Los campesinos de la zona rural de El Patía y otras localidades del sur Cauca adelantan una masiva movilización por las calles de El Bordo, cabecera municipal de esa población, para expresar su rechazo frente al regreso de las fumigaciones a sus territorios.

Por eso, y cargando alimentos, ollas y hasta algunas carpas, cerca de 7.000 campesinos que se ganan la vida en los cultivos de uso ilícito se reunieron primero en el sector de El Estanquillo para después marchar hasta el área urbana de El Bordo, todo con el firme propósito de exigir al gobierno nacional cumplir lo pactado con las comunidades de encontrarle otra solución al tema de los sembrados de coca en esta región del país.

Las comunidades de municipios como Argelia, El Tambo, El Patía y Balboa, entre otros, se ganan la vida en los cultivos de coca. | Foto: Francisco Calderón

“En este momento estamos en una movilización y resistencia del sur del Cauca en contra de la fumigación con glifosato. Salimos toda la cordillera, también parte de Balboa, municipio de El Tambo, López de Micay, entre otros. Estamos concentrados ya para salir a los puntos de encuentro en contra del regreso de las fumigaciones porque eso es acabar con nuestras vidas, porque se contamina los ríos y quebradas; por ende, es atentar contra la existencia y el medio ambiente”, expresó Oliver García, campesino patiano.

Por eso, y como desde el pasado mes de diciembre se confirmó que la Policía Nacional, a través del grupo antinarcóticos, empezará con las fumigaciones desde aeronaves no tripuladas en este municipio, los campesinos de esta zona del país no dudaron en movilizarse para oponerse a esta clase de intervenciones en sus veredas y corregimientos.

“Algunos periodistas, de medios tradicionales, nos acusan de que estamos defendiendo la coca y al narcotráfico, no señores, nosotros somos campesinos que estamos entre estos cultivos de uso ilícito es por física necesidad, para poder comer, además, como somos quienes trabajamos la tierra, entonces también marchamos porque sabemos que con el glifosato destruyen nuestros territorios, por eso ahora somos cerca de 700 trabajadores agrarios que le decimos no a las fumigaciones”, agregó Oliver García, quien participa en esta actividad, la cual posiblemente se extenderá durante todo el día.

Por eso, lentamente, organizados, estos campesinos recorren las calles de esta localidad del sur del Cauca, buscando después reunirse en la cancha Lalo Castillo, donde adelantarán una asamblea comunitaria para decidir que más acciones van adelantar para cumplir con el objetivo de evitar que sustancias químicas sean esparcidas en sus territorios.

Como bien lo dicen los integrantes de la Asociación Campesina Agroambiental de la Cordillera del Patía, Agropatía, en estos momentos existe la voluntad política y social de frenar la siembra de hoja de coca, siempre y cuando el Estado garantice una propuesta seria de concertación que asegure la supervivencia económica de las familias campesinas en los territorios.

Entre los puntos centrales de la movilización, Agropatía plantea la necesidad de un pacto por la sustitución, que incluya acceso efectivo a tierras, infraestructura técnica y canales reales de comercialización, como alternativa integral a los cultivos ilícitos.

Las movilizaciones de los campesinos cocaleros iniciarán en las próximas y tendrán como epicentro la ciudad de Popayán. | Foto: Francisco Calderón

Asimismo, expresan un rechazo total a las fumigaciones con glifosato, tanto aéreas como terrestres, al considerar que esta política afecta la salud, la seguridad alimentaria y profundiza la pobreza rural.

“Exigimos la instalación de una mesa de diálogo regional con delegados de alto nivel del Gobierno Nacional, con el propósito de formalizar una ruta de transición productiva sostenible, construida de cara a la comunidad y en el marco de la jornada de movilización permanente anunciada, pero que se cumplan, no como siempre se ha hecho de prometer y después si darnos garrote y no soluciones”, expresaron los integrantes de esta movilización.

Además, los campesinos señalan que la coca ha sido durante años la única alternativa ante el abandono estatal, pero reiteran su disposición a apostarle a la legalidad, siempre que el Gobierno ofrezca garantías reales y no medidas que califican como perjudiciales.

Finalmente, Agropatía y campesinos hicieron un llamado a la opinión pública y a las autoridades para respaldar una salida dialogada al conflicto rural en la región, bajo la consigna: “Por una cordillera productiva y en paz: sustitución concertada y con dignidad”.

"Queremos que solución sea represiva y militar, acá el campesinado están listo para trabajar en los planes productivos y alternativos que anunciaron con ese plan Cauca", expresaron los campesinos cocaleros. | Foto: Francisco Calderón