La Dirección Técnica de Investigación de Accidentes Aéreos (DIACC) entregó el primer informe con los hallazgos preliminares sobre el accidente del avión Beechraft 1900D, de la aerolínea comercial Satena, que colisionó en zona montañosa de la vereda Curasica, del municipio La Playa de Belén, Norte de Santander, el pasado 28 de enero, dejando 15 víctimas mortales.
Según el documento técnico entregado al Ministerio de Transporte y a la Aeronáutica Civil, la aeronave inició sus actividades ese día con un primer vuelo de Medellín a Cúcuta, que se realizó con éxito y no tuvo ninguna novedad.
Durante el mismo día, el avión de Satena alcanzó a realizar varias rutas a Ocaña, Tibú y Cúcuta, pero fue la última, de Cúcuta a Ocaña, un vuelo programado de 20 minutos, con 13 pasajeros y 3 personas de tripulación, en la que se presentó el accidente.
En el documento señalan que a las 4:49 de la tarde, la tripulación notificó al Control de Tránsito Aéreo estar lista para el descenso. Después de ser autorizados comenzaron a descender. “A las 16:54:54 h, se registró el último dato ADS-B a una altitud de 7.900 ft y una velocidad de 273 kt, en coordenadas N08°11′59.13″ - W073°08′14.50″, a 14,86 NM del Aeródromo Aguas Claras de Ocaña", dice el informe.
Al evidenciar que la aeronave no llegó tras la notificación, “personal que esperaba el arribo de la aeronave en el aeródromo alertó sobre la demora al personal del operador en Cúcuta. De inmediato, se activaron las fases de emergencia para establecer la ubicación de la aeronave”.
“Aeronaves civiles y de Estado iniciaron la búsqueda a partir de la última posición ADS-B. Hacia las 9:00 p. m., aproximadamente, habitantes del sector notificaron el avistamiento de la aeronave en terreno montañoso, a una elevación aproximada de 6,881 ft. Se confirmó la destrucción de la aeronave y el deceso de sus quince (15) ocupantes. El accidente se configuró con luz de día”, estableció la Diacc.
Además, la investigación determinó que el accidente fue una colisión en zona montañosa, en el sector Las Guamas, de la vereda Curasica.
Los restos del avión se distribuyeron a lo largo de una extensión aproximada de 145 metros sobre terreno irregular, “con pendientes cercanas a los 22°, desde el primer impacto hasta la posición final de la aeronave".
La evaluación preliminar del sitio evidenció, en sentido lateral, una marca continua y pronunciada de daño en la vegetación, con trayectoria ascendente desde el punto inicial de impacto hasta la posición final, donde se localizaron los restos principales de la aeronave. Esto quiere decir que la fuerza del impacto arrastró al avión hasta una pendiente elevada.
Un detalle revelador del informe confirma que “no se logró la preservación de la escena del accidente”. Esto debido a que “habitantes de la zona que accedieron al lugar realizaron la recuperación de los ocupantes y efectuaron manipulación de la escena y de componentes de la aeronave, lo cual afectó la condición original del sitio al momento del arribo del equipo investigador”.
No obstante, la Diacc aclaró que “el contenido de este Informe Preliminar no tiene el propósito de señalar culpa o responsabilidad y refleja el proceso de investigación que se adelanta, de manera independiente y sin perjuicio de cualquier otra índole de tipo legal, judicial o administrativa”.