Se agudiza la crisis humanitaria en la ciudad de Popayán, Cauca, por la escasez de medicamentos, así como por el colapso de los dispensarios farmacéuticos de la Nueva EPS.
Como bien quedó evidenciado en medio de una protesta de usuarios de esta entidad, cientos y cientos de personas de la capital del Cauca y municipios vecinos enfrentan duros momentos en sus vidas porque no tienen acceso a los fármacos o tratamientos médicos que requieren, como se evidenció con los casos de un paciente que padece hemofilia y una abuela de 77 años de edad con diferentes trastornos en su salud.
Uno de estos casos es el que enfrenta el pediatra Manuel Santiago Ordóñez, quien debe recibir un tratamiento y medicamentos especiales para superar las dificultades que representa la no coagulación de la sangre.
“En este momento atravesamos una situación delicada en los pacientes con trastornos de la coagulación. Desde el 1 de enero del 2026, Nueva EPS suspendió o no renovó el contrato con el prestador que venía dándonos la atención durante el último año, somos pacientes que no podemos recibir cualquier atención, debe ser especializada con medicamentos debidamente certificados”, relató este profesional de la salud, quien también es el Vicepresidente Nacional de la Liga Colombiana de Hemofílicos, organización que representa a los pacientes con trastornos de la coagulación desde hace más de 40 años en el país y es reconocida por el Ministerio de Salud.
Por eso, y ante la suspensión de en la atención para tratar esta enfermedad, pacientes como el profesional Manuel Santiago Ordóñez ahora adelantan una batalla titánica para que entidades como la Nueva EPS les brinde esta atención.
“Es importante decir que estamos en un riesgo vital, para los pacientes con trastorno de la coagulación cada día que pasa es un día más de riesgo de muerte y no podemos realizar nuestras actividades convencionales, usuales, porque debemos estar absolutamente quietos, precavidos de cualquier accidente, limitando nuestra capacidad de ejercer nuestros derechos como ciudadanos de este país”, agregó Manuel Santiago Ordóñez.
Por eso, ante ese panorama que se creó por la no entrega de este medicamento, esta persona y muchas otras no vieron otra opción que adelantar un plantón frente a la sede de esta entidad, ubicada en el sector conocido en Popayán como Carantanta, donde se evidenció que son cientos y cientos de usuarios que no reciben ni siquiera medicamentos como acetaminofén y otros.
Y que crisis humanitaria comenzó alrededor del 23 de diciembre, cuando dos sedes del dispensario Mennar cerró dos de sus puntos de atención, los ubicados en el barrio Santa Clara y Antonio Nariño, para solo atender en su sede en el barrio Bolívar, de ahí que se formaron largas filas de usuarios de la Nueva EPS desesperados por conseguir sus medicamentos.
“En mi caso específico, alrededor de 30 millones mensuales puede estar costando el tratamiento que debo recibir. No es un medicamento que se pueda conseguir fácilmente porque este repone algo que no produce mi cuerpo y no está en la sangre. Cuando no recibimos el tratamiento, sangramos espontáneamente por la piel, en los músculos, en las articulaciones, en los órganos vitales. Cualquier tropiezo, cualquier caída, cualquier golpe nos puede llevar a un sangrado grave y a la muerte, como ya lo hemos tenido aquí en el Cauca. Hemos tenido casos de niños y adultos con traumas leves, pero que han sido mortales”, explicó este profesional de la salud.
Este caso de no recibir medicamentos, ni atención también lo padece la adulta mayor María Nelly Cortés, quien ahora solo guarda pequeños papelitos donde Mennar indica que por problemas logísticos con la Nueva EPS no hay los medicamentos que los médicos tratantes le receta en sus controles.
“Solo le dijo al señor Gustavo Petro que si no me puede garantizar mi derecho a la salud, que al menos me ayude a morir en paz, no me quiero humillar más antes esos médicos, ni a las EPS, llevamos con mi hijo más de 20 años luchando por atención médica integral, pero nada y eso que llevo pagando por mi salud más de 40 años, primero fue Coomeva, que me dejó tirada tras cerrar sus servicios y ahora esto, que no dan nada, ni siquiera unas vitaminas”, expresó María Nelly Cortés.
De acuerdo con esta adulta mayor, desde el pasado 23 de diciembre batalla para que le entreguen sus medicamentos y demás elementos médicos que debe recibir para hacer más llevadera su existencia.
“La razón que me dicen para no recibir las pastas es que suspendieron la contratación entre el dispensario y la Nueva EPS, que por eso cerraron las sedes y dejaron esa del barrio Bolívar, donde debo estar a la 4:00 de la mañana para hacer la cola solo para que me diga si hay o no el medicamento, en esa llevo desde el pasado, ya reporté el caso ante las autoridades competentes, pero nada, esta es la fecha y no me dan respuesta, por eso envió un mensaje a Petro, ayúdeme al menos a descansar, si soy una molestia para la EPS, pues que me despachen de una vez para el cielo y evitamos problemas”, agregó esta adulta mayor.
Esta situación se agrava más para María Nelly Cortes, porque en las farmacias privadas se presenta escasez de los medicamentos recetados por sus médicos. “En las farmacias donde debo pagar por los medicamentos de mi mamá, me dicen que debo esperar que llegue la droga que ella necesita, porque como hay alta demanda, entonces fármacos como quetiapina se acaban rápidamente, por eso hay que esperar”, explicó el hijo de esta abuela, Alejandro Cortés.
Por eso se espera un pronunciamiento de las entidades encargadas del tema de la salud frente a esta situación, pero lo más importante es que se adelante un plan para atender de forma urgente estos y muchos más casos de personas que deben recibir a tiempo sus medicamentos.