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Geografía, ciudad, historia
Son 13 ciudades de las que actualmente la gran mayoría de las personas por todo el mundo nada saben de ellas y ni siquiera las identifican
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23 de jul de 2026, 12:30 a. m.
Actualizado el 23 de jul de 2026, 12:30 a. m.
En el libro del investigador interdisciplinar Owen Rees, especializado en historia antigua, titulado: En los confines del mundo. Una nueva historia de la antigüedad, 2025, los interesados en la historia y las ciudades se podrán enterar del relevante papel que jugaron muchas ciudades en la historia de Occidente, pero que después pasaron a ser ignoradas cuando perdieron su importancia, y actualmente son desconocidas. Como escribió Eurípides en Medea, 539-541, el héroe griego Jason le dijo a su esposa Medea después de que ella lo ayudara a encontrar el vellocino de oro, y liberándola de una vida bárbara: “Todos los helenos se enteraron de que eres sabia y adquiriste renombre. Pero si habitaras en remotos confines, no existiría tu prestigio” (p. 7).
El caso es que, tal como lo escribe Owen Rees: “Según la mayoría de los autores clásicos, los confines del mundo eran los dominios de una humanidad monstruosa” (p. 7). De las 13 ciudades estudiadas por Rees, agrupadas en cuatro capítulos: Prehistoria, El Mundo Griego, El Mundo Romano, y, Más allá del Mundo Clásico, se ha obtenido en las últimas décadas mucha más información gracias a la arqueología que ha permitido reconsiderar la información existente sobre ellas, tanto antigua como moderna, y sacar a la luz su importancia en cada época histórica y cada sitio geográfico, presentes en cada lugar urbano. “Explorar la vida en los confines del mundo conocido desafía nuestras propias concepciones históricas previas” (p. 312).
Son 13 ciudades de las que actualmente la gran mayoría de las personas por todo el mundo nada saben de ellas y ni siquiera las identifican; si acaso sabrán de Volubilis, al norte de Marruecos, la que se solía presentar como la mejor ciudad estrictamente romana conservada en la antigua Mauritania, y uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del norte de África, pero que apenas fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997. Como dice Owen Rees “Al caminar por el moderno yacimiento de Volubilis, lo que se percibe con más fuerza es la visión romana de ciudad” (p. 198). Lo que le consta a quien escribe, pues fue justamente lo que percibió al recorrerla cuando visitó Marruecos hace varias décadas.
Les recuerda Owen Rees a los interesados en las ciudades y la historia que: “Cuando el autor griego Heródoto decidió escribir la primera historia documentada, sabía que tendría que viajar. Para comprender el mundo, quería ver tanto como le fuera posible. Recorrió muchos de los territorios mencionados en [su] libro” (p. 309). El hecho es que viajando y leyendo antes de ver lo visitado y después de haberlo visitado, se puede comprobar que todas las ciudades -eran, son y serán- siempre la suma y resta de sus distintas ubicaciones, sus diferentes artefactos, sus diversos habitantes, sus múltiples actividades y sus disímiles gobiernos; cuyas muy variadas combinaciones es precisamente lo que las hace a todas tan diferentes.
Por supuesto todo lo anterior, en tanto a las ciudades como tales (emplazamiento, artefactos, habitantes, actividades y gobiernos) y del papel de estas en la historia, incluyendo la propia, se puede comprobar en todas, salvo excepciones, si es que estas sí son posibles. Como, por ejemplo, en el caso de Cali, donde: “Un estudio de sus [no tan] remotos confines sirve como recordatorio de que las barreras culturales solo existen cuando la gente se niega a interactuar” (p. 314), que la ciudad del Siglo XXI ya no es la pequeña villa del XVI que fue hasta inicios del XX, a la que no se sumó conscientemente, sino que irresponsablemente se la multiplicó, lo que definirá lo que será esta ciudad en las próximas décadas y por consiguiente su historia.

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle. Ha sido docente en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, y en el Taller Internacional de Cartagena, de los Andes, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998.







