Sorpresa, inconformidad y desconcierto fueron algunas de las reacciones que se generaron en una comunidad católica de Armenia luego de confirmarse que un hombre se hizo pasar por sacerdote y celebró ceremonias religiosas durante más de un año sin contar con autorización oficial de la Iglesia Católica.
El caso motivó la intervención de la Diócesis de Armenia y abrió cuestionamientos sobre los mecanismos de control dentro de la parroquia afectada.
Los hechos ocurrieron en la parroquia San Juan María Vianney, ubicada en el barrio La Grecia, donde el hombre identificado como Guillermo de Jesús Zapata Arango ejerció funciones propias del clero, entre ellas la celebración de misas y otros actos litúrgicos.
Según se conoció posteriormente, el individuo no contaba con aval canónico ni reconocimiento por parte de ninguna diócesis, pese a haber desarrollado estas actividades durante un periodo prolongado.
Tras la verificación de la información, la Diócesis de Armenia emitió un comunicado oficial en el que aclaró que el hombre no se encontraba en comunión canónica con la Iglesia Católica Apostólica y Romana.
En el mismo documento, la autoridad eclesiástica precisó que su supuesto ministerio no estaba reconocido por esta ni por ninguna otra diócesis, por lo que no estaba autorizado para presidir ceremonias religiosas en nombre de la Iglesia.
Asimismo, la Diócesis explicó que las celebraciones realizadas por el falso sacerdote no tienen validez sacramental. No obstante, hizo énfasis en que los feligreses que asistieron a dichas ceremonias lo hicieron de buena fe y que, por esta razón, no existe responsabilidad moral alguna por parte de la comunidad que participó en los actos religiosos.
La revelación del caso generó malestar entre varios miembros de la parroquia, quienes expresaron su inconformidad por el tiempo que transcurrió sin que se detectara la falta de acreditación del supuesto sacerdote. Algunos feligreses cuestionaron que durante más de doce meses nadie hubiera verificado su condición, considerando que ejercía funciones visibles dentro de la vida parroquial.
“No es posible que durante tanto tiempo este señor se hiciera pasar por sacerdote sin que se confirmara su legitimidad”, manifestó uno de los asistentes a la parroquia, reflejando el sentir de quienes consideran que hubo fallas en los controles internos.
Sin embargo, otros integrantes de la comunidad manifestaron sentimientos encontrados frente a la situación. Según sus testimonios, el hombre había logrado establecer cercanía con los fieles y desempeñarse activamente dentro de la comunidad, lo que generó confianza entre quienes participaron en su labor pastoral sin conocer la irregularidad de su situación. Para algunos, la forma en que se conocieron los hechos resultó dolorosa y desconcertante.
Ante lo ocurrido, la Diócesis de Armenia informó que brindará acompañamiento espiritual a la comunidad afectada, con el fin de ayudar a superar el impacto generado por esta situación. Además, anunció que en los próximos días será designado un sacerdote debidamente autorizado para retomar las celebraciones religiosas en la parroquia San Juan María Vianney y restablecer la normalidad en la actividad litúrgica del sector.