En las últimas semanas volvió a tomar fuerza el debate alrededor de los salarios de los docentes universitarios en el país, luego de que el Ministerio de Educación anunciara que evalúa ajustes al Decreto 1279 de 2002, norma que regula el esquema de remuneración para profesores de planta en instituciones públicas de educación superior.
La disposición fue creada con la intención de estimular la investigación académica como eje del desarrollo universitario. Sin embargo, tras más de dos décadas de vigencia, su aplicación ha sido cuestionada por la aparición de casos aislados de docentes que registran ingresos mensuales entre 50 y 60 millones de pesos, e incluso algunos que se acercan a los 90 millones.
Estas cifras han llamado la atención de la opinión pública y de distintos sectores educativos, que consideran necesario revisar el modelo para evitar opiniones equivocadas sobre cuánto ganan realmente los profesores en las universidades públicas.
Desde el ámbito académico, expertos consultados por medios como El Espectador han pedido contextualizar el tema. Diego Cortés, del Observatorio Colombiano de Políticas Educativas y Profesión Docente de la Universidad Pedagógica Nacional, advierte que esos montos no representan la realidad mayoritaria del sector.
Un estudio realizado por Guberney Muñeton, docente de la Universidad de Antioquia, encontró que en 2024 el salario promedio de los profesores de planta en esa institución ronda los 10,5 millones de pesos, muy lejos de las cifras que han generado controversia.
Al ampliar la mirada al contexto nacional, la investigación señala que apenas el 1 % de los docentes universitarios alcanza esos niveles salariales. Según el análisis, estos pagos extraordinarios están ligados a prácticas muy puntuales que se han mantenido sin modificaciones dentro del esquema vigente.
Una situación similar se presenta en la Universidad Nacional de Colombia. De acuerdo con el rector encargado Andrés Mora, la mayoría de los profesores en esa institución percibe menos de 15 millones de pesos mensuales. Un grupo reducido llega a los 20 millones y, a partir de ese rango, los sueldos más altos corresponden a casos excepcionales que no alcanzan a representar el 1 % del total de docentes.
Este panorama permite dimensionar que la percepción de salarios muy elevados no coincide con la realidad de la mayoría de los docentes en las universidades públicas.
En medio del debate por la reforma, también se busca explicar por qué algunos docentes llegan a ganar sueldos tan altos. Para los especialistas, revisar las normas y las reglas internas que lo permiten es clave si se quiere avanzar hacia un sistema más claro y equilibrado.