Ambos dijeron que era fundamental el apoyo del Gobierno Nacional, dado que debe aportar 70% para su financiamiento. ¿Está dispuesta la administración de Iván Duque a apoyar esta iniciativa tan importante para el Valle del Cauca?

Nosotros hemos venido apoyado las iniciativas de transporte masivo del país, siempre desde la base de lo que establece la Constitución o la Ley, que bien puede ser desde sistemas de financiamiento a largo plazo, de vigencias futuras, entre otras.

El alcalde Ospina y la gobernadora Roldán pueden tener la absoluta tranquilidad de que este es un gobierno amigo, un gobierno aliado y un gobierno que quiere trabajar por el desarrollo del Valle del Cauca. Ese tipo de proyectos los recibimos de manera constructiva, siempre buscando las mejores opciones para su sostenibilidad e impacto en la sociedad, particularmente en los más vulnerables.

“El alcalde Ospina y la gobernadora Roldán pueden tener la certeza de que este es un gobierno amigo, aliado, que quiere trabajar por el desarrollo del Valle”.

Por otro lado, a pesar de la disminución de los homicidios en Cali (de 1.170 en 2018 a 1.114 el año pasado), la ciudad todavía es una de las más violentas del país. Esa es una de las razones por las que desde hace meses se viene reclamando un aumento del pie de fuerza, ya que solo hay 6.783 policías para garantizar la seguridad de más de 2 millones de caleños. ¿El Gobierno Nacional está dispuesto a satisfacer este clamor ciudadano?

Nosotros hemos tenido varios consejos de seguridad en la ciudad y, en efecto, creo que logramos una importante reducción de homicidios en Cali.

De paso también quiero destacar la reducción de muertes violentas en el departamento. El reto aún es grande, porque la tasa de Cali está por encima de la media nacional (45,1 homicidios por cada 100.000 habitantes frente a un promedio nacional de 13). Esto implica mejor georeferenciación del delito y buscar cuáles son los factores que lo aceleran, además de tener mayor presencia dinámica de la Fuerza Pública.

Hace un par de semanas lanzamos una política de seguridad ciudadana, en la que una de nuestras metas es aumentar el pie de fuerza de la Policía en alrededor de 34.000 hombres y, por supuesto, es algo que implicará una asignación de los uniformados según los sectores en donde haya mayores retos en materia de seguridad.

Cali ha tenido ese clamor ciudadano y nosotros tenemos la voluntad no solo de mejorar el pie de fuerza, sino de hacer lo mismo con los sistemas de georeferencia, inteligencia y desarticulación de las fuerzas criminales.

¿Dilian al gabinete?

Se habla de una posible llegada de la exgobernadora del Valle Dilian Francisca Toro al Ministerio de Salud. ¿Qué tan cierto es ese rumor?

En la política siempre hay muchos rumores y hay muchos medios que se especializan en gabinetología, pero más allá de las especulaciones, puedo afirmar que, en mi tiempo de trabajo con Dilian Francisca Toro
cuando era Gobernadora, aprecié una mujer capaz, diligente y comprometida, con gran vocación de servicio y con resultados
muy favorables para el departamento. Esa es la opinión que tengo de ella.