Durante una audiencia territorial de aporte de verdad de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) realizada este jueves 23 de abril del 2026, un grupo de militares retirados compareció para dar su versión de los hechos sobre la masacre de San José de Apartadó, sucedida el 21 de febrero de 2005 en el Urabá antioqueño.
En este crimen, fueron asesinadas en las veredas La Resbalosa y Mulatos Medios ocho personas, entre ellas tres niños, por parte de los paramilitares del Bloque Héroes de Tolova de las AUC en una alianza criminal con miembros de la Brigada XVII del Ejército Nacional.
En aquella época, durante los primeros días, el Gobierno Nacional atribuía la masacre a la guerrilla de las Farc. Sin embargo, posteriormente se descubrió que fue un crimen de Estado, debido a la participación del Ejército.
Para este evento, las familias de las víctimas llevaron retratos de sus parientes difuntos y encendieron una vela en señal de memoria. Asimismo, adornaron el altar con flores, cacao y plátanos.
Orlando Espinosa Beltrán, capitán en ese momento de la Brigada XVII, fue el primero en tomar la palabra. Lamentó que campesinos inocentes hayan sido arrebatados.
“Pienso en el silencio que quedó en las casas vacías, en los abrazos ausentes, en las familias que han tenido que aprender a vivir con la pérdida. Necesito decirles que lo siento, lo siento de verdad. La memoria es lo único que protege la dignidad de quienes ya no pueden hablar”, expresó Espinosa.
Inmediatamente, como contrarespuesta, intervino Nélida Guerra Tuberquia, hermana de Luis Eduardo Guerra, uno de los asesinados.
“Pedimos que asuman su responsabilidad y se comprometan con la verdad. Que estos hechos no queden en la impunidad. Exigimos que limpien el nombre de estos niños y de los adultos campesinos que fueron injustamente señalados como guerrilleros. Una mentira cruel utilizada para encubrir el daño causado. Mi hermano era responsable, amable, honesto, consejero y amoroso. Tenía 35 años. Su hijo Deyner, mi sobrino, era un niño con muchos sueños”, pidió Guerra.
Minutos después, Espinosa Beltrán volvió a tomar la palabra para protagonizar uno de los momentos más destacados de la audiencia territorial de aporte de verdad. Allí, reveló que un alto oficial ordenó hacer un operativo con “guías paramilitares” que indicaban en qué zonas había presencia guerrillera.
“Hubo un descalabro militar en El Porroso, donde murieron 22 soldados. El general Mario Montoya ordenó ubicar al grupo insurgente responsable y dio la orden expresa de que si en esa operación militar no había guías (paramilitares) no se hacía la operación. Con esa información, la Brigada Diecisiete construyó su orden de operación y el 15 (de febrero) se emitió la orden de operaciones”.
Y agregó: “El coronel Duque, que era el comandante de ese batallón, ya llevaba un tiempo en la región y tenía en su memoria qué era la comunidad y para él la comunidad de San José de Apartadó era un nido de guerrilla”.