La finca La Manuela, uno de los inmuebles más representativos que pertenecieron a Pablo Escobar, volvió a ocupar el centro de la atención pública tras conocerse la cifra exacta por la que fue vendida en una subasta oficial adelantada por la Sociedad de Activos Especiales (SAE).

El predio, cargado de historia y simbolismo por su relación con el narcotráfico, fue adjudicado por 7.700 millones de pesos, recursos que, según la entidad, ingresan directamente a las arcas del Estado colombiano.

La SAE subastó la finca La Manuela, construida por Pablo Escobar. | Foto: SAE

La propiedad está ubicada a orillas del embalse de El Peñol–Guatapé, en jurisdicción del municipio de Guatapé, y cuenta con un área aproximada de 7.826 metros cuadrados de construcción, además de una extensión cercana a las 15 hectáreas de terreno.

Durante años, este lugar fue considerado un símbolo del poder económico y criminal del extinto capo, así como un punto estratégico dentro de su red de propiedades, junto a otros bienes emblemáticos como el edificio Mónaco y la Hacienda Nápoles.

De acuerdo con la SAE, La Manuela fue durante décadas un espacio asociado a episodios de violencia, ilegalidad y ostentación. “En sus espacios se concentraron momentos de la vida íntima y familiar de Escobar, así como hechos que marcaron la historia reciente del país.

Hoy, ese pasado da paso a un nuevo capítulo enfocado en la legalidad y el interés general”, señaló la entidad al confirmar la venta del inmueble.

Con el paso del tiempo, la finca también se convirtió en un punto de interés turístico, pese a encontrarse en estado de ruina. El morbo histórico, sumado a los múltiples rumores sobre atentados, explosiones y supuestos escondites del narcotraficante, atrajo durante años a visitantes que llegaban al islote para tomar fotografías y grabar videos.

Aunque muchas de estas versiones nunca fueron confirmadas oficialmente, alimentaron la fama del lugar.

La finca La Manuela, uno de los inmuebles más representativos que pertenecieron a Pablo Escobar. | Foto: Captura de pantalla

Más allá de su pasado criminal, la SAE destacó el valor ambiental y patrimonial del predio, donde aún se conservan árboles exóticos importados desde países de África, Europa, Chile y Estados Unidos, además de especies poco comunes como magnolias y tulipanes únicos en la región. Este componente ambiental fue clave para despertar el interés de varios oferentes durante la subasta pública.

La presidenta de la SAE, Amelia Pérez Parra, subrayó que la venta de este tipo de bienes representa un triunfo institucional. “Cada propiedad recuperada y comercializada es una victoria del Estado sobre el crimen. Lo que fue adquirido con dinero ilegal hoy se transforma en recursos que benefician a los colombianos”, afirmó.