Claridad ante todo

Claridad ante todo

Mayo 20, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Como era de esperar, el artículo de The New York Times sobre las Fuerzas Militares de Colombia ha causado gran revuelo y demanda explicaciones. Y antes que una ocasión para estigmatizar al periodista que realizó el informe, debe ser la oportunidad para aclarar los delicados cuestionamientos allí contenidos, lo cual redundará en el fortalecimiento de unas instituciones vitales para la tranquilidad de nuestro país.

El informe contiene declaraciones y documentos sobre reuniones de los mandos militares y sobre instrucciones para atender la situación de orden público y la manera de enfrentar a los grupos de violencia que azotan a la Nación bajo las más distintas denominaciones e intereses. Y según la interpretación de su autor, ellos dan a entender la posibilidad de que se presione a los generales a producir resultados en números de bajas o de operaciones que involucren civiles, lo cual revive los temores sobre el posible regreso de los ‘falsos positivos’ que se produjeron hace más de una década, causando la muerte de inocentes.

Esa interpretación ha causado reacciones naturales y ha puesto a los comandantes de las Fuerzas Militares, en especial del Ejército, en el centro de la polémica, obligando a sus declaraciones públicas en las cuales han explicado en qué consisten las directrices. En sus palabras está presente su negativa rotunda a esa acusación y el compromiso de respetar los Derechos Humanos, la Constitución y las leyes que tanto los Generales como cada uno de los soldados y policías han jurado defender y respetar.

De otra parte, el presidente Iván Duque y su Ministro de Defensa han sido categóricos en afirmar que el Gobierno condena cualquier maniobra u orden que tenga ese sentido. Mientras el ministro Botero anunció que pediría a la Fiscalía las investigaciones que sean del caso, el Primer Mandatario afirmó: “Mi obligación con los colombianos es que todas las políticas, directrices, órdenes y acciones de la Fuerza Pública estén apegadas a la Constitución y a la ley y en sintonía con la directriz de cero tolerancia a la violación de derechos humanos”.

No es pues el momento para atacar a los estamentos militares ni para llevar a la picota pública al Comandante del Ejército, quien ha cumplido una carrera de muchos años y merece el respeto antes que las acusaciones arteras con las cuales se pretende crear incertidumbres. De otra parte, la información del New York Times no puede ser motivo para amenazar o descalificar a su autor, sino una oportunidad para demostrar la transparencia de nuestras instituciones castrenses. En momentos en que la violencia se ha recrudecido el deber es combatirla con la ley en la mano y no de espaldas a ella.

Pero también debe pedirse respeto por las Fuerzas Militares, por su compromiso con la defensa de los derechos humanos y por su entrega para defender la vida, honra y bienes de los colombianos. Que sus comandantes expliquen lo que sucede es algo normal en la democracia, así como es inaceptable que se amenace a cualquier periodista, no importa su nacionalidad, por cumplir su deber de investigar e informar.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
Columnistas