La Semana Santa es un tiempo para restablecer esa conexión espiritual con la fe católica y las enseñanzas de Jesucristo, cuando las personas asumen una actitud más calmada frente a las obligaciones diarias y buscan la contemplación religiosa. Aunque muchos, por otro lado, también aprovechan estos días para tomarse unas vacaciones, viajando a playas y haciendo turismo.

En este sentido, para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el descanso en fechas como esta y otras, resulta no solo merecido para los trabajadores, sino fundamental para su salud mental.

Las personas requieren periodos de descanso e inactividad para reponer sus facultades físicas y mentales. De lo contrario caerán en burnout. | Foto: Imagen generada con ChatGPT

Según la OMS el estrés laboral crónico y el burnout están impactando directamente la salud mental y la productividad a nivel global, “al punto de que el agotamiento fue reconocido oficialmente como un fenómeno asociado al trabajo”, según informó en comunicado Coomeva.

La organización estima que enfermedades mentales como la depresión y la ansiedad tienen un costo en la economía mundial, dado que afectan la productividad: se trataría 1 billón de dólares al año en pérdidas debidas a la falta de descanso adecuado.

Según el comunicado, en Colombia la situación no es menor. “De acuerdo con el Ministerio de Salud y Protección Social, los trastornos mentales, especialmente ansiedad y depresión, vienen en aumento, con impactos directos en la calidad de vida y el desempeño laboral”.

Las horas necesarias de sueño y en las condiciones adecuadas son básicas para tener mejor rendimiento laboral. | Foto: Imagen generada con ChatGPT

Esta problemática tiene una razón neurológica: el cerebro y el cuerpo necesitan el reposo no funcional, es decir, dejar de trabajar o realizar actividades para reponer sus energías y reconfigurar sus funciones cognitivas.

Como explica la neuropsicóloga Jenny Cabrejo, “la pausa no es solo emocional, es neurológica. Cuando descansamos, el cerebro activa redes que permiten procesar información, regular emociones y sostener funciones ejecutivas como la atención, la memoria de trabajo y la toma de decisiones. Sin esos espacios, el sistema simplemente colapsa”.

“La falta de descanso reduce la eficiencia de la corteza prefrontal, encargada de la atención y el control, y aumenta la reactividad de la amígdala, asociada al estrés y la irritabilidad”, añade Cabrejo.

La neurociencia descubrió que cuando las personas descansan se activa la llamada “red neuronal por defecto”, que ayuda a reponer las funciones de la memoria, la creatividad y la toma de decisiones. Pero, las dinámicas de hiperproductividad actuales, han generado rutinas donde las personas cada vez tienen menos tiempo para descansar adecuadamente.

Cuando una persona no dedica tiempo al reposo, a como se dice popularmente “no hacer nada”, su mente y cuerpo se extenúan hasta manifestarse en bajo rendimiento laboral y profesional, como olvidos frecuentes mayor reactividad emocional, ansiedad y altos niveles de cortisol.

Dormir y descansar no es un lujo, sino una forma que exige el cuerpo para dar todo su rendimiento. | Foto: Imagen generada con ChatGPT

Para la neuropsicóloga, los días de Semana Santa, más allá de cualquier creencia, “representan una oportunidad concreta para hacer una pausa consciente”. Por eso recomienda:

• Establecer límites claros entre trabajo y descanso, respetando horarios definidos.

• Promover la desconexión digital en los espacios personales y familiares.

• Mantener hábitos de sueño regulares que favorezcan la recuperación mental.

“Descansar no es un lujo: es una condición neurobiológica para pensar, regularse y rendir”, subraya.