Juan, el técnico que supo cargar con la 'Cruz' del campeón en el América de Cali

Diciembre 27, 2020 - 08:00 p. m. 2020-12-27 Por:
Redacción de El País
Juan Cruz Real

Juan Cruz Real, técnico del América de Cali.

Vizzorimage - Dimayor / El País

Tras ser el timonel del América de Cali en la consecución de la estrella 15 a expensas de Santa Fe, Juan Cruz Real puede lanzar su propia marca de tapabocas, apropiados para la terrible pandemia que aún no cesa y para su actual trasegar en el cuadro rojo.

El estratega argentino llegó a un cuadro escarlata que le ponía la vara más alta posible para su rendimiento, pues venía de ser campeón, logro que nunca había conseguido el gaucho en su corta carrera como técnico.

Su llegada no fue bien recibida por la hinchada escarlata, que añoraba la figura del brasilero Alexandre Guimaraes y que no veía en Cruz Real, exentrenador de Belén (Costa Rica), Estudiantes de Mérida (Venezuela), Alianza Petrolera y Jaguares de Córdoba, un técnico con el suficiente bagaje para sostener la grandeza del cuadro americano.

Sin embargo, Tulio Gómez se la jugó con él y el bueno de Juan supo demostrar cuál era la razón de esa confianza.

Su camino como ‘Diablo’ inició el 13 de julio, pero su primer encuentro se dio apenas en septiembre, cuando debutó con un triunfo en Barranquilla ante Junior en el duelo de ida de la Superliga.

No obstante, el inicio no fue fácil, pues el juego del equipo dejaba muchas dudas y los resultados no acompañaban: América perdió la Superliga tras caer de local ante los ‘Tiburones’ y no pudo mantenerse en torneo internacional, al ser último de su grupo en la Copa Libertadores.

En la máxima competición continental, Cruz dirigió cuatro encuentros con un saldo de tres empates y una derrota.

Es cierto que las desconcentraciones y la suerte jugaron en contra de las aspiraciones escarlatas, que perdieron en las últimas de cambio puntos muy importantes ante Internacional y Gremio de Porto Alegre.

A pesar de lo anterior, la crítica contra el técnico siguió siendo implacable. Las declaraciones de él, donde parecía estar ausente la autocrítica, tampoco ayudaban.

En Liga, pese a un cierre con dos derrotas consecutivas en condición de local, la escuadra roja consiguió los puntos necesarios para clasificar séptimo.

Al tiempo, fue mostrando cuestiones muy interesantes, sobre todo la intención de sostener una presión alta en el campo rival, lo que le permitió conseguir varias anotaciones fecha tras fecha, y la inclusión de jugadores jóvenes en la nómina, aún cuando su entrada significaba ‘cargarse’ a jugadores emblema de la decimocuarta estrella americana.

De su mano se hicieron titulares indiscutibles el central Pablo Ortiz, el volante Luis Sánchez —que retornó de su periplo por el Saint Etienne de Francia con la misma picardía de siempre— y el extremo Santiago Moreno.

El primero de los campeones en caer fue Juan Pablo Segovia, que empezó a tener un rol secundario hasta salir del equipo antes de la final. Después fue el turno de Carlos Sierra y, por último, el de Rafael Carrascal.

Si algo demostró el estratega nacido en Tandil fue carácter y decisión. Se atrevió a entregarle a Yesus Cabrera la responsabilidad de llevar los hilos del equipo en el mediocampo, determinación que no había tomado ningún otro entrenador escarlata. El último fue Huberth Bodhert en Once Caldas y Real Cartagena.

Lo mejor de Juan Cruz Real y de su América llegó en las instancias finales. Situación que más que un deseo es una necesidad en un torneo como el colombiano, que presenta una fase de esprint final.

No les ganó a Nacional ni a Junior en el Pascual, pero tuvo la valentía de plantear un juego ofensivo en dos de las plazas más complicadas del país.
En la final, más que victimizarse ante el favoritismo del equipo rival, la ‘Cruz’ americana confió en lo que le venía funcionando y corrigió aquellas cosas que hacían sufrir a sus hinchas.

Así, el cuerpo técnico escarlata le dio un giro a su realidad y a la percepción que existía en la hinchada.

Aún cuando su continuidad es una incógnita, pues se habla de varias ofertas en el fútbol del exterior, Juan Cruz Real se ganó, al menos, el derecho a decidir si quiere seguir.

Sean o no las toldas del quince veces campeón el futuro próximo del argentino, lo seguro es que quedará su nombre grabado con letras de oro en la historia americana.

Se recordará como supo escribir una hincha escarlata en redes sociales días antes de la consagración, que en el año del tapabocas, Cruz presentó la ‘marca’ más efectiva.

Claro está, con el apoyo inconmensurable de los jugadores a los que les entregó su confianza y que hoy, 28 de diciembre, lo tienen llevando el primer trofeo a sus vitrinas, sin que se trate de una inocentada.

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