Fiestas y pólvora

Fiestas y pólvora

Noviembre 30, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Para que la pólvora no cause tragedias en el Valle durante las fiestas de Navidad y fin de año que comienzan hoy, se necesita un cambio en las costumbres y en la cultura de los ciudadanos.

Si ese propósito no se logra, no habrá ningún decreto prohibiendo su comercialización y uso que cumpla el cometido de proteger a las personas.

El problema no es la pólvora en sí, como tampoco lo son las empresas legales que producen los fuegos pirotécnicos y generan empleo durante todo el año, como aquellas que se encuentran en el municipio de Candelaria.

La amenaza está en las fábricas clandestinas donde la seguridad es lo que menos importa.

Y en la irresponsabilidad de los ciudadanos que se ponen en riesgo, junto a los niños o a quienes los rodean, aun sabiendo los peligros que conlleva el uso de la pólvora sin las debidas precauciones.

Por ello hay que insistir en que los fuegos artificiales cumplan normas mínimas de seguridad y su manipulación se entregue a personas expertas y autorizadas.

Para celebrar con alegría no hay que poner en peligro la integridad o la vida de nadie, mucho menos la de los menores de edad.

Sin ese cambio en la cultura será difícil evitar los accidentes y que el Valle sea el segundo departamento donde más casos de personas quemadas con pólvora se presenten en diciembre.

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