Por: Mario Andrés Lozada Tezna
Lo que prometía ser una jornada habitual de entrenamiento para las promesas del fútbol local terminó convertida en una lección imborrable de solidaridad y trabajo comunitario. En medio de la emergencia desatada por un incendio forestal que amenazaba las laderas en la Avenida de los Cerros con calle 62, un grupo de jóvenes pertenecientes al Club Ciclones decidió cambiar temporalmente los guayos y la pelota por la valiente tarea de apoyar a los cuerpos de socorro.
Estos deportistas, jóvenes provenientes de diferentes regiones del país —como el departamento del Chocó— que residen en Cali persiguiendo el sueño de llegar a las grandes ligas del fútbol profesional, no dudaron en actuar cuando vieron que las llamas avanzaban peligrosamente hacia su lugar de residencia.
“Nosotros nos caracterizamos por ayudar mucho. Como esto está cerca de nuestra casa, también nos podía afectar si bajaba el fuego. Decidimos salir y apoyar en lo que podíamos”, relató Wimar Dairon Palacio, uno de los integrantes del equipo que dejó de lado el cansancio físico para sumarse a la línea de contención.
Lejos de resguardarse, los muchachos se sumaron a las labores como voluntarios y rescatistas improvisados. Su oportuna intervención no solo protegió su entorno inmediato, sino que se convirtió en un apoyo crucial para los Bomberos de Cali en un momento de alta exigencia operativa. El esfuerzo de estos jóvenes no pasó desapercibido.
Al término de la jornada y tras controlar el fuego en el sector, los bomberos profesionales rindieron un emotivo reconocimiento a la brigada juvenil. Entre aplausos, agua para refrescarse y palabras de agradecimiento, el cuerpo de socorro destacó el compromiso de los deportistas, resaltando que sin su valioso apoyo en equipo la tarea de apagar el incendio en la parte alta habría sido significativamente más compleja.
Para la comunidad de la zona, el gesto de los integrantes del Club Ciclones trasciende el ámbito deportivo. En un contexto urbano donde muchas veces la juventud enfrenta estigmas o barreras sociales, este episodio demuestra el poder transformador del deporte y los valores humanos que se cultivan dentro de estas escuelas de formación. La empatía, el sentido de pertenencia y el trabajo en equipo, herramientas habituales en el terreno de juego, resultaron decisivos para afrontar una crisis real.
“En algún momento nos tendrán que ayudar a nosotros también, así como ellos necesitaron de nuestra ayuda en estos momentos”, reflexionó Palacio con madurez, sintetizando el espíritu de fraternidad que caracterizó la jornada.
La historia de los Ciclones en los cerros de Cali deja una huella que va más allá de la tabla de posiciones o el resultado de un partido. Demuestra que el talento de estos futuros futbolistas no se limita al control del balón, sino que se extiende a su capacidad para responder con coraje y generosidad cuando su comunidad más lo necesita.