Las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre el Banco de la República encendieron un fuerte debate político y económico en el país, generando una ola de reacciones desde distintos sectores que cuestionan el rumbo de la relación entre el Gobierno y la autoridad monetaria.

Uno de los pronunciamientos más contundentes fue el de la senadora Paloma Valencia, quien criticó la postura del mandatario frente a la entidad. La congresista aseguró que en una democracia las instituciones deben ser independientes y no estar sujetas a decisiones del Ejecutivo, advirtiendo que atacar esa autonomía podría afectar el equilibrio institucional.

Las críticas no se limitaron al Congreso. El exministro Alejandro Gaviria también reaccionó a los mensajes del jefe de Estado, señalando que habría una intención de influir en la junta directiva del banco. Según su interpretación, este tipo de posturas podrían poner en riesgo la estabilidad monetaria del país.

En la misma línea, el expresidente Iván Duque cuestionó duramente las declaraciones de Petro. A través de sus redes sociales, aseguró que las decisiones del banco buscan evitar que la inflación se dispare, y calificó como un atentado contra la institucionalidad cualquier intento de desconocer su autonomía.

Desde el sector gremial, el pronunciamiento de Camacol Colombia también elevó el tono del debate. La organización manifestó su preocupación por lo que calificó como una degradación del debate económico, señalando que estigmatizar a sectores productivos debilita la confianza y afecta la inversión.

El gremio constructor insistió en que la vivienda no debe entenderse como un gasto, sino como una inversión que dinamiza la economía y genera empleo. Además, cuestionó que se descalifique a un sector que, según indican, aporta de manera significativa al desarrollo del país.

Desde el sector gremial, el pronunciamiento de Camacol Colombia también elevó el tono del debate. | Foto: Captura de pantalla

Estas reacciones se producen en medio de la decisión del Banco de la República de aumentar la tasa de interés al 11,25%, medida que ha sido defendida por la entidad como necesaria para controlar la inflación. Sin embargo, desde el Gobierno se han expresado críticas frente al impacto de esta decisión en el crecimiento económico.

El ministro de Hacienda, Germán Ávila, también protagonizó un episodio clave al retirarse de una reunión de la junta directiva tras expresar su desacuerdo con el incremento de tasas, lo que evidenció aún más las tensiones entre el Ejecutivo y el banco central.

En redes sociales, el propio presidente Petro ha insistido en que estas decisiones favorecen a sectores financieros, mientras que otros actores políticos consideran que se trata de medidas técnicas necesarias en el contexto económico actual.

El debate ha trascendido el ámbito político y técnico, instalándose en la opinión pública como un tema central sobre el manejo de la economía y el papel de las instituciones. Mientras continúan los pronunciamientos, la discusión sobre la autonomía del Banco de la República y las decisiones del Gobierno sigue generando nuevas reacciones en distintos sectores del país.