Las autoridades colombianas anunciaron la captura en Medellín de dos ciudadanos extranjeros requeridos por la justicia internacional, en lo que calificaron como uno de los golpes más recientes contra el crimen organizado transnacional con operaciones en la región.
Se trata del ciudadano italiano Roberto Nastasi, buscado por las autoridades de su país por delitos asociados al narcotráfico internacional, y del panameño Jean Carlo Valderrama, alias “Balín”, señalado miembro de una estructura criminal con control territorial en su país.
Las detenciones fueron realizadas en coordinación con Interpol, la Policía, la Fiscalía General de la Nación y autoridades de otros países. Según información oficial, Nastasi era requerido por la justicia italiana por asociación para delinquir con fines de tráfico internacional de estupefacientes, especialmente clorhidrato de cocaína en grandes cantidades.
Las investigaciones lo señalan como uno de los principales enlaces entre el Clan del Golfo y organizaciones mafiosas en Italia. El hombre se ocultaba en Guayaquil, Ecuador, donde se hacía pasar por empresario, pero mantenía vínculos personales en Medellín, ciudad que visitaba con frecuencia.
A partir de labores de inteligencia y cooperación judicial internacional, las autoridades lograron ubicarlo y coordinar su captura. En el mismo operativo contra redes criminales transnacionales, fue detenido alias “Balín” en el marco de la operación denominada “Sin Fronteras”.
Durante el procedimiento también fueron capturadas otras cuatro personas y se incautaron armas de fuego y equipos de comunicación.
Valderrama es señalado como uno de los principales jefes de la pandilla conocida como “Los Sam 23” o “Jordan 23”, una organización delictiva con presencia en el distrito de San Miguelito, en Panamá, vinculada a actividades como microtráfico, extorsión, sicariato y robos.
Las autoridades sostienen que el detenido había llegado a Medellín hace cerca de un año para fortalecer alianzas criminales relacionadas con tráfico de drogas, armas y lavado de activos.
Funcionarios locales indicaron que estas estructuras utilizaban redes criminales en Medellín para obtener protección, logística y movilidad, a cambio de recursos provenientes de economías ilícitas, lo que contribuía a financiar la violencia urbana.
Las capturas se producen en un contexto de mayor cooperación internacional en materia de seguridad. Medellín alberga una sede de Interpol y cuenta con acceso a múltiples bases de datos internacionales, lo que ha permitido un aumento sostenido de detenciones de personas con requerimientos judiciales en el exterior durante los últimos años.
Las autoridades señalaron que las operaciones buscan evitar que organizaciones criminales extranjeras utilicen la ciudad como refugio o centro de articulación para actividades ilegales con alcance regional y global.