Unas contundentes palabras pronunció la presidenta de la Corte Constitucional, Paola Meneses, quien advirtió que tanto la ciudadanía colombiana como todos los poderes públicos deben defender la Constitución de 1991 y la independencia de los jueces.
Así lo hizo la magistrada durante la apertura del evento de conmemoración de los 35 años en que fue promulgada la actual Constitución Política de Colombia.
“La independencia judicial es el pilar de este edificio. Si los jueces perdemos la autonomía para fallar y nos sometemos al vaivén de las pasiones políticas o a las presiones de los poderes de turno, la Constitución se convierte en un pergamino inútil”, expresó Meneses durante su intervención.
La jurista hizo memoria de los difíciles años que vivió el país a finales de los años ochenta, cuando “lo natural era morirse de manera violenta”, y destacó cómo la Constitución de 1991 fue una especie de acuerdo de paz en el que estudiantes, indígenas y diferentes sectores pudieron sentarse con partidos políticos tradicionales para establecer unas pautas comunes.
Además, destacó la defensa del alto tribunal que actualmente preside porque, a su juicio, es sinónimo de protección de los ciudadanos y sus derechos.
“Defender a la Corte no es defender a las personas que circunstancialmente ocupamos estas magistraturas, es defender el derecho del ciudadano de a pie a encontrar un límite infranqueable frente a los abusos del poder. Todos los servidores públicos estamos vinculados a la más alta responsabilidad de un actuar ético subordinado a los mandatos de la Carta Política”, destacó.
También celebró la labor que ha cumplido la Corte de llevar esos principios establecidos en el papel a la realidad. “El gran desafío consistía en volver vivo el derecho en el papel”.
Sin embargo, señaló que 35 años después es uno de los momentos de mayor desafío, pues hay una pérdida de credibilidad en la democracia por parte de un alto número de ciudadanos.
“Nuestra historia constitucional no se ha construido de manera aislada, al contrario, ha sido como una obra colectiva que ha aprendido a escuchar y a hablar en la diversidad de sus lenguas. Sin la Constitución no es posible la democracia, y sin democracia la dignidad es inalcanzable”, dijo.
La juez constitucional igualmente expresó su admiración por la Asamblea Nacional Constituyente al integrar a distintos sectores que se veían como adversarios, como líderes indígenas, guerrilleros desmovilizados, pastores religiosos, estudiantes o políticos liberales y conservadores.
“Mientras persistan las deudas históricas en las regiones y las libertades de los más vulnerables sigan amenazadas, la promesa estará incompleta. Pero el camino para cerrar esas brechas nunca será destruir la brújula; el camino es seguir sus coordenadas con mayor rigor y honestidad”.