Millones de motociclistas en Colombia utilizan el casco todos los días como principal elemento de protección. Sin embargo, existe un aspecto que muchos desconocen: aunque estos implementos no cuentan con una fecha de vencimiento visible, sí tienen una vida útil limitada y deben reemplazarse cuando dejan de garantizar las condiciones para las que fueron diseñados.

Especialistas en seguridad vial advierten que con el paso del tiempo los materiales internos del casco pierden resistencia, reduciendo su capacidad para absorber la energía de un impacto y proteger la cabeza del conductor en caso de un siniestro. Por ello, no basta con que el casco luzca en buen estado exteriormente para seguir utilizándolo.

La vida útil de un casco depende de factores como el uso, la exposición al ambiente y las recomendaciones del fabricante. | Foto: Nicolas Linares

Los cascos están fabricados para deformarse de manera controlada durante un accidente y así disminuir la fuerza que recibe la cabeza. Precisamente por cumplir esa función, un impacto importante puede comprometer su capacidad de protección, incluso cuando no existan grietas o deformaciones visibles.

Además del desgaste natural, la exposición permanente al sol, la humedad, el sudor, algunos productos químicos y los pequeños golpes cotidianos deterioran progresivamente la espuma y los materiales internos responsables de absorber la energía durante una colisión.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el uso correcto del casco reduce en más del 40 % el riesgo de muerte y cerca del 70 % el riesgo de lesiones graves en motociclistas involucrados en accidentes de tránsito. Sin embargo, esa protección depende de que el casco esté certificado, sea utilizado correctamente y conserve las condiciones para las cuales fue diseñado.

Según datos citados en el informe, actualmente el 79,2 % de los motociclistas colombianos utiliza casco, de acuerdo con el Observatorio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. No obstante, cerca de uno de cada cinco usuarios aún lo emplea de manera inadecuada, reduciendo significativamente su nivel de protección.

Utilizar un casco certificado y en buenas condiciones puede reducir significativamente el riesgo de lesiones graves en caso de accidente. | Foto: Nicolas Linares

Cinco aspectos que todo motociclista debería revisar

La iniciativa Movemos Colombia recomienda verificar periódicamente varios aspectos antes de continuar utilizando un casco:

  • Que tenga una certificación vigente y visible, como NTC 4533, ECE 22.05, ECE 22.06 o DOT/FMVSS 218.
  • Que no haya sufrido impactos previos.
  • Que las correas, el sistema de retención y el acolchado interior se encuentren en buen estado.
  • Que la visera sea transparente y no presente rayones que afecten la visibilidad.
  • Que corresponda a la talla adecuada, ajuste correctamente y permanezca abrochado durante todo el recorrido.

La regulación colombiana exige que los cascos comercializados en el país cumplan con los reglamentos técnicos vigentes, cuenten con la certificación correspondiente y no presenten modificaciones estructurales que afecten su desempeño.

Actualmente, uno de los retos sigue siendo fortalecer las labores de inspección, vigilancia y control para garantizar que los productos disponibles en el mercado cumplan con los estándares de seguridad exigidos.