En medio de aplausos, mariachis y emotivos mensajes de agradecimiento, los abuelos y abuelas del hogar San Vicente de Paúl de Popayán celebraron el Día de las Madres con una jornada cargada de alegría, integración y reconocimiento hacia aquellas mujeres que batallaron duro gran parte de sus vidas al cuidado de sus familias.
La actividad se desarrolló en el patio La Milagrosa de esta reconocida institución de la capital caucana, donde residentes, trabajadores y visitantes compartieron un espacio especial para homenajear a las madres mayores que hoy continúan siendo ejemplo de amor, fortaleza y sabiduría, a pesar del paso de los años.
Durante la celebración se contó con las presentaciones artísticas, música en vivo y serenatas que despertaron sonrisas, lágrimas y recuerdos entre las asistentes, quienes disfrutaron de un ambiente lleno de afecto y compañía. Los mensajes de cariño hacia las madres fueron constantes durante toda la jornada, destacando el valor de aquellas mujeres que sacaron adelante a sus hijos y familias en medio de múltiples dificultades y ahora reciben un cuidado especial en esa etapa especial de la existencia.
La directora del hogar San Vicente de Paúl, la psicóloga Sandra Ibarra, señaló que este tipo de actividades buscan fortalecer el bienestar emocional de los adultos mayores y recordarles que continúan siendo fundamentales para la sociedad, todo como parte del proceso de cuidado que reciben estos noventa abuelos y abuelas.
“Hoy quisimos brindarles un homenaje lleno de amor y gratitud a nuestras madres y abuelas. Ellas representan la historia de muchas familias y son ejemplo de entrega, sacrificio y ternura. Desde el hogar trabajamos para que cada uno de nuestros residentes se sienta acompañado, respetado y valorado, porque el envejecimiento debe vivirse con dignidad, alegría y mucho afecto”, expresó Sandra Ibarra.
La directora también resaltó la importancia de que las familias y la comunidad mantengan el acompañamiento permanente hacia los adultos mayores, especialmente en una época donde muchos enfrentan situaciones de abandono, soledad o dificultades emocionales.
“Cuidar a un adulto mayor no solamente significa atender sus necesidades físicas o médicas; también implica escucharlos, compartir tiempo con ellos y hacerlos sentir importantes. Muchas veces un abrazo, una conversación o una visita tienen un impacto enorme en su salud emocional”, agregó Sandra Ibarra.
Y es que las enfermeras y trabajadores de este hogar reconocen que la salud mental y gerontología coinciden en que el acompañamiento emocional y social es fundamental para garantizar una mejor calidad de vida en la vejez, de ahí que la integración familiar, las actividades recreativas y el reconocimiento social ayudan a prevenir problemas como la depresión, la ansiedad y el aislamiento, situaciones que afectan a miles de personas mayores en el país.
Durante la jornada en Popayán, las risas, los bailes y las canciones dejaron en evidencia que el amor maternal permanece intacto a pesar de los años y que las madres mayores continúan siendo el corazón de muchas familias, porque no solamente en este hogar se adelanta esta actividad, también en otras entidades los abuelos y abuelas reciben esta clase de atenciones.
Para los organizadores, más allá de una celebración, la actividad también fue un llamado a la sociedad para valorar, respetar y proteger a los adultos mayores.
La programación concluyó con un compartir y múltiples muestras de cariño entre residentes y trabajadores, quienes reiteraron su compromiso de seguir construyendo espacios donde los adultos mayores puedan vivir con tranquilidad, respeto y felicidad.