El pianista que lleva su música a comunidades azotadas por la violencia en Colombia

El pianista que lleva su música a comunidades azotadas por la violencia en Colombia

Octubre 23, 2018 - 11:40 p.m. Por:
Susana Serrano Arango / Semillero de Periodismo UAO- El País
Diego Franco

El músico Diego Franco es feliz compartiendo con niños, jóvenes y adultos de comunidades menos favorecidas. Hasta ellas llega con un piano en el que toca música clásica y colombiana.

Cortesía para El País

Un viaje de aproximadamente diez horas es lo que le espera a Diego Franco cada vez que quiere seguir cumpliendo sus sueños. Una vez al año viene desde Francia, país en el que hoy en día reside, hasta Colombia, para compartir sus saberes musicales en los sectores menos favorecidos y más azotados por la violencia del país, a través de su proyecto PianoMóvil.

“PianoMóvil es, entre muchas cosas, una manera de decir a los niños que los queremos, que su desarrollo y su porvenir nos importan. Es decir a los músicos y profesores locales que admiramos su trabajo y sus esfuerzos, que no están solos. Es recordar a las comunidades que sus aspiraciones son legítimas, e intentar recordar al Ministerio de Cultura que el compromiso de llevar educación y cultura puede ser una aventura apasionante que nos sorprenda a todos con lo infinito del potencial humano”, afirma el músico a quien la pasión con la que comenzó esta travesía aún no se le ha borrado.

Franco es un bogotano músico de profesión. Sus estudios los inició en su ciudad natal, en la Universidad del Bosque. Obtuvo su título como pianista y pedagogo en la École Normale de Musique de París. Tiene un magíster en musicología y mediación de la Universidad París 8 Saint-Denis y es profesor del Conservatorio de Música, Danza y Arte Dramático de Villepinte, y es pianista acompañante para el Conservatorio del Distrito XII de la Ciudad Luz.

Pero ningún trabajo lo llena tanto como el de pianista viajero, que le permite ver las sonrisas de los niños a los que les enseña música en pueblitos olvidados de su tierra, donde las balas parecen haber silenciado los sueños. Está tan orgulloso de su proyecto, que todo lo que gana con sus conciertos realizados en París, los dona para la causa con la cual ha soñado desde niño.

“Crear una asociación sin ánimo de lucro en Colombia no es sencillo; hacerlo primero en Europa fue de mucha ayuda. Aquí hay más cultura de donaciones, grandes o pequeñas, y de voluntariado. Es muy importante que el sector asociativo y de entidades sin ánimo de lucro se desarrolle en Colombia”, comenta al otro lado de la línea, desde la capital francesa.

Lea también: 'Ezio, el misionero italiano que traduce la Biblia a la lengua indígena de Toribío, Cauca'.

En 2014 se fundó Euphonia, bajo el estandarte de llevar la cultura musical por Colombia y demostrar a los niños que existen formas diferentes de pensarse la vida.

Antes de iniciar, Franco también encontró en Francia colombianos que, al igual que él, buscaban formas de ayudar a su país, aunque estuvieran lejos. Muchos de ellos se unieron a la causa. Hoy el grupo base consta de 9 personas y en Colombia actualmente hay 15 voluntarios, todos con la convicción de que la música juega un papel importante en la vida de las personas.

El bogotano es ambicioso y espera que a futuro la fundación pueda comprarse su propio piano de cola y un camión para transportarlo. Por el momento, PianoMóvil solo puede hacer una gira anual de aproximadamente tres días, por algunos pocos sitios del país y con el alquiler del instrumento y del transporte.

“Hemos visitado lugares como Ciudad Bolívar y la Avenida Chile en Bogotá; Usabá, Represa del Muña, en Sibaté, Tabio, en Cundinarca; San Juan de Betulia, en Sucre; Rovira, en Tolima, Belén de los Andaquies y el resguardo indígena Inga en Yurayaco, Caquetá. Esperamos que sean muchos más. Actualmente recibimos más invitaciones de las que podemos cubrir”, dice el pianista, deseoso de poder hacer una gira más grande, a nivel nacional, para que nadie se quede por fuera.

Por el momento él y el equipo de voluntarios solo pueden hacer una visita al lugar, pero no hacen un proceso de acompañamiento. Sin embargo, han reconocido que su trabajo es efectivo: algunos de los niños con los que interactúan se unen a escuelas de música o conforman bandas tras su visita.

“Somos una estructura pequeña, nuestra vocación no es realizar el trabajo de formación y seguimiento que corresponde al Estado. Pero logramos crear espacios de encuentro, de creación e intercambio. Estamos creando una red entre los lugares que visitamos para enriquecer mutuamente los procesos. Con el tiempo, queremos que Euphonia sea una fuerza propositiva en el debate nacional, en lo que concierne a la educación y a la cultura”, dice Franco.

Diego Franco

El anhelo de Diego Franco es que la fundación Euphonia pueda comprarse su propio piano de cola y un camión para transportarlo.

Archivo Fundación Euphonia, especiales para El País

PianoMóvil es un proyecto que nació desde el corazón y busca transformar la vida de las personas, es una iniciativa que empodera a la población y abre nuevos caminos a los niños para su futuro.

Un lugar para todos

“Aunque el proyecto tiene un énfasis en los niños, está abierto para todo público. Hemos tenido grupos de todas las edades: jóvenes, adultos, tercera edad. El factor común es el deseo de aprender, la curiosidad. También invitamos a los músicos locales a participar. En cuanto a los niños, la alianza con escuelas o profesores locales siempre ha sido esencial”, aclara Franco.

Las giras son ordenadas, hacen un cronograma especial para cada sitio, pero tienen una estructura similar: lo primero es un concierto en la noche del día que llegan, bien sea de música clásica o música colombiana, de compositores colombianos, sea tradicional o académica. A la mañana siguiente se tienen talleres con los niños. Al mediodía es el encuentro con los músicos del lugar y en la noche es el segundo concierto, donde se monta a la tarima todo aquel que quiera intervenir.

“Las poblaciones que visitamos son elegidas por las invitaciones que nos hacen. Tenemos en cuenta si hay alguien en el lugar que esté dispuesto a invertir tiempo y energía a la par con nosotros y el deseo de la comunidad de recibirnos”, concluye Franco.

La gira que hace el músico bogotano Diego Franco y los voluntarios que lo ayudan, “ha sido un espacio para redescubrir y valorar la práctica musical”.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad